Soberbia laboral, el fenómeno transformador del corderito a búfalo

Todos comenzamos gateando para después andar de corre corre, igual parece que para muchos el inicio en el mundo laboral se comienza siendo mansos corderitos para después convertirse en salvajes búfalos.

Así es el génesis en estos mundillos laborales, cada empresa es una selva o mejor dicho un zoológico de actitudes y comportamientos que afectan de una a otra el rendimiento en la masa laboral.

Este fenómeno quimérico se inicia en aquellos trabajadores que empiezan siendo contratados, pasantes  o en los que llevan tiempo haciendo portón. En esta etapa son los trabajadores más abnegados, ejemplares, efectivos, empleados del mes, comprometidos con el proceso y demás florituras similares; nunca faltan un día, asisten los feriados, no reclaman las horas extras, hacen más acción social y empresarial que los departamentos de desarrollo social de las mismas. Trabajaron todos los sábados y algunos domingos y le pagaron solo 20 cesta tickect, no importa #palantecomandante que así es que se gobierna, no asumen ese comportamiento rastrero, pesetero y capitalista de reclamar 6 simples cesta tickects, porque lo importante para ellos es ser agentes de cambio en la organización que creyeron en sus competencias laborales y en sus sólidos principios y arraigados valores; lo valioso para ellos es ser participe de la socialización empresarial y contribuir con el aparato productivo del país. Es por esa actitud progresista es que no reclaman el bono de transporte que le dan a los fijos, no importa que gaste casi medio sueldo en transporte público y taxis, ellos también forman parte de los empleos indirectos, ese gran ecosistema en el cual él forma parte. Ante estos loables actos de hidalguía laboral quien no se merece una debida recompensa, un ascenso, un cargo fijo; trabajadores como estos son los que necesitan las organizaciones de los nuevos tiempos.

Peor error cometerán, porque no mejorarán o transmutarán en oro  a estos empleados; el proceso quimérico va a ser más pervertido y malicioso; en ves de oro serán ídolos de barro, pero no en un lodo

cualquiera, sino en un barro de chiquero. Es allí entonces que los mansos corderitos, los leales borreguitos que cumplían las normas más espartanas, se convertirán por obra y gracia de un contrato de personal fijo en malvados y prejuiciosos búfalos, rebeldes, contumaces, intolerantes de las normas, contestatarios pseudos sindicalistas, guarimberos peseteros, conspiradores de oficio, quemacauchos patológicos, guerrilleros laborales. Así que el paso del progresismo, el triunfo de la selección por competencias, la efectividad empresarial, el manual de buenas costumbres organizacional, la chuleta de la filosofía organzacional al más buscado de la gerencia de personal, al enemigo público de los gerentes, al malejemplo de la chusma,al malajunta de las masas, al mercenario de los sindicatos; todo esto puede hacerse realidad   al materializarse  un contrato a tiempo indefinido, el mítico contrato fijo.

Aunque pueda resultar una lectura nihilista del ambiente organizacional y sea una interpretación hiper-realista de estos comportamientos mezquinos de drásticos cambios del coloraboracionismo a una soberbia  laboral, es posible que aguzando los sentidos y aplicando la lupa perceptiva del gerente proactivo, se puede identificar estas actitudes bufalinas. Pero será posible atacar este comportamiento, sin llegar a prácticas coercitivas, es necesario entonces diseñar una vacuna desde los laboratorios de la ciencia social del comportamiento organizacional.

 

 

 

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Flojólico, el sindrome de Genovevo

Mientras el desempleo, el buhonerismo salvaje con su desempleo enmascarado y la violencia sindical golpea por los cuatro (04) vientos como movimientos telúricos al devaluado mercado laboral venezolano, se va alimentando  una  nueva  adicción  perversa  a  la  miseria  humana; un nuevo opio devastador de la honradez, el empredimiento y el optimismo. Un mezquino  antivalor  que  ya  rivaliza  con  la  delincuencia  como ladrón de los sueños juveniles, de prosperos futuros labrados por el trabajo y la esperanza.

Este nuevo comportamiento, que si no se atiende a tiempo, pronto será una especie de Venezuelan way life socialista o un vivalapepismo, mucho más cínico y desvergonzado. Así que este nuevo Venezuelan way life socialista, este vivalapepismo 2.0, es el recurrente comportamiento del Flojólico o llamado en términos más científicos “el síndrome de Genovevo” Pero de qué trata esta adicción y de qué viene este peculiar síndrome de Genovevo.

