El Sapo Laboral

En el competitivo mundo de la fauna laboral abunda este tipo de personaje: el sapo laboral o sin eufemismos por delante, abundan los pajuos laborales. Es tan complicado el accionar de estos espécimenes en el ambiente laboral que estadísticamente hablando todos son probabilísticamente  unos sapos en potencia; porque hasta uno mismo atenta contra su integridad laboral al írsele la lengua más de la cuenta por estar comentando como si de un contacto de Facebook se tratara.

Algunos dirán “Es que es difícil no comentar con los compañeros sobre el jefe látigo que tienen, sus caras de burro diarias como de una foto de muro se tratara, sus prepotencias, los malos sueldos, entre otros temas de inconformidad” Es una catarsis, poder desahogarse de todas las amarguras sufridas en el trabajo; una manera de integrase al proceso de socialización laboral al compartir las vivencias y opiniones entre los compañeros. Todo esta bien, pero después vienen los ayayay “Porqué dije eso, se lo dije a Ramonita, ay eso es como si se lo dijera a todo el mundo” Entonces es necesario conocer más de estos personajes, algunos dirán, “Yo se quienes son los pajuos en mi trabajo, son fulano, mengano y sutano y yo a ellos no les digo nada” Pero como dije más arriba no sabemos quienes son los sapos y los sapotes, por que si como de una novela de espías fuera hay hasta agentes dobles, pajean al jefe pero también pajean a sus compañeros; estos son los más peligrosos, no sabemos a quienes son leales, las verdaderas víboras.

Pero qué hacemos, nos volvemos unos ermitaños laborales, voy cumplo mi trabajo, no hablo con nadie, no entablo amistad con nadie; entro con mi carota de burro del día, me sabe si la jefa vino bien buena hoy o si vino de buen humor ¿Ah? Me digo a mi mismo y se lo digo cuando me pregunten que estoy allí es solo por la quincenita y más nada, me sabe la amistad y todo esa cursilería y romanticismo laboral de mi amiguito de trabajo. Viendo desde esta óptica, tampoco es el camino, definitivamente hay que integrarse, confraternizar, compartir, entablar amistades, hasta enamorarse.

En un destello de observación cuasi científica, desentrañando con la ayuda de los preceptos del comportamiento organizacional, he aquí una descripción de los tipos de sapo más comunes que te encontrarás en tu medio laboral

El Lengualarga: No son sapos por naturaleza, no quieren hacer daño, pero no pueden guardar nada, hablan más de la cuenta; en todo momento y delante de quién sea. Es Fácilmente reconocible, todos le huyen.

Soldadito de batalla o Caballito de batalla: es el imprescindible del jefe, el que hace todo sin chillar, va sube el everest y va al polo ártico sin chistar. Los trabajos más desagradables los hace. Todos lo odian, porque le demuestra a los jefes que los demás son unos flojos, porque si lo hizo Ramirez porque los demás no lo hacen. Generalmente estos soldaditos no son sapos, no quieren pajear a nadie, pero por sus acciones les tumban las trampas a muchos

El Lambiscón: Es parecido al caballito de batalla por lo fiel, pero este es más rastrero, más jala-jala pues hablando, es el que más se distingue. también lo odian, por jala-jala, pendejo y que les hace caer las trampas de los demás. Y ahh este es el que invita al jefe a comer parrilla en su casa y les regala Buchanes 18 años a los jefes, una joyita valiosisima que todo jefe anhela tener.

El lleva y trae: Peligrosísimo, mete a muchos en chisme, hace daño. Muchos lo tienen de aliado porque siempre tiene información valiosa, pero por su misma condición patológica con el chisme puede ser un arma de doble filo.

El Metódico: Este es parecido al soldadito, le gusta su trabajo, lo hace bien, pero en el camino con su mística pajea a sus compañeros. Siempre respetando la metodología, el cronograma, la planificación, los objetivos, la misión y toda esa parafernalia empresarial y organizacional de folleto. Este es el que en el liceo y en la universidad sacaba a los compañeros del trabajo porque no colaboraron. Esta bien ser metódico, pero hay veces que al final también te patearán ese rabo como al trampero y tu metodología no va a darle comida a tus hijos

El hablador de paja: se parece al lengua larga, pero este es un inconformista, habla de todo el mundo, especialmente de su pareja, de los padres, de los jefes, de ellos mismos y cuando te resbales te zumba tu crítica destructiva. parece pana, a veces es agradable escucharlos, se parecen a los casos que relataban las propagandas de regional light, en donde decía que “ser tan transparente no siempre es lo mejor” Así que cuidate y cuida tus espaldas, porque te van a rayar, pajear y avergonzar delante de todos.

El Sapo Mayor: Este es el que abiertamente te pajea de frente, anda a la caza de ver quien se resbala para montarle una acta, hacerle un informe, delatarlo con los jefes. Se parece al metódico, pero al contrario de aquel que hace de sapo por querer su trabajo, ser ético, este lo hace por maldad, por hacer daño, para que te boten. A este todos le temen pero es el que más maquinan para hacerle daño.

