ESPERANDO LA LLAMADA MILLONARIA

Pasan los días, las semanas, que luego se convierten en desesperantes meses y que finalmente serán frustantes años, y nada de la llamada millonaria. Estamos como “el coronel no tiene quien le escriba” esperando añacatales por esa famosa llamada. En donde cada vez que suena nuestro celular miramos con desesperación de que número nos llaman, y cuando vemos “mamá” decimos que “querrá ahora” seguro para que le cobre un cheque en el banfoandes.

Se anda en esa zozobra de no dejar el celular cuando salimos a la calle y en casa cargamos ese aparato como si fuera un escapulario y no es porque nos puede llamar la jeva, sino que por mala suerte precisamente llaman el día que lo dejamos en el baño y andabamos limpiando el fondo.

También optamos por poner alrededor de 100 números de celulares en el curriculum, por si las líneas se empatan y no constesta el nuestro, puedan llamar al menos a la bisabuela.

Esa llamada millonaria, es esa la que nos va a sacar las patas del barro, las que no va sacar del barrio, las que nos va a revestir de dignidad como de una baño de Gold Field se tratara, la que lavara nuestra reputación, ya no nos llamaran vago con título; la llamada  a la gran carpa, al big show, de que al fin somo bigleaguer y no unos piches clase AA.

Es la llamada que nos va a dar un fresquito de gloria que refresca el alma, en donde nos  arranca un yeeeesssssss, un yaba yaba do, un yahoo, un coro de aleluyas.

Por esa la paranoia, la pesadilla de tener siempre y prendido el celular, mantenerlo que nunca se dañe, que nunca se apague, como la llama olimpica; por que los minutos que pueda estar apagado pueden ser los minutos en que el cielo te estaba llamando, una septima trompeta, entonces te vas a tener que calar todo tu apocalipsis de infamia y pava hasta que la muerte de salve.

Algunos tienen suerte y los alcanza la llamada millonaria, otros se fosilizan esperandola; depende de muchas cosas: suerte, palanca, milagro, meritos; no se por qué lado reventara pero hay que buscar acelerar esa llamada.

¿Y TÚ TODAVÍAS ESPERAS LA LLAMADA MILLONARIA? O YA TE LLAMARON

LOS CHULETEROS SIEMPRE CONSIGUEN PRIMERO Y LOS MEJORES TRABAJOS

Aunque hubieramos hecho un voto de honestidad y integridad, y hayamos sido los más castos y honrados no copiones de la universidad y nos dieramos golpes de pecho diciendonos que esos 5 y 6 valían su sangre y sudor, porque no eran como los otros que se sacaban sus 8 y 9 a fuerza de sus pupitres inteligentes(pupitres + chuleta) Nos decíamos que esos huevos quebrados se iban a estrellar bien feo, se la iban a ver bien negras, en las entrevistas de trabajo iban a estar como perro en platabanda.

¡Puffff! Pobres loquitos. Piratas, Loser.

En cambio los que habíamos hecho ese pacto honorable, místico de no copiarnos, ni piratear con todas las materias en toda nuestra carrera universitaria; ya nos creiamos vencedores, herederos de una casta de ganadores, todas las ventajas y los mejores cargos serían para nosotros; pero para esos copiones de m… irían administrar una confitería lo más exitosos. Creiamos que eramos parte de alguna ocultista y mística fratenidad universitaria en la que todos sus graduandos llegaban a ser jueces de la república, gerentes generales, CEOs de Apple o en su defecto de Windows, asistentes de Donal Trump. Pero sin nada de ocultista ni nada de eso, lo podíamos hacer tan solo sin copiarnos.

Eso fue en la hádica (perdóneme la DRAE) y utópica universidad, donde teníamos esos sueños mojados o mejor dichos “laborales” en donde nos creíamos caballeros armados venciendo a la miseria que nos tenía oprimidos. Ibamos contando esos semestres con ansias, como cuando eramos niños y queríamos llegar rapido a la pubertad.

Hasta…

…Y llegó la graduación…

Y vimos con asombro que todos aquellos copiones y chuleteros, no más terminar su pasantía lo dejaban trabajando de una, no se con que meritos, no se si eran unos genios que no necesitaban de teorías de Maslow, de Ford y de todos esos dinosaurios. O era que estabamos equivocados y los tontos eramos nosotros, los que perdimos el tiempo, aprendiendo con una vela todas esas cuentas de contabilidad, todas las formulas químicas y físicas del universo.

Pero allí estaban, pegaísimos, con sus cargotes, los más grandes flojos de la universidad, en cuantos trabajos no lo metimos y ahora se escondían para poder entregarles un amarillento curriculum.

La envidia que deberíamos tener era poca y pequeña para el sentimiento que nos embargaba; era una emoción atómica y ardiente contra nosotros mismos por ser tan bolsas y no copiar ese comportamiento de ellos, los cuales les llevó al éxito.

No sabemos si es una injusticia más o que estos nacieron enmantillados. ¿ellos nacieron con estrellas y nosotros estrellados?

Se que todos tienen oportunidad, pero si estos eran los que se aparecían cuando ya se iba a acabar el semestre pidiendo que los metieran en los trabajos, y no se de que manera luego los veiamos inscribiendose, de que manera pasaban, pero ahora como conseguían trabajo. Será que serán alienígenas o que sabían hipnotizar, no le encuentro una explicación lógica y sana.

Total hermanos desempleados continuaremos luchando con este monstruo que se llama el desempleo o los que los especialistas llaman la recesión del mercado laboral.

A continuar desde nuestras trincheras o mejor dicho desde nuestros puesticos de buhoneros, o vendiendo herba life, de recolector de autobuses.

Hasta que llegue esa llamada millonaria.

SOMOS LA VERGUENZA DE NUESTRO PADRES

Sí, se que suena contundente, pero es así. Debíamos de ser la esperanza de nuestros padres, los proveedores de sus cheques en su jubilación, pero por el camino que vamos aún le somos carga.

Eramos su futuro promisorio, abandonaron sus sueños para volcarlos en nosotros, por eso algunos padres, llevaban a sus hijos religiosamente a las prácticas de beisbol por si surgía un 2º Omar Vizquel, a las prácticas de la orquesta por si surgía un nuevo Dudamel; o le compraban todos los maxwell, action man, hot weals y a las niñas todas las barbies .

Sembraban, sembraban en nosotros para ver un gran roble en el cual resguardarse y por los vientos que soplan no llegamos ni a mata de limón.

Pasan, uno, dos, cuatro, seis años y nada y el único futuro que se tiene es vender bon ice.

Ahora nace un nuevo miedo para los padres con respecto a sus hijos; ya no es solo que les salga una hija promiscua, que tengan una orientación sexual distinta, que el hijo se le meta a malandro; sino que ahora se suma que “no consigan trabajo”, unos flojos con diploma universitario es lo que creen que tienen. Tanto esfuerzo, tantas listas escolares compradas, tantas colaboraciones que mandó a pedir la maestra, tanta pedideras para comprar tickets de transporte, todos los años uniformes nuevos, calculadora cientifica, monos deportivos, 3000 meriendas. Todo eso se volvía sal y agua por que el muchacho (a) no consigue trabajo.

Algunos padres toman este trabajo como suyo y empiezan a mover sus teclas, a llamar compadres y viejas amistades, a hacer valer sus derechos de jubilados, a montarles lloronas a todos los gerentes de empresas. Y aún eso no vale nada.

Las historias que nos contaban ellos, que a los 15 años ya trabajaban; ordeñando, sembrando papas, vendiendo empanadas a orilla de playa, de caletero en la polar. Esas historias que nos parecían épicas, de tesón, de esperanza, constrastarán con las que le vamos a contar a nuestros hijos, de que pasamos 20 años estudiando para ser buhoneros, taxistas, bodegueros y vendedores de bon ice.

Que a los 20 años, ya ellos tenían mujer, carro, casa y tres muchachos, nosotros apenas ibamos por el 3º semestre. Se supone que cada generación avanza con respecto a sus padres, pero parece que nosotros retrocedimos 2 o más con respecto a ellos. El futuro que queda es vivir en una invación, vender hielo o teta en el rancho, dar clases en la misión sucre, viajar en los buses gratis que pone la alcaldía, ir al infocentro para revisar el correo, comprar toda la vida en traki y solo en diciembre, hacer todos los días cola en el mercal para cuadrar la papa.

¿Y nuestros padres? será que esperen a sus nietos, para ver si ellos nos sacan las patas del barro.

¿QUIÉN ME VENDE UN REPORTE?

Es bien sabido que en la construcción y en la industria petrolera se venden reportes de diferentes cargos al mejor postor, es hasta cierto punto una práctica sana, aunque capitalista y salvaje, se hace necesaria para algunos que no quieren estar madrugando tanto ni haciendo tanto proselitismo político con los variopintos sindicatos que la aupan.

Es bueno que existan opciones, aunque sean corruptas y nacidas del pillaje. No se va a venir a estas alturas con consideraciones éticas de que esta práctica le quita el pan a un padre de familia; porque también le lleva el pan a otras familias.

Ante todo esta otra  honoraria institución laboral de nuestra querida Venezuela, lanzo un grito de desesperación:

“Quién me vende un reporte” “por favor”

Si los profesionales contaramos con esta ventaja que cuentan los obreros en nuestro querido pais, que fino sería; solo le diríamos a nuestro padrino de turno (llamese: suegrito, mamita, tía, abuelita)

–“me están cobrando tres palos por un cargo en …” ” es segurísimo” “me lo está ofreciendo el mismo gerente”

Así nos pusieramos a vender teta, a vender bolsas en el mercado o  meternos a caletero, para reunir los tres palos si no nos lo prestan.

Pero eso sí, después a ganar parejo mi hermano. Veríamos esos tres palos como una inversión necesaria en donde luego nos ganaríamos la gran pelota.

Algunos dirán que eso se hace, pero lo harán bien caleta, por que a mi no me han ofrecido ninguno; Los que pueden vender estos reportes tienen que hacerlo más seguido, no tener miedo, agarren a un poco de flojos y reposeros y botenlo y empiezen a vender reportes de cargos a diestra y a siniestra, que cuando se den cuenta ya  van a estar ricos y podrán pagar a un buen abogado.

No me juzguen, no me estoy metiendo a corrupto, pero para luchar contra este monstruo del desempleo se necesitan usar todas las armas posibles y esta de compra de reportes ya es parte de la idiosincracia del venezolano, solo que hay que hacerla más popular y accesible a otro público, el cual se está haciendo más necesitado y desesperado que nunca.

Entonces la consigna es: “Venta de reportes para Licenciados e Ingenieros YA”

¿Conoces de alguién que me venda un reporte mi pana?

LA PALANCA

“Alli solo se consigue trabajo con una palanca” “Ese entró por palanca” “Palanqueame ahí con tu tío para poder entrar” ¿Han escuchado estas expresiones?, por supuesto que sí, eso es parte de ser venezolano; se necesita palanca para encontrar novio o novia, conseguir algún beneficio, una rebaja, obtener algún cupo en un institución educatica o militar y también para conseguir empleo.

De acuerdo a la chuleta.net, PALANCA es: “ayuda o recomendación para conseguir un trabajo, posición laboral o algun otro tipo de beneficio.”

Antiguamente, seguramente en la Venezuela del primer CAP, con solo tener una buena palanca, ya se tenía el éxito asegurado; Si mi papá tenía un buen compadre aunque sea un piche concejal, podíamos saborearnos el éxito desde 7º grado.

La historia avanza pero parece que las mejoras laborales retroceden, así sucedió con la otrora toda poderosa palanca venezolana; un totem mágico-maravilloso, revestido de un poder social de convencimiento, más poderoso que las redes sociales de Amway, Herba Life, Facebook juntas; en donde solo se requería decir que el primo segundo de tu concuñado era padrino del ahijado del suegro de guardaespalda del suplente de tal diputado.

Todos estabamos inscritos en alguna de esas enmarañadas redes sociales de palanqueo; claro que no le decían redes sociales; solo se decían a quién conoces tu, tienes algún familiar en el gobierno, o conoces a alguien que si.

Así para lograr el éxito laboral, no existía eso de la meritocracia, eso era para los pendejos; palanca para todo el mundo, sin palanca no tenías vida, no podías sobrevivir en esta voragine.

Palanca es para lo que los gringos llaman NETWORKING= traducido, red de trabajos, o red de contactos.

Total, conseguir una palanca era infalible, necesario; eso de curriculum, buenas calificaciones, Summa cum laude resultaban en pura paja: EL flojo, el tracalero, el palanqueado eran solo lo que tenían éxito.

Pero para bien de muchos, eso también se les acabó.

La todapoderosa y infalible palanca en estos tiempos resulta en una poleita pichurria. Se le acabó su magia, su soberbia y prepotencia. Aunque siguen invocandola como adolescentes consultan  ouijas, ya no surten efectos como antaño,; ya no importa si mi mismo tío es Gerente de una empresa, la única manera que funcione una palanca labolar es que te palanquee el mismisimo gobernador o el presidente, algún ministro. Cualquier supervisorcito, superintendente, analista, o un Gerente, ya no tienen ese poder de incumbrarte hacia la gloria.

Cuál sería la solución si  teniendo lo más altos meritos académicos no se consigue empleo y si apelando a la venezolanisima, mítica y sacra palanca tampoco, qué remedio nos quedará, ¿comprar un reporte? Por que la cuestión está peliagudísima, pelúa y retracomplicada.

Montar una cooperativa para estar gastando pasaje en sacar un documento, un requisito y volverlo a sacar el próximo mes por que  ya está vencido, no es la solución.

Montar una bodega ya no es rentable, con tantos mercales, PDVAL y sapos de los consejos comunales queriendote poner el guante. Tampoco

Taxista, si eres suicida y cobarde, si quieres matarte pero no lo quieres hacer tu mismo, entonces solo espera que cualquier malandrito piedrero de algún barrio necesite comprar ahora perico y se antoje de tí.

Esto es un laberinto, un maldito sudoku sin solución. Como se supone que me voy a comprar una Tucson.