Genovevo, fue un popular programa de la extinta RCTV, protagonizado por Pepeto Lopez, el cual trataba de un manganzón que le tenía fobia a la palabra “trabajo”, el cual se enfermaba si le hacían cualquier referencia al mismo. Ante la popularidad que debió de tener, por haber marcado la memoria colectiva de una nación por allá por los años 60′ y 70′ es que cuando alguien presentaba los síntomas o comportamientos de un flojólico, lo llamaban eufemísticamente “Genovevo” “Anda a trabajar Genovevo” te decían tus padres, por lo cual resultaba un insulto si te llegaban a llamar así.

Por consiguiente, como hay alcohólicos, trabajólicos, igualmente existen estos flojólicos. Los mismos se presentan como una orgullosa casta de chulos y desvergonzados. Anquilosadas cargas familiares, personificados fraudes y decepcionantes hijos que no velarán las canas de sus padres, sino que estafarán las pensiones de éstos. Así que no hay vergüenza, ambición, ni futuro. Lamentablemente, están proliferando muchos flojólicos; la desesperanza, el desempleo y las miseras dadivas gubernamentales socialisticamente llamadas “misiones”; están abonando el cultivo de este parasitismo social y moral. No trabajan, pero igualmente no ayudan, no limpian, no cocinan, ni reparan tuberías, no botan basura, no ayudan a hacer las compras y mandados; su único oficio, terminar los ocho (08) mundos de Mario Bross y rescatar a la princesa; ver el último Rápido y furioso para ver si sale el Chino y Nacho; ver la página de sucesos; esperar a las 4 de la tarde para jugar el deporte mediático del momento.

Esto pareciera que se reduce la población económicamente joven, masculina y activa. Eres malandro o flojólico, algunos se desvían y se destacan en oficios informales (albañiles, limpiadores de aires acondicionados, colectores de autobuses, perrocalenteros, vendedores de CD) Por supuesto que hay vencedores y logran ser médicos, abogados, empresarios, cantantes de regaeton, pero es una proporción de 10/3 para ser optimistas.

 Así que de 10 varones jóvenes en edad productiva, se tiene:

3

en empleos o oficios formales

3

en oficios informales

2

flojólicos

2

delincuentes

 La tabla variará de acuerdo a la zona de donde provenga y el tipo de educación recibida.

 Para culminar, es importante destacar que se habla de flojólico pero no se toca acerca de las flojólicas. Por supuesto que hay mujeres flojas, que no gustan de hacer nada en casa, no se quieren superar, ni trabajar en la calle, casi ni se bañan y no atienden a los hijos. Lo que sucede es que su incidencia no se nota, porque es más tolerable una mujer floja que un hombre, casi siempre las mismas tienen más oportunidad de tener benefactores a cambio de invaluables pagos exóticos en especies aromáticas traídas de las enigmáticas indias australes.

 Así que no seas flojólico, inmunizate del sindrome de Genovevo y ponte a trabajar.

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SOMOS LA VERGUENZA DE NUESTRO PADRES

Cuando laboralmente nos rompen el corazón

La vida esta llena de romance, como lo remacha el zorrillo Pepe le Pew. Y más que romance o el esquivo amor, lo que redunda es la ilusión, el sueño ilusorio que choca y choca contra la pared de la cruda realidad.

Pero no solo de este tipo de romances se rompen los corazones inocentes o un corazón se rompe únicamente con el amor no correspondido; hay otros rompecorazones y otros amores. Entonces definiríamos que así como hay amores eros, filios y agapes, igualmente hay amores laborium.

Prosigo en mi teoría…

Así que así como hay amores de fin de siglo o de principio de siglo, amores de telenovelas o de cuentos de hadas, los amores laborium, en principio son muy escasos, son el amor shakespeare del mundo laboral y así como el primer amor, posiblemente solo ocurra una sola vez en la vida.

Definido este amor tan particular, el cual muchas veces te lo habías sufrido como un vallenato de Diomedes y en donde te respondas con un “Ahhhh, tiene razón, eso me acuerda cuando como quería trabajar en_____” Te das cuenta que ese amor o ese tipo de trabajo utópico y etéreo casi siempre es el más difícil de conseguir.