Entonces, como es algo inevitable, siempre va a ver sus sapos, los que quieren agradar al jefe para que lo tengan siempre en gracia, los que solo quieren hacer daño; tendremos que tener mucha prudencia, ser muy sutil a la hora de comentar cualquier cosa, hacerle un seguimiento y leer bien a las personas, para ver si son dignos de confianza, contar con un grupo pequeño de camaradería que se confían todo y nadie dice a nada a más nadie. Pequeñas recomendaciones para poder sobrevivir en el ambiente laboral.

@huguito el heroe de los Geek Venezolanos

Los Geek así como los presidentes de Venezuela tienen sus héroes o referencias para que le sirvan de marcadores en sus proyectos, Los presidentes dicen que sus héroes son los próceres de la independencia, los héroes de los Geek son nada más que Bill Gates, Steve Jobs, Mark Zuckerberg, entre otros.

Los Geek soñamos con hacer, ya no un sistema operativo, porque ya no es rentable, sino con crear alguna aplicación para el twitter o inventar un nuevo gadget que atrape a todas las audiencias de Corea del Sur y Japón y que venga después Google y nos de unos 70 setentica  millones de dolares y que nos deje dirigir la empresa, más nada.

Otros no tienen tanta ambición y solo aspiran poder disfrutar de todos los avances en software y de coleccionar cuando gadget saquen las multinacionales. Que si el nuevo iphone el 4G, que si el Milestone lo trajo la movilnet, que si el Ipad, que si nexus one.

wow es caotico pero lo queremos, ¿Pero podemos? Allí la pregunta que no quisiéramos la respuesta. Muchos en Venezuela y en latinoamericana estarían en esta posición, querer estar a esas alturas. Algunos podrían con sacrificio comprarse el nuevo iphone, pero como pantalleros venezolanos que somos, lo queremos llevar a todas partes para que puff te peguen un quieto en cualquier autobús, parada o en el metro y se vuelva sal y agua tu inversión.

Ante esta realidad, luchamos, llevando la contraria a la voz de la razón, de la novia, de la mamá “No te compres ese teléfono muchacho, que  están matando por esos baberrys” y tu palante, esos son mis reales. Hasta que compramos el ansiado smartphone de moda o el más avanzado y no digo una imac porque eso sería otro post y otras ambiciones.

Esto es lo normal, hasta que visitamos a concafe y nos hacemos seguidores de @huguito, wow que si iphone, nexus one, nokia, imac  y otros. Y nos preguntamos que parte del trabajo de Hugo Londoño como promotor de los celulares en Venezuela y editor, redactor o webmaster de concafe, es uno de los mejores trabajos que se pueda tener; que teléfono que traigan a Venezuela se lo dan para que los pruebe. Así que se puede decir que @huguito es el papa de los celulares en Venezuela. Y no es envidia que te tenemos Hugo sino que eres uno de los pocos  referentes en el país el cual sea  experto en la materia y el cual tenga éxito en lo que le gusta, roguemos a Dios para que no te expropien, je, je–solo fue un chiste—Así que no solo debes de emular a Bill o a Jobs para continuar tu sueño de  silicon Valley, ahora puedes emular al pana huguito y montarle una competencia, je, je; o asociarte con él en vez de alquilar una licolería y hacer una especie de Foursquare más latinoamericano mezclado con juegos tradicionales (trompos, metras) gimkana, truco, domino y bolas criollas.

¿Como quedó la Hallaca?

Ayy la pregunta fatídica, peor aun que te pregunte  cualquier mujer si esta gorda. Ya tienes miedo de que te ofrezcan una hallaca quien sea, suegra, tía, hermana.

Ay y en el trabajo es peor, alli es una competencia hallaquera para ver quien se hace mas rico vendiendolas. En donde todos como pulpero que alaba su queso empiezan a alabar sus creaciones o las de sus esposas o suegras. La mía no le ponen huevo, la mía le pongo de adorno pigmeton, la mía tiene bastante guiso, la mía no tiene cochino, las mías son light. Las hallacas hoy en día son como los tipo de harina pan, que para empanada, fortificada, con polvo de oro. Más variedad para confundirte.

Se dice que una de las mejores cosas de diciembre es el comer hallacas, es una especie de temporada culinaria en la que debes de probar hallacas de por lo menos 100 personas distintas para tener un ranking de cual fue la peor y lo mejor en hallaca, para terminar como el aguinaldo de que las mejores solo las hace tu mamá.

Aunque ese es otro tema, un refrán truculento por el cual te safas de dar calificaciones a los bodríos de hallaca que te someten a comer. Pero si las hallacas de tu mamá son los bodríos en persona, como te justificaría y si todo el mundo sabe que es así; tu te justificaría, que son 20  años comiendo ese embarque que ya te acostumbrastes a esa tortura de comida.

Pero  lo peor es cuando desde enero comienzan otra vez a vender, alguna cuñada pesetera o turca, algún compañero de trabajo, algún vecino fastidioso y tienes que safarte diciendo que tu solo comes hallacas en pascua. Así que para esos escuseros, en dicimebre te debes de comer las 500 que no comprastes en todo el año.

