Flojólico, el sindrome de Genovevo

Mientras el desempleo, el buhonerismo salvaje con su desempleo enmascarado y la violencia sindical golpea por los cuatro (04) vientos como movimientos telúricos al devaluado mercado laboral venezolano, se va alimentando  una  nueva  adicción  perversa  a  la  miseria  humana; un nuevo opio devastador de la honradez, el empredimiento y el optimismo. Un mezquino  antivalor  que  ya  rivaliza  con  la  delincuencia  como ladrón de los sueños juveniles, de prosperos futuros labrados por el trabajo y la esperanza.

Este nuevo comportamiento, que si no se atiende a tiempo, pronto será una especie de Venezuelan way life socialista o un vivalapepismo, mucho más cínico y desvergonzado. Así que este nuevo Venezuelan way life socialista, este vivalapepismo 2.0, es el recurrente comportamiento del Flojólico o llamado en términos más científicos “el síndrome de Genovevo” Pero de qué trata esta adicción y de qué viene este peculiar síndrome de Genovevo.

Genovevo, fue un popular programa de la extinta RCTV, protagonizado por Pepeto Lopez, el cual trataba de un manganzón que le tenía fobia a la palabra “trabajo”, el cual se enfermaba si le hacían cualquier referencia al mismo. Ante la popularidad que debió de tener, por haber marcado la memoria colectiva de una nación por allá por los años 60′ y 70′ es que cuando alguien presentaba los síntomas o comportamientos de un flojólico, lo llamaban eufemísticamente “Genovevo” “Anda a trabajar Genovevo” te decían tus padres, por lo cual resultaba un insulto si te llegaban a llamar así.

Por consiguiente, como hay alcohólicos, trabajólicos, igualmente existen estos flojólicos. Los mismos se presentan como una orgullosa casta de chulos y desvergonzados. Anquilosadas cargas familiares, personificados fraudes y decepcionantes hijos que no velarán las canas de sus padres, sino que estafarán las pensiones de éstos. Así que no hay vergüenza, ambición, ni futuro. Lamentablemente, están proliferando muchos flojólicos; la desesperanza, el desempleo y las miseras dadivas gubernamentales socialisticamente llamadas “misiones”; están abonando el cultivo de este parasitismo social y moral. No trabajan, pero igualmente no ayudan, no limpian, no cocinan, ni reparan tuberías, no botan basura, no ayudan a hacer las compras y mandados; su único oficio, terminar los ocho (08) mundos de Mario Bross y rescatar a la princesa; ver el último Rápido y furioso para ver si sale el Chino y Nacho; ver la página de sucesos; esperar a las 4 de la tarde para jugar el deporte mediático del momento.

Esto pareciera que se reduce la población económicamente joven, masculina y activa. Eres malandro o flojólico, algunos se desvían y se destacan en oficios informales (albañiles, limpiadores de aires acondicionados, colectores de autobuses, perrocalenteros, vendedores de CD) Por supuesto que hay vencedores y logran ser médicos, abogados, empresarios, cantantes de regaeton, pero es una proporción de 10/3 para ser optimistas.

 Así que de 10 varones jóvenes en edad productiva, se tiene:

3

en empleos o oficios formales

3

en oficios informales

2

flojólicos

2

delincuentes

 La tabla variará de acuerdo a la zona de donde provenga y el tipo de educación recibida.

 Para culminar, es importante destacar que se habla de flojólico pero no se toca acerca de las flojólicas. Por supuesto que hay mujeres flojas, que no gustan de hacer nada en casa, no se quieren superar, ni trabajar en la calle, casi ni se bañan y no atienden a los hijos. Lo que sucede es que su incidencia no se nota, porque es más tolerable una mujer floja que un hombre, casi siempre las mismas tienen más oportunidad de tener benefactores a cambio de invaluables pagos exóticos en especies aromáticas traídas de las enigmáticas indias australes.

 Así que no seas flojólico, inmunizate del sindrome de Genovevo y ponte a trabajar.

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Cuando laboralmente nos rompen el corazón

La vida esta llena de romance, como lo remacha el zorrillo Pepe le Pew. Y más que romance o el esquivo amor, lo que redunda es la ilusión, el sueño ilusorio que choca y choca contra la pared de la cruda realidad.

Pero no solo de este tipo de romances se rompen los corazones inocentes o un corazón se rompe únicamente con el amor no correspondido; hay otros rompecorazones y otros amores. Entonces definiríamos que así como hay amores eros, filios y agapes, igualmente hay amores laborium.