En fin creemos en el amor, en finales felices, en el sueño venezolano y con esos antecedentes caemos y si, nos rompen el corazón. Y todo sucede cuando ese trabajo soñado o esa empresa maravillosa por fin nos llama en uno de sus tantos inquisitivos procesos de reclutamiento, cuando asistimos como niños inocentes a cazar recaudos y a sobornar empleados públicos para agilizar tramites, a escarbar en nuestros arboles genealógicos en búsqueda de algún familiar en quinto de consanguinidad que sea algún funcionario publico para que nos facilite algún documento legal; cuando hipotecamos el LCD con el usurero de la esquina para pagar los taxis y los frescos de los funcionarios públicos. No importa, las trabas, los retrasos, las injusticias, el éxito y la fortuna nos esperan, los 180 días de utilidades y 90 días de vacaciones, la caja de ahorro, el HCM para los viejos, por fin se va la pava macha desempleada.

Hasta que pasan 15 largos días y te das cuenta que ya ese proceso de selección se quedó en papeles y amarga derrota. “No puede ser” te repites y es allí en donde te prometes y recuerdas a ese gran compositor que regaló a la cultura pop de latinoamerica esta frase: “No me vuelvo a enamorar”

OPERACIÓN VALKIRIA LABORAL

Así como hubo valientes en la Alemania nazi, igualmente hace falta valientes en un ambiente laboral. En estos días comentando sobre esto con un compañero de trabajo, llegamos a la conclusión de que se debería  hacer algo similar en la oficina. A partir de allí se me ocurrió la idea de escribir esto en este descuidado blog laboral de comedia, el cual si sigo este camino, capaz me lo expropie algún guerrillero comunicacional candanguero.

En un ambiente laboral, generalmente es una ilustración de la palabra estrés; un rollo aquí, un drama allá, otro chisme que explotó por donde no debía; subordinados rebeldes, superiores insoportables; pero más que todo casi siempre hay un elemento más perturbador que todos los nombrados, en donde ilustraremos el chiste de las partes del cuerpo que querían ser jefes y en donde se impuso–lo diré con palabras guayanesas para ser más eufemísticamente correcto–La Guate.

Porque podrán existir muchas cosas buenas en un ambiente laboral, los colirios para las chicas, los culitos hot para los panas, los resuelve o las sopitas de los mecachifles laborales. Pero un Jefe o Jefa al mejor estilo de un dictador de la Segunda Guerra Mundial es un personaje casi fijo en la fauna laboral. No se, son necesarios; son como un equilibrio para los masoquistas, o es que no siempre puede ser paz y amor porque sería aburrido; siempre debe de haber un elemento perturbante estresador jodedor que te mata la sonrisa mañanera del lunes, que te quiere amargar tu existencia utópica laboral en la que quieres olvidar los peos en casa, los chamo, el flojo del marido o la cuaima terminator; en donde te quieren censurar tus risas y chistes con los compañeros de trabajo o los conatos de echar perros o como dicen en las películas: ligar con los compañeros (a) de trabajo.

Ante esta realidad, se hace necesario empezar un movimiento o una operación valkiria dentro de nuestras oficinas de trabajo. No es necesario ir a buscar un campamento guerrillero para comprar algo de C-4 o contratar a Chuck Norris para que haga el trabajo sucio; en todo caso en estos tiempos compulsivos del socialismo del siglo XXI no creo que existan kamikases o pendejos idealistas en esta Venezuela capitalista y pitiyanki que se atrevan a tanto, aquí lo que hace falta es ganar para la causa a una de esas ingeniosas y maliciosas mujeres que se le ocurren la mínima maldad y montarle una guerra fría o una guerra psicológica que lo lleve por lo mínimo a renunciar porque cambiar sería como difícil o peligroso por si después se vengan.

Atención no quisiera que algún funcionario del CICPC me detengan por subversivo laboral o por delitos a la apología al terrorismo laboral, pero se necesita una acción contundente contra estos abusadorcitos de los jefes tiranos.

Hay que darles un parao señores. Por qué seguro que tu también te quieres montar tu operación valkiria en tu oficina y volarte por los cielos y no hablando literalmente a ese jefesito, a ese sapito de turno o a ese compañero molestoso, je, je; seguro que sí.

OPERACIÓN VALKIRIA LABORAL YA

 

 

Más del Sapo Laboral

Continuando el análisis del ambiente  laboral he diagnosticado  dos  (02)  clases  más  de sapos laborales, los cuales se hace necesario conocerlos para así estar alerta ante los mismos.

