Bloguear en los Infocentros

Que bueno tener internecito en la casa ¿verdad? no tener esa molestia y esa angustia en los salas web de turno de: ¿Cuántos minutos me quedan?

Es un éxito de la comodidad.

Sí, pero tiene un precio.

Y más para nosotros los desempleados que tenemos que hacer mil maromas para procurarnos la platíca para pagar la mensualidad. Que hacemos, aceptamos malos trabajos solo para no cortar el servicio y conformarnos con Venezolana de televisión o su morocho TVES; o apelamos a una economía de guerra, de ama de casa, de sobrevivencia; a vender tetas, mamones, pumalacas, cirgüelas, bocadillos de tamarindo, o una más ingeniosa y que bien podríamos hacer: irnos a las 3 de la mañana a guardar un puesto en un mercal para vender ese puesto, nos podrían dar unos 3 BsF así aprovechamos y vendemos bolsas plásticas también.

Así señores que me encuentro en esta situación, está por acabarseme la concesión y es crónica de una muerte anunciada que el internet en casa solo haya sido una buena experiencia.

Que me hago, ahora cada día estoy más comprometido con esto de los blogs, como le voy a dar esperanzas a las hordas de profesionales desempleados. Tuve que volver al pasado, en como hacía antes de contar con esta maravilla, ya lo había olvidado, la comodidad provoca amnesia, nos olvidamos de los sinsabores.

Y recordé aquellos días en los que tenía que llamar a los encargados de los infocentros para que me dijeran que como hacía para copiar y pegar en Word.

¡AHH! LOS INFONCENTROS

Me dije…

¡Claro vale!

Ya lo había olvidado, pensé que más nunca iba a vover a usarlo. Tanto lo usaba que me creía merecedor de ser el mejor usuario de los infocentros, pretendía ganarme un premio por el usuario más asiduo.

Esos eran los tiempos de pre-desempleado, o sea estudiante universitario, tesista, pasante.

Para los que no lo sepan, quizá un españolito o mexicanito o mexicanita, un infocentro es una especie de sala web popular que te tratan con una atención al cliente de director de liceo escolar, algo así como un “mercal web” pero sin el despelote, aunque si con sus colitas de 120 minutos. Una cifra normal y promedio para hacer cola en Venezuela.

Y tambiém recuerdo que dejé de ir porque pusieron a todas esas computadoras con ese molesto LINUX, pensé en ese tiempo; que Konqueror, todo con K, que loquera es esa me decía, esto no es serio, parece la hija de popy que Karolina con K. Era lento y pajúo, ya que no abría messenger y a veces ni hotmail, ni chat ni nada. Entonces me la pasaba rastrillando para ir a la sala web de las monjitas del barrio que subsidiaban la cosa, un poco más barato, hasta que se pusieron que no aceptaban que usaramos pen drive.

Hasta que llegó un poco de prosperidad y me conecté con el mundo. Pero si 54 años no valieron para que cerraran a RCTV, un año sobreviviendo para pagar esta conexión parece que está llegando a su fin.

Menos mal que en este año, me interesé en eso de Linux, cual era la buya con todo eso, que diferencias había con Gnome y KDE; salí de la oscuridad y ignorancia y supe que había otro mundo aparte de Windows.

Ahora cuando me planteo cortar el internet, me consuelo que ya estoy más ducho en el Linux, no voy a estar perdido; solo tendré que levantarme temprano para ir a hacer cola y llevarle dulcitos a los que trabajan allí para que me dejen unas dos horas; les digo que escribo un blog y quizá por toda esa parafernalia del socialismo del siglo XXI me den privilegios o quizá me inviten a escribir en aporrea.org; entonces en mi humilde Pc de la casa escribo en mi word pirateado el post que voy a subir y allá en el infocentro lo subo.

Vieron que los infocentros sirven para algo

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