Soberbia laboral, el fenómeno transformador del corderito a búfalo

Todos comenzamos gateando para después andar de corre corre, igual parece que para muchos el inicio en el mundo laboral se comienza siendo mansos corderitos para después convertirse en salvajes búfalos.

Así es el génesis en estos mundillos laborales, cada empresa es una selva o mejor dicho un zoológico de actitudes y comportamientos que afectan de una a otra el rendimiento en la masa laboral.

Este fenómeno quimérico se inicia en aquellos trabajadores que empiezan siendo contratados, pasantes  o en los que llevan tiempo haciendo portón. En esta etapa son los trabajadores más abnegados, ejemplares, efectivos, empleados del mes, comprometidos con el proceso y demás florituras similares; nunca faltan un día, asisten los feriados, no reclaman las horas extras, hacen más acción social y empresarial que los departamentos de desarrollo social de las mismas. Trabajaron todos los sábados y algunos domingos y le pagaron solo 20 cesta tickect, no importa #palantecomandante que así es que se gobierna, no asumen ese comportamiento rastrero, pesetero y capitalista de reclamar 6 simples cesta tickects, porque lo importante para ellos es ser agentes de cambio en la organización que creyeron en sus competencias laborales y en sus sólidos principios y arraigados valores; lo valioso para ellos es ser participe de la socialización empresarial y contribuir con el aparato productivo del país. Es por esa actitud progresista es que no reclaman el bono de transporte que le dan a los fijos, no importa que gaste casi medio sueldo en transporte público y taxis, ellos también forman parte de los empleos indirectos, ese gran ecosistema en el cual él forma parte. Ante estos loables actos de hidalguía laboral quien no se merece una debida recompensa, un ascenso, un cargo fijo; trabajadores como estos son los que necesitan las organizaciones de los nuevos tiempos.

Peor error cometerán, porque no mejorarán o transmutarán en oro  a estos empleados; el proceso quimérico va a ser más pervertido y malicioso; en ves de oro serán ídolos de barro, pero no en un lodo

cualquiera, sino en un barro de chiquero. Es allí entonces que los mansos corderitos, los leales borreguitos que cumplían las normas más espartanas, se convertirán por obra y gracia de un contrato de personal fijo en malvados y prejuiciosos búfalos, rebeldes, contumaces, intolerantes de las normas, contestatarios pseudos sindicalistas, guarimberos peseteros, conspiradores de oficio, quemacauchos patológicos, guerrilleros laborales. Así que el paso del progresismo, el triunfo de la selección por competencias, la efectividad empresarial, el manual de buenas costumbres organizacional, la chuleta de la filosofía organzacional al más buscado de la gerencia de personal, al enemigo público de los gerentes, al malejemplo de la chusma,al malajunta de las masas, al mercenario de los sindicatos; todo esto puede hacerse realidad   al materializarse  un contrato a tiempo indefinido, el mítico contrato fijo.

Aunque pueda resultar una lectura nihilista del ambiente organizacional y sea una interpretación hiper-realista de estos comportamientos mezquinos de drásticos cambios del coloraboracionismo a una soberbia  laboral, es posible que aguzando los sentidos y aplicando la lupa perceptiva del gerente proactivo, se puede identificar estas actitudes bufalinas. Pero será posible atacar este comportamiento, sin llegar a prácticas coercitivas, es necesario entonces diseñar una vacuna desde los laboratorios de la ciencia social del comportamiento organizacional.

 

 

 

Cuando laboralmente nos rompen el corazón

La vida esta llena de romance, como lo remacha el zorrillo Pepe le Pew. Y más que romance o el esquivo amor, lo que redunda es la ilusión, el sueño ilusorio que choca y choca contra la pared de la cruda realidad.

Pero no solo de este tipo de romances se rompen los corazones inocentes o un corazón se rompe únicamente con el amor no correspondido; hay otros rompecorazones y otros amores. Entonces definiríamos que así como hay amores eros, filios y agapes, igualmente hay amores laborium.