SAPOS QUE AÚN NO HAN SALIDO DEL CLOSEP

Estos son difíciles de identificar, pasan  desapercibidos, se  codean  contigo, hablan  mal del    jefe, apoyan  las  conspiraciones  para  pajear  a   los  mismos; pero  a   la  hora  de la chiquita, cuando requieres su apoyo activo, no solo que se ponga  a  chismear, empiezan a escurrir el bulto, a decir que hay que  cuidar  el trabajito, que  mejor  no  molestar a los chivos con ese informe porque pueden haber represalias.

Entonces es allí que te hace pensar y caes en cuenta por que este personaje  que lleva 10 a 15 años trabajando allí es por algo cuando tu tienes  02  meses  y  ya  te  quieres perder, por malos sueldos de cebolla, ningún beneficio y presión  y  carga de  trabajo  todos  los días. Ante este panorama ya te parece sospechoso este personaje y recuerdas que le has confesado todas tus quejas y amarguras laborales.

Este tipo de trabajador son muy buenos, saben hacer su  trabajo; no  hay  nada  de  malo en ello. Pero para los tramperos e inconformistas son  una  amenaza  silenciosa, porque sino lo identifican con tiempo, por  sus actos,  por  su  patriotismo empresarial, por  su posible actuar de doble agente, los mismos les hacen caer sus trampas, los hacen ir por la goma y no podrían vengarse en sus montadas operaciones morrocoy como actos de venganza laboral.

Así  que  señores  ambién  hay  sus sapos enclosados, los  cuales  temen  declararse  unos vulgares  sapos, los mismos meten sus uñas; tiran la  piedra  y  esconden  la   mano  y  no le quieren decir a todos en su trabajo “que si soy sapo y qué”

SAPO FISCAL O PICA-PLEITO

Sapo realmente polémico, fácilmente reconocible, es una  especie  de  delegado sindical que quiere defenderte los derechos laborales a todos, especialmente los de él.

El mismo anda en una eterna cacería de brujas,  pescando  cualquier  pifia, gazapo, falla, pelón para así erigirse como el defensor del pueblo, el llanero solitario laboral, defender a los desfavorecidos; así que es algo quijotesco el personaje.

De    esta    manera,   todos   le   temen,   el     mismo    es    el    reformista, el inquisidor, el fundamentalista  del  manual  de  buenas  costumbres  de  Carreño.  Nada  ni  nadie  se le escapa a su rigurosidad, en  este  aspecto  coincide  mucho  con  el  metódico  pero  aquel solo le importa la filosofía organizacional de la empresa y defender  la  ética profesional. En  cambio  este  Sapo  fiscal  quiere  regular  todo orden, moral, social, laboral, cultural y hasta espiritual.

Ante esta realidad  y  luego  de  hacer  un ejercicio mental, es posible que al   escanear los recuerdos,    identificaran    uno    igual;    en    tu   trabajo   actual,  en  uno   pasado,  en la universidad; siempre hay   uno   por   allí,   que     esta    dispuesto     a   pajearte   cualquier comportamiento irregular tuyo en un ámbito laboral.

Van 8 sapos, pero  escarbando  más  seguirían apareciendo  otros  en esta  fauna  laboral ¿Cuáles conocen ustedes?

El Sapo Laboral

En el competitivo mundo de la fauna laboral abunda este tipo de personaje: el sapo laboral o sin eufemismos por delante, abundan los pajuos laborales. Es tan complicado el accionar de estos espécimenes en el ambiente laboral que estadísticamente hablando todos son probabilísticamente  unos sapos en potencia; porque hasta uno mismo atenta contra su integridad laboral al írsele la lengua más de la cuenta por estar comentando como si de un contacto de Facebook se tratara.

Algunos dirán “Es que es difícil no comentar con los compañeros sobre el jefe látigo que tienen, sus caras de burro diarias como de una foto de muro se tratara, sus prepotencias, los malos sueldos, entre otros temas de inconformidad” Es una catarsis, poder desahogarse de todas las amarguras sufridas en el trabajo; una manera de integrase al proceso de socialización laboral al compartir las vivencias y opiniones entre los compañeros. Todo esta bien, pero después vienen los ayayay “Porqué dije eso, se lo dije a Ramonita, ay eso es como si se lo dijera a todo el mundo” Entonces es necesario conocer más de estos personajes, algunos dirán, “Yo se quienes son los pajuos en mi trabajo, son fulano, mengano y sutano y yo a ellos no les digo nada” Pero como dije más arriba no sabemos quienes son los sapos y los sapotes, por que si como de una novela de espías fuera hay hasta agentes dobles, pajean al jefe pero también pajean a sus compañeros; estos son los más peligrosos, no sabemos a quienes son leales, las verdaderas víboras.