Prosigo en mi teoría…

Así que así como hay amores de fin de siglo o de principio de siglo, amores de telenovelas o de cuentos de hadas, los amores laborium, en principio son muy escasos, son el amor shakespeare del mundo laboral y así como el primer amor, posiblemente solo ocurra una sola vez en la vida.

Definido este amor tan particular, el cual muchas veces te lo habías sufrido como un vallenato de Diomedes y en donde te respondas con un “Ahhhh, tiene razón, eso me acuerda cuando como quería trabajar en_____” Te das cuenta que ese amor o ese tipo de trabajo utópico y etéreo casi siempre es el más difícil de conseguir.

En fin creemos en el amor, en finales felices, en el sueño venezolano y con esos antecedentes caemos y si, nos rompen el corazón. Y todo sucede cuando ese trabajo soñado o esa empresa maravillosa por fin nos llama en uno de sus tantos inquisitivos procesos de reclutamiento, cuando asistimos como niños inocentes a cazar recaudos y a sobornar empleados públicos para agilizar tramites, a escarbar en nuestros arboles genealógicos en búsqueda de algún familiar en quinto de consanguinidad que sea algún funcionario publico para que nos facilite algún documento legal; cuando hipotecamos el LCD con el usurero de la esquina para pagar los taxis y los frescos de los funcionarios públicos. No importa, las trabas, los retrasos, las injusticias, el éxito y la fortuna nos esperan, los 180 días de utilidades y 90 días de vacaciones, la caja de ahorro, el HCM para los viejos, por fin se va la pava macha desempleada.

Hasta que pasan 15 largos días y te das cuenta que ya ese proceso de selección se quedó en papeles y amarga derrota. “No puede ser” te repites y es allí en donde te prometes y recuerdas a ese gran compositor que regaló a la cultura pop de latinoamerica esta frase: “No me vuelvo a enamorar”

Ecología ¿Nueva Religión? o tan solo una moda verde

Nos disponemos a ver la tele, a ver cual es el nuevo escándalo político y &%ñ? se gastaron las pilas

¡Malaya!

Se mandan a comprar otro par de pilas y las gastadas pal’ basurero, pero ¡oh! ¡oh! Un grito desgarrador de una cavernosa conciencia te dice que si vas a continuar envenenando los suelos y las aguas con más plomo, cadmio y no se cuantos sustancias tóxicas más.

Piensas y piensas como Tinki Dinki Yu y no hayas que a hacer; recuerdas los mil sopotocientos post y artículos en la prensa en la que se aconsejan enviar las “baterías usadas” a empresas especializadas que se encargan de reciclarlas más eficientemente y por más que lo intentes no vas  a hayar ningún lugar así en Venezuela, al menos que la machaques y las metas en un pote de aluminio y se lo vendas a los chatarreros, sería suficiente para acallar esa ahora recurrente conciencia ecológica.

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Pero no solo es la pila vomitá que no tenemos más remedio que echarla en el desague de aguas negras más cercano, sino que ya nos planteamos un dilema  en el momento de cortar esa odiosa mata de mamón que nos va destrozar el pozo séptico en el fondo de la casa, ya creemos que es un crimen de lesa humanidad imprimir unas 100 páginas para que nuestro tutor de la tesis nos diga que está todo malo y que en 15 día le llevemos 100 hojas más.

Los ejemplos siguen y siguen, que si llegamos a hacer una protesta de este tipo delante de un tío o del abuelito te tratarían de maricón ecologista.

Me perdonan todos los ecológistas y amigos de lo verde, los hijos de la madre tierra pero en esta Venezuela querida nos falta una morena para embarcarnos en esta moda o neoreligión cuasi-pagana. Y más al ser un país monoproductor del más rastrero de los combustibles fósiles, es como hablar mal de tu mamá, se podría decir con el perdon del pana Jeanfreddy que  un ecologista venezolano es alguién que no quiere a su mamá.

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Críticas aparte y mentadas de madre incluidas y así como el ser tildado de ignorante, insensible por nuestra casa La Tierra, vamos a hablar claro

  • Si se reclica es porque se lo compran los chatarreros
  • No existe organismo, oficina u organización alguna que informe  y recique las pilas y las baterías de carro
  • En la cuanca del caroní y del caura, con auspicio de nuestra honrada Guardia Nacional se envenena cada día con el mercurio de los mineros
  • A la mayoría de la gente solo le importa 15 y último, las light y  cuidarse de los malandros
  • La única cultura ecológista que tenemos son los trabajos de “contaminación del agua y del suelo” que mandaban en la escuelita
  • La ecología es más cara, suena cursi; la mayoría solo compra productos tapa amarilla
  • Ser ecologista demanda que te comportes como el más dogmático de los religiosos, en donde no puedes usar ningun papel tualet al menos que sea un sucio papel reciclado, no te atrevas echarle baigon a unas hormigas porque envenenas la capa de ozono y rompes con un eslabón de  la cadena alimenticia de la sagrada naturaleza.

No suena paranoico, obsesivo compulsivo y hasta ridículo. Claro que debemos no ser malgastadores de nada, ser buenos ciudadanos e incluir en nuestros hábitos el ser un poco amigable con nuestro planeta. Pero no es para tanto, esperemos si esta moda verde que se está conviertiendo en el nuevo evangelio de la postmodernidad llega lejos y dentro de poco veamos gente presa porque voto las pilas en la alcantarilla. Veamos como desde el primer mundo con Oabama encabezándolos se embarcan en una nueva cruzada para salvar el planeta de los baigones, la dependencia de la gasolina, la tala de conucos y de matas de mamones; la capa de ozono, los casquetes polares y la selva amazónica se los agradecería.

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SE ACABÓ EL MITO DE GUAYANA


Similar al Sueño Americano, era el Gran Sueño de Guayana. Cualquier persona que llegara por estos lares, rapidamente prosperaba, conseguía empleo y le daban una casa a crédito. Y no era por obra de la superchera pseudo leyenda de que al comerse la cabeza de la sapoara te casabas con una guayanesa, esa historia parece una de los tres cochinitos y el lobo. Muchas son las historias de personas que vinieron a pasar unas vacaciones y ahora ya están jubilados, dos negocios, tres carros, siete muchachos y veinte nietos.

Así que crecimos con esas historias, en medio de una ciudad próspera y benevolente con sus hijos; para que irnos a otras ciudades y si estudiabamos afuera, regresabamos, por que ibamos a tener nuestro puesto vitalicio.

Pero creció la ciudad, se multiplicaron las personas, pero no los puestos de trabajo, que siguieron estancados en los años 80. Toda esa abundancia de la Venezuela Saudita, de corruptelas y de cogollocracias, terminaron haciendo mella. Todo ese delirio de la industralización aguas abajos del acero y del aluminio se quedó varado en la biblioteca de la infamia.

La otrora ciudad mejor planificada de latinoamerica y creyéndose una de las mejores del mundo en ese aspecto. La que había sido planifica por los mejores planificadores de harvard, ahora es un mar de eternos conflictos, no falta un día en que hay una huelga, una quema de caucho, un sindicalista muerto, una huelga de hambre; sea este un pensionado, un jubilado, un desempleado, a alguién que botaron de su trabajo. Parece que que como a Ciudad Guayana la hicieron los trabajadores estos mismos por no seguirles dando lo que antes les daba, serán los que la destruirán.

Así que lamentablemente se acabó, se esfumó, pasó a la historia, “el Gran Mito de Guayana” Así mismo, se agotó, ese tanque no da para mas nadie, por eso es que se están matando los pocos que están mamando de esa tetica.

Yo no se que se van a hacer cuando se termine de construir la represa de tocoma; se fregó todo el mundo, así SIDOR la hayan estatizado, así vuelva a contratar los 30.000 trabajadores que tenía antes, nos estamos volviendo chinos, somos muchos y esa muchedumbre está acabando lo poco que queda; somos langostas canibales, con grandes titulos que no pasan de ser unos simples pergaminos.

Pero cual sería la solución, emigrar. Salir de este caos de impotencia y desesperación para ir a un escenario de incertidumbre plagado de menos oportunidades. O se tendrá que buhonizar, bodeguizar, taxidizar toda la ciudad; en una ciudad en la que yo te cambio un brebaje de herba life por siete carreras que te debo; o te doy unos “nai” de La Hoyada por la cuenta que te debo de la bodega.

Será que ante toda esta recesión, de un mercado laboral nulo, de hordas de profesionales al borde de la paranoia, irá a nacer una ciudad cubierta de miles de iniciativas novedosas y exitosas, consentida de los inversionistas y de los capitales. En donde los desempleados hayan renacido en emprendedores.

No se si esta pesadilla, se torne en un final feliz. Pero hay que buscar un plan B

EMPRENDER ES EL RETO!!!

DEFINITIVAMENTE

¿EL TITULO, EL ANILLO Y EL ORGULLO DE SER UNIVERSITARIO LE SIRVEN A UN DESEMPLEADO?

Estos elementos como una santa trinidad, imbuida de todo un soberano prestigio elevaba a cualquiera a un status social casi similar a los dioses de la mitología griega. Y fue por este prestigio que nuestros padres renunciaron a muchos de sus sueños, para ver a sus hijos en este olimpo.

En donde el tÍtulo, como un pergamino sagrado, testimonio de todos los sacrificios y de todas las bendiciones actuales. El anillo como simbolo de poder y autoridad que sometía a las masas de hostiles y malolientes obreros y bachilleres. Y el orgullo de ser universitario, era casi una aureora mística de una santidad social, era un donaire, una llave sagrada, en donde todas las oportunidades eran tuyas.

Parece la más grande epopeya al cursilismo ridiculo, pero eso era lo que nos vendían abuelos, padres, tíos y padrinos.

La luz al final del tunel, el paraiso terrenal que encontraríamos luego de casi 20 años de chuletas, directores hartones, examenes torturantes, denigrantes reparaciones, apodos humillantes y miles de madrugadas y desvelos.

Y descubrimos que esto era igual que ir a votar, un ejercio de masoquismo colectivo, pero como sociedad debíamos hacer.

Y ahora…

El Titulo, ni siquiera lo enmarcamos; lo zumbamos en un rincón a espera de que algún día pueda ser exhibido con orgullo cuando nos lleguen a llamar de la gran carpa, a ganar como 4 palos y que nos paguen hasta por reirnos en el trabajo.


El Anillo, nos pueden secuestrar por pensar que tenemos real o lo podríamos empeñar cuando no tengamos pasaje para ir a meter un curriculum, por un aviso que salio en la prensa.

Y el Orgullo Universitario, no decimos que fuimos a la universidad, porque estoy buscando como ayudante en una contrata y si digo que soy licenciado me linchan por ser tan cochino, basto y pirata.

Para que le sirven entonces a un desempleado crónico un título, sino para recordarse lo loser que es, lo invisible que es. Te acuerdas que no necesitas untarte crema invisible, como hacía Jerry para que no lo viera Tom, ya que parece que ya lo eres. Al menos mi sobrino cree que el portatítulo es una espada de samurai; algún uso se le ha dado.

Y para que usar el anillo de graduación, para decirle al mundo, que fuistes a la universidad a graduarte de un nulo desempleado. O será que por que no lo uso, es que no me ha dado superpoderes como linterna verde, quizás pueda hipnotizar a los entrevistadores con el poder de su piedra mística.

Y el orgullo de ser universitario, ni se diga, ese se extinguió como los dinosaurios y no queda ni fosiles de él.

Entonces sirven o no sirven.

¿Y QUÉ ES DE LA VIDA DE LA TAL CONIBA?

Algunos de ustedes recordarán este mamotreto, este monumento a la desidia, esta burla a las esperanzas laborales.

Fue  hace ya algún tiempo, que con bombos y platillos, se anunciaba a estas mesiánicas “empresas de producción social” ¡Puffffff!

Más de uno se saborearían las papas que se meterían en los comedores de estas empresas, colirio de esperanza laboral para muchos; al fin se nos haría justicia ¡ALELUYA!

“Pa’ cuando será que van a empezar a llamar de parte de las empresas de CONIBA”–se decían muchos.

Muchos fueron los Show que se montaron, para la entrega de curriculum. En cualquier plaza podía haber  un empleado de CVG  que hacía este trabajo.

Era inminente un nuevo exodo hacia Guayana.

Estabamos anchísimo por ser la región consentida del presidente.

¡PUFFF

No nos percatabamos que eso consistía en gamelote más para las calderas de la verborrea presidencial; en unas notas más del encantador de serpientes.

Las hordas de profesionales-desempleados se alegraron, tendrían sus plazas de trabajo que las ya agotadas empresas báscicas y no básicas les habían negado. Un chorrito de agua que mojaba sus ya secas raices de desesperanza y desengaños.

Y luego de meses y meses de espera, se palpó que era una falsa más. Y no importaba la cantidad de dinero que se metieron los pilas que inventaron esta coba de CONIBA, sino en la esperanzas perdidas y, si no había CONIBA que me hago yo, quien me da trabajo, si se suponía que iba a ser la única empresa que iba a abrir, ante las tantas que estaban cerrando y yéndose del país; y que me queda ahora, irme a España a lavar platos, a pasear perros. ¡DIOSSSSSSSSSSS!

Se pierde la fe, hay que buscar otros rumbos, eso de ser empleado se acabó, a meterse a buhonero ¡YA!

y CONIBA es Coba Nacional de Industrias para Bobos, ¡ya! se me acabó la inspiración también

Diganme una ustedes

PS= Dejen sus comentarios PF