Algunos dirán que si hablo paja de todo, que como me voy a meter con lo más sagrado en tradiciones venezolanas después de la arepa, pero es que es un fenómeno social y cultural digno del más peliagudo analisis a lo Oscar Yanez. Se sabe que el venezolano es emprendedor por naturaleza, trabajador, sobre todo nuestras madres; no tienes oficios, no tienes alguna idea millonaria a lo donal trump en el aprendiz con el cual vas a salir de abajo, pero quiero trabajar y vender bone ice no es una opción, bueno voy a hacer unas hallaquitas para vender, como la gente me dice que son buenas, seguro las voy a vender todas. Y ese es el problema, por ser amables y no tan sinceros, muchas veces no decimos la verdad; por que si dijeramos:

—-Que hallaca tan mala, dedicate al ballet pero no a hallaquera

—Las hace igual que mi Mamá, malísimas

—Si hubiera querido comer bollos me los hubiera hecho.

—Esto es hallaca o empanada, por que la carne está esmechada y para que la guasacaca.

–Que estas son hallacas excentricas, de carne guey, de sorgo, ¡puff! que bazofia

Si dijeramos frases como esas nos ahorraríamos muchos fuertes, diarreas, dolores de cabeza por subidas de los triglicéridos. Pero no queremos quedar como unos insensibles, unos peseteros, malagentes, ratas; que no apoyamos a los panas o familiares o las compañeras de trabajo que su esposo no trabaja.

Entonces seguiremos atiborrandonos de mil piratas hallacas, que no le lavan las hojas de platano, que le quiten el cochino, que lo hagan como guiso de empanadas. Ni esta cruzada de post podrá deribar esta idiosincracia venezolana de mentir como le parece la hallca.

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Mercachifles Laborales

Los hay en todo trabajo, nos persiguen, desangran nuestro vapuleados sueldos, son peores que la inflación, sí esos son los mercachifles laborales: compañeros de trabajo que tienen la astucia de hacerse otro sueldo mas a costilla nuestra, de montarnos una de terror mediático de que si no le compramos somos unos manitos de caimán, pichirres, peseteros y toda esa fauna de seres tacaños.

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Así que también tienes que dejar después de la comida, el desayuno en el puesto de empanada, el pasaje, el fiado de la bodega, la rifa de la tía, el peaje para los panas del barrio, unos 15% de tu suelducho para comprar todo de lo que te imponen en el trabajo. Ropa, zapatos, tortas, dulces, colonias, chaquetas, hallacas, etc, etc, etc.

Y hablando de hayacas, parece como si fuera una feria de las mismas, por que más de uno la venden, hombres y mujeres por igual. Y bastante malas por cierto, en donde tienes que decir que están buenas, pero ninguna como la que hace tu mamá, o sea le estás diciendo que esa es un bodrio de hayaca.

Así es la cosa y peor es cuando es tu jefe es el que vende, tienen que comprarle todos o si no considerate un pre-botado, un cuasi maldito digno de una lista de tascón.

Pero la peor parte o no se si lo disfrutan son las mujeres, tienen de todo para vender, en donde casi todo lo que se vende es para ellas, y no solo son productos, bisuterías y demás, sino también se incluyen servicios; hacerse las uñas, secarse el cabello, tatuarse las cejas y todo lo demás que hacen para mantenerse bellas.

Y los hombres que hacemos, tener de 4 a 5 colonias, 3 after shave, 6 desodorantes. Eso es lo que podemos comprar al menos que sean unos metro-sexuales.

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Tampoco es que se va a poner uno en una actitud de no me interesa comprar nada, ya yo tengo, por que te sometes a un ostracismo laboral y en esas condiciones sería fatal trabajar, que todos te tengan como el ermitaño de la oficina. Así que si no compras no socializas, economía Vs sociología, quien se impone, así tengas que pagar un 50% más por una colonia que viste en la tienda de cosmeticos, con tal de no tener un enemigo en la oficina, el cual es mujer, no es recomendable.

Pero cual sería la solución, montar nuestro tarantantin laboral también, buscar que no ofrecen los demás para yo ganarme ese mercado cautivo; vender cuando halla cosecha de mamones, cigüelas, jobo la india; preparar leche e’ burra, vino e’ consonera, chicha de ocumo, hayaca de iguanas con huevos y todo.

Hay que ganarles en su terreno, y que no se atrevan a no comprarte, lo sentencias que “el que vende también tiene que comprar”, allí lo tachas y no le compras más y así te lo sacas de encima. Sometes a toda la oficina, a almorzar los platos más exóticos y excéntricos; mato de agua, araguato, oso palmero, cachicamo.

A comprar se ha dicho señores

TRABAJO DURO SER VICEPRESIDENTE DE LA ASAMBLEA NACIONAL

Así es, estar todo el día luchando contra pitiyankis, traidores medios golpistas, y la maluca de la CIA, tiene su precio. Un trabajo duro que haría palidecer al mismisimo Mike Rowe el loco que experimenta los trabajos más desagradables en Trabajo Sucio, por Discovery Channel