Pero qué hacemos, nos volvemos unos ermitaños laborales, voy cumplo mi trabajo, no hablo con nadie, no entablo amistad con nadie; entro con mi carota de burro del día, me sabe si la jefa vino bien buena hoy o si vino de buen humor ¿Ah? Me digo a mi mismo y se lo digo cuando me pregunten que estoy allí es solo por la quincenita y más nada, me sabe la amistad y todo esa cursilería y romanticismo laboral de mi amiguito de trabajo. Viendo desde esta óptica, tampoco es el camino, definitivamente hay que integrarse, confraternizar, compartir, entablar amistades, hasta enamorarse.

En un destello de observación cuasi científica, desentrañando con la ayuda de los preceptos del comportamiento organizacional, he aquí una descripción de los tipos de sapo más comunes que te encontrarás en tu medio laboral

El Lengualarga: No son sapos por naturaleza, no quieren hacer daño, pero no pueden guardar nada, hablan más de la cuenta; en todo momento y delante de quién sea. Es Fácilmente reconocible, todos le huyen.

Soldadito de batalla o Caballito de batalla: es el imprescindible del jefe, el que hace todo sin chillar, va sube el everest y va al polo ártico sin chistar. Los trabajos más desagradables los hace. Todos lo odian, porque le demuestra a los jefes que los demás son unos flojos, porque si lo hizo Ramirez porque los demás no lo hacen. Generalmente estos soldaditos no son sapos, no quieren pajear a nadie, pero por sus acciones les tumban las trampas a muchos

El Lambiscón: Es parecido al caballito de batalla por lo fiel, pero este es más rastrero, más jala-jala pues hablando, es el que más se distingue. también lo odian, por jala-jala, pendejo y que les hace caer las trampas de los demás. Y ahh este es el que invita al jefe a comer parrilla en su casa y les regala Buchanes 18 años a los jefes, una joyita valiosisima que todo jefe anhela tener.

El lleva y trae: Peligrosísimo, mete a muchos en chisme, hace daño. Muchos lo tienen de aliado porque siempre tiene información valiosa, pero por su misma condición patológica con el chisme puede ser un arma de doble filo.

El Metódico: Este es parecido al soldadito, le gusta su trabajo, lo hace bien, pero en el camino con su mística pajea a sus compañeros. Siempre respetando la metodología, el cronograma, la planificación, los objetivos, la misión y toda esa parafernalia empresarial y organizacional de folleto. Este es el que en el liceo y en la universidad sacaba a los compañeros del trabajo porque no colaboraron. Esta bien ser metódico, pero hay veces que al final también te patearán ese rabo como al trampero y tu metodología no va a darle comida a tus hijos

El hablador de paja: se parece al lengua larga, pero este es un inconformista, habla de todo el mundo, especialmente de su pareja, de los padres, de los jefes, de ellos mismos y cuando te resbales te zumba tu crítica destructiva. parece pana, a veces es agradable escucharlos, se parecen a los casos que relataban las propagandas de regional light, en donde decía que “ser tan transparente no siempre es lo mejor” Así que cuidate y cuida tus espaldas, porque te van a rayar, pajear y avergonzar delante de todos.

El Sapo Mayor: Este es el que abiertamente te pajea de frente, anda a la caza de ver quien se resbala para montarle una acta, hacerle un informe, delatarlo con los jefes. Se parece al metódico, pero al contrario de aquel que hace de sapo por querer su trabajo, ser ético, este lo hace por maldad, por hacer daño, para que te boten. A este todos le temen pero es el que más maquinan para hacerle daño.

Entonces, como es algo inevitable, siempre va a ver sus sapos, los que quieren agradar al jefe para que lo tengan siempre en gracia, los que solo quieren hacer daño; tendremos que tener mucha prudencia, ser muy sutil a la hora de comentar cualquier cosa, hacerle un seguimiento y leer bien a las personas, para ver si son dignos de confianza, contar con un grupo pequeño de camaradería que se confían todo y nadie dice a nada a más nadie. Pequeñas recomendaciones para poder sobrevivir en el ambiente laboral.

El Cumplir Horario

El cumplir horario como si de un nuevo instrumento de tortura patentado desde la revolución industrial para acá y atizado en nuestras economías burocráticas, nos trata de secuestrar por un mínimo de 8 horas con la excusa de que para eso se te paga. Minutos y minutos como en un verso de Arjona cualquiera, solo piensas que en la hora de salida, todos también salen luego de cumplir  su horario; los transportes llenos y tu llegas a las 6 a tu casa, como si fuera ya las 9 de la noche por culpa del cambio de horario, dispuesto que te atraquen y más cansado que el más trabajador de nuestros campesinos.

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Por supuesto muchas veces, si se trabaja, sea en trabajos de oficina o en trabajos de burro, en los cuales este eufemismo tortura trabajadores es una morisqueta, un insulto, porque no cumples horario, sino que haces sobretiempo QUE NO TE PAGAN–tema para otro post–en donde ya no cumples horario, sino que abusan de tu horario, algo así como un hombre denunciando ser víctima de acoso sexual por parte de una mujer.

La cuestión no es hablar paja de todo, como me dijo un comentarista por allí, que por cierto este es mi blog. Sino que este dogma existencial del ambiente laboral, lo cumplen a rajatabla muchos jefes, fariseos laborales, en los cuales te castigan a pasarte 2 y 3 horas quitándote las lagañas, limpiándote la nariz, meditando en las míticas fantasías con los culitos más hot de la oficina o escribiendo este post por cierto, en vez de decirte:

—¡Bueno! Jacinto, sino tienes nada pendiente por allí, aprovecha estas horas y así te cobras que anoche salimos a las 11.

No, eso nunca pasa, este es un gran imposible, un sueño que ni las leyes de las ilusiones o ningún chorisodio de supernatural rompería; así lleves una semana saliendo casi a la hora de ver la novela, eso le importan un cipote.

Y no solo son los jefes, esto es una cadena; hoy tu mela haces, mañana se la aplico al pajuito de turno. esta es una práctica humana más del proceso de socialización que no se debe custionar, ni criticar, así que soy un paria criticón, hablador de paja y sin oficio queriendo alterar el orden natural de las cosas.

También el cumplir solo horario, cuando ya no hay nada que hacer y tienes en tu casa una ponchera de ropa remojando en agua que te está esperando; es un elemento de control que tiene el medio laboral, no se, para lavarte el cerebro, embrutecerte, ponerte lambiscón, robarte el tiempo, para que solo quieras trabajar y no quieras a tus carajitos y a tu india media tigra mariposa. Así que también es una herramienta de cacería de brujas más, un instrumento para echarse paja mutuamente entre compañeros, por que si te escabulles  y te vuelas antes de la hora, no eres un héroe, eres un desertor, un pitiyanki, que mereces que le levanten un acta.

Una solución a esto, lo he leído de que algunas empresas en Europa lo hacen, horario flexible; me voy más temprano, termino el trabajo en casa (teletrabajo) entro a las 7, no como, me salto el descanso del almuerzo y salgo a las 2, llevo el chamo para la orquesta, visito a la vieja, voy a esa “reunión de negocios” que me invitó la buenota de mi ex-compañera. O sea tengo más tiempo y no falto a mi trabajo, pero no, como si de un Sr Rajuela se tratara, tienes que salir  a las 6 y punto, me importa un comino que te asalten en el autobús por salir  cuando ya anochese.

El optimista dirá, pero desagradecido, tienes trabajo, agradece a Dios por eso. Esta bien, tengo trabajo, pero si a las 3 no hay nada que hacer, no se vende nada allí, no va a detenerse ningún servicio vital para la nación y no hay ni internet que te dejen usar; no puedo salir al menos 10 minutos antes.

Y sí, ahora trabajo y tengo que abordar estos temas pero el hecho de que trabaje no contradice lo de desempleadoenguayana. Igualmente digo que cuando tenga mi propia empresa, voy a aplicar lo del horario flexible, aunque cumpliendo horario escribí este post, no es tan malo después de todo.

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Mercachifles Laborales

Los hay en todo trabajo, nos persiguen, desangran nuestro vapuleados sueldos, son peores que la inflación, sí esos son los mercachifles laborales: compañeros de trabajo que tienen la astucia de hacerse otro sueldo mas a costilla nuestra, de montarnos una de terror mediático de que si no le compramos somos unos manitos de caimán, pichirres, peseteros y toda esa fauna de seres tacaños.

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Así que también tienes que dejar después de la comida, el desayuno en el puesto de empanada, el pasaje, el fiado de la bodega, la rifa de la tía, el peaje para los panas del barrio, unos 15% de tu suelducho para comprar todo de lo que te imponen en el trabajo. Ropa, zapatos, tortas, dulces, colonias, chaquetas, hallacas, etc, etc, etc.

Y hablando de hayacas, parece como si fuera una feria de las mismas, por que más de uno la venden, hombres y mujeres por igual. Y bastante malas por cierto, en donde tienes que decir que están buenas, pero ninguna como la que hace tu mamá, o sea le estás diciendo que esa es un bodrio de hayaca.

Así es la cosa y peor es cuando es tu jefe es el que vende, tienen que comprarle todos o si no considerate un pre-botado, un cuasi maldito digno de una lista de tascón.

Pero la peor parte o no se si lo disfrutan son las mujeres, tienen de todo para vender, en donde casi todo lo que se vende es para ellas, y no solo son productos, bisuterías y demás, sino también se incluyen servicios; hacerse las uñas, secarse el cabello, tatuarse las cejas y todo lo demás que hacen para mantenerse bellas.

Y los hombres que hacemos, tener de 4 a 5 colonias, 3 after shave, 6 desodorantes. Eso es lo que podemos comprar al menos que sean unos metro-sexuales.

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Tampoco es que se va a poner uno en una actitud de no me interesa comprar nada, ya yo tengo, por que te sometes a un ostracismo laboral y en esas condiciones sería fatal trabajar, que todos te tengan como el ermitaño de la oficina. Así que si no compras no socializas, economía Vs sociología, quien se impone, así tengas que pagar un 50% más por una colonia que viste en la tienda de cosmeticos, con tal de no tener un enemigo en la oficina, el cual es mujer, no es recomendable.

Pero cual sería la solución, montar nuestro tarantantin laboral también, buscar que no ofrecen los demás para yo ganarme ese mercado cautivo; vender cuando halla cosecha de mamones, cigüelas, jobo la india; preparar leche e’ burra, vino e’ consonera, chicha de ocumo, hayaca de iguanas con huevos y todo.

Hay que ganarles en su terreno, y que no se atrevan a no comprarte, lo sentencias que “el que vende también tiene que comprar”, allí lo tachas y no le compras más y así te lo sacas de encima. Sometes a toda la oficina, a almorzar los platos más exóticos y excéntricos; mato de agua, araguato, oso palmero, cachicamo.

A comprar se ha dicho señores

CONSPIRACIONES LABORALES

Estamos rodeado de ellas, en menor o en mayor grado, en las cuales hay que vivir con ciertos resquemores, cuidando las palabras escritas y dichas, evitando emitir cualquier comentario de distintos tintes políticos, para así no molestar ninguna conciencia y corazoncito político; en donde siempre te hacen la fatídica pregunta: “TU FIRMASTES” O “TE INSCRIBISTES EN EL PSUV” Estos dos hechos es como defensiva y ofensiva, traición o lealtad, dos caras de una misma moneda, dos formas de demostrar tu posición, es negro o blanco, no hay grises. o Recoges o desparrama, como dijo Jesucristo.

Hay conspiraciones en los sindicatos y en las Gerencias de Personal, mafias, miles de roscas, trafico de influencias, compra de reportes, hasta homicidios se llegan.

Mucha competencia llega a estos niveles, es como si se trasladara el reino animal a este mundillo laboral; hienas peleádose el último antilope enfermo que pudieron casar en la noche. Por supuesto que es de supervicencia conseguir y matener un empleo, la supervicencia del más apto, o la sobrevivencia del mas tracalero y pillo.

Nepotismo, paracaidismo, amiguismo, se imponen a los mejores curriculum y a la tal meritocracia; la experiencia sale a volar ante un padrinazgo de alta gerencia o de altas esferas política.

Así que hay que conspirar también, tumbarle la información a los demás, para ganarle la carrera a alguien más, meterse a paracaidista; llevarle regalitos a las secretarias y la barredoras de oficinas, para tenerlas como espías y radioescuchas de radiopasillos. Comprar lealtades a base de bucanan, dulcitos de lechozas y parrillitas. La pelea es peleando y esto es una guerra, la guerra al desempleo y en este mundillo laboral no hay panas, pedrozo se peló aquí, los panas serán para las caimaneras, tu peores rivales son tus queridos compañeros de estudio, en donde siempre los ves en toda entrevista de trabajo que vayas, así sea una que tengas en Irak. Así que no hay compañerismo, porque después que estés adentro, tus grandes panas del trabajo son los que siempre te echarán la burra pal monte para que no los ganes en la clasificación del cargo, ellos ascenderán y tu te quedarás atrasado en las sagradas lealtades a tus panas.

Tienes que conspirar para meter a tu esposa o a tu hermano, o primo o cuñado para que trabajen en tu empresa, pero hay otros 500 empleados como tú, pensando lo mismo: multiplica eso y suman 2000 personas más, suma también que hay como 500 jubilados más que quieren que sus 5 hijos le den el empleo que tenían ellos. ¡WOW! COMO 2500 PERSONAS MÁS QUE QUIEREN IR PARA ADENTRO. Como 5000 personas que quieren desesperadamente trabajar en esa empresa, no hay espacio para ellas, ni dinero ni nada, que hacen: conspirar, lanzar mil hechizos de santería cubana, pavas criollas, envidias populares, mal de ojos o resignación. Pero cual es la solución: innovar, crear otras empresas o hacerle carreritas a los 500 que ya trabajan allí, venderle bluyines, chaquetas para que no les de mucho frío allí, venderle empanadas en las mañanas o formar cooperativas para venderles las mascarillas y los guantes. Pero nada de eso funciona, queremos plata, vacaciones, utilidades siderales, planes vacacionales para los chamos, primas por hijo nacido, pago de colegios y universidades, o sea queremos beneficios laborales de empleados de google y microsof, jubilaciones de empresas japonesas y permisos y ausencias pagas de empresas venezolanas. Queremos la pura manguangua, tener todo hechecito, no crear nada de cero y no volvernos cochimillonarios como Biil Gates, nos conformamos con quince y último, bonitos millonarios, vacaciones y utilidades, pensiones y jubilaciones, y cargos para nuestros hijos ¡MÁS NÁ!

Pero ese conformismo se fue palca, bien lejos; las nuevas generaciones casi ni lo reconocen. Ajuro y por que sí, hay que innovar, montar su cooperativa de profesionales y piratear a la gente de que somos especialistas, cuando la única experiencia es la pasantía y de vaina, por que es por ley que tienen que aguantarmos tres meses.

Así que mis queridos ingenieros, licenciados y TSU, tenemos que ponernos las pilas y inventarnos una; para ver si salen los Steve Jobs, los Bill Gates, los Mark Zukerberg, los Larry Page, Sergey Brin, Eric Schmidt. Venezolanitos y latinoamericanos.

¡SI SE PUEDE!

ESPERANDO LA LLAMADA MILLONARIA

Pasan los días, las semanas, que luego se convierten en desesperantes meses y que finalmente serán frustantes años, y nada de la llamada millonaria. Estamos como “el coronel no tiene quien le escriba” esperando añacatales por esa famosa llamada. En donde cada vez que suena nuestro celular miramos con desesperación de que número nos llaman, y cuando vemos “mamá” decimos que “querrá ahora” seguro para que le cobre un cheque en el banfoandes.

Se anda en esa zozobra de no dejar el celular cuando salimos a la calle y en casa cargamos ese aparato como si fuera un escapulario y no es porque nos puede llamar la jeva, sino que por mala suerte precisamente llaman el día que lo dejamos en el baño y andabamos limpiando el fondo.

También optamos por poner alrededor de 100 números de celulares en el curriculum, por si las líneas se empatan y no constesta el nuestro, puedan llamar al menos a la bisabuela.

Esa llamada millonaria, es esa la que nos va a sacar las patas del barro, las que no va sacar del barrio, las que nos va a revestir de dignidad como de una baño de Gold Field se tratara, la que lavara nuestra reputación, ya no nos llamaran vago con título; la llamada  a la gran carpa, al big show, de que al fin somo bigleaguer y no unos piches clase AA.

Es la llamada que nos va a dar un fresquito de gloria que refresca el alma, en donde nos  arranca un yeeeesssssss, un yaba yaba do, un yahoo, un coro de aleluyas.

Por esa la paranoia, la pesadilla de tener siempre y prendido el celular, mantenerlo que nunca se dañe, que nunca se apague, como la llama olimpica; por que los minutos que pueda estar apagado pueden ser los minutos en que el cielo te estaba llamando, una septima trompeta, entonces te vas a tener que calar todo tu apocalipsis de infamia y pava hasta que la muerte de salve.

Algunos tienen suerte y los alcanza la llamada millonaria, otros se fosilizan esperandola; depende de muchas cosas: suerte, palanca, milagro, meritos; no se por qué lado reventara pero hay que buscar acelerar esa llamada.

¿Y TÚ TODAVÍAS ESPERAS LA LLAMADA MILLONARIA? O YA TE LLAMARON