Prosigo en mi teoría…

Así que así como hay amores de fin de siglo o de principio de siglo, amores de telenovelas o de cuentos de hadas, los amores laborium, en principio son muy escasos, son el amor shakespeare del mundo laboral y así como el primer amor, posiblemente solo ocurra una sola vez en la vida.

Definido este amor tan particular, el cual muchas veces te lo habías sufrido como un vallenato de Diomedes y en donde te respondas con un “Ahhhh, tiene razón, eso me acuerda cuando como quería trabajar en_____” Te das cuenta que ese amor o ese tipo de trabajo utópico y etéreo casi siempre es el más difícil de conseguir.

En fin creemos en el amor, en finales felices, en el sueño venezolano y con esos antecedentes caemos y si, nos rompen el corazón. Y todo sucede cuando ese trabajo soñado o esa empresa maravillosa por fin nos llama en uno de sus tantos inquisitivos procesos de reclutamiento, cuando asistimos como niños inocentes a cazar recaudos y a sobornar empleados públicos para agilizar tramites, a escarbar en nuestros arboles genealógicos en búsqueda de algún familiar en quinto de consanguinidad que sea algún funcionario publico para que nos facilite algún documento legal; cuando hipotecamos el LCD con el usurero de la esquina para pagar los taxis y los frescos de los funcionarios públicos. No importa, las trabas, los retrasos, las injusticias, el éxito y la fortuna nos esperan, los 180 días de utilidades y 90 días de vacaciones, la caja de ahorro, el HCM para los viejos, por fin se va la pava macha desempleada.

Hasta que pasan 15 largos días y te das cuenta que ya ese proceso de selección se quedó en papeles y amarga derrota. “No puede ser” te repites y es allí en donde te prometes y recuerdas a ese gran compositor que regaló a la cultura pop de latinoamerica esta frase: “No me vuelvo a enamorar”

OPERACIÓN VALKIRIA LABORAL

Así como hubo valientes en la Alemania nazi, igualmente hace falta valientes en un ambiente laboral. En estos días comentando sobre esto con un compañero de trabajo, llegamos a la conclusión de que se debería  hacer algo similar en la oficina. A partir de allí se me ocurrió la idea de escribir esto en este descuidado blog laboral de comedia, el cual si sigo este camino, capaz me lo expropie algún guerrillero comunicacional candanguero.

En un ambiente laboral, generalmente es una ilustración de la palabra estrés; un rollo aquí, un drama allá, otro chisme que explotó por donde no debía; subordinados rebeldes, superiores insoportables; pero más que todo casi siempre hay un elemento más perturbador que todos los nombrados, en donde ilustraremos el chiste de las partes del cuerpo que querían ser jefes y en donde se impuso–lo diré con palabras guayanesas para ser más eufemísticamente correcto–La Guate.

Porque podrán existir muchas cosas buenas en un ambiente laboral, los colirios para las chicas, los culitos hot para los panas, los resuelve o las sopitas de los mecachifles laborales. Pero un Jefe o Jefa al mejor estilo de un dictador de la Segunda Guerra Mundial es un personaje casi fijo en la fauna laboral. No se, son necesarios; son como un equilibrio para los masoquistas, o es que no siempre puede ser paz y amor porque sería aburrido; siempre debe de haber un elemento perturbante estresador jodedor que te mata la sonrisa mañanera del lunes, que te quiere amargar tu existencia utópica laboral en la que quieres olvidar los peos en casa, los chamo, el flojo del marido o la cuaima terminator; en donde te quieren censurar tus risas y chistes con los compañeros de trabajo o los conatos de echar perros o como dicen en las películas: ligar con los compañeros (a) de trabajo.

Ante esta realidad, se hace necesario empezar un movimiento o una operación valkiria dentro de nuestras oficinas de trabajo. No es necesario ir a buscar un campamento guerrillero para comprar algo de C-4 o contratar a Chuck Norris para que haga el trabajo sucio; en todo caso en estos tiempos compulsivos del socialismo del siglo XXI no creo que existan kamikases o pendejos idealistas en esta Venezuela capitalista y pitiyanki que se atrevan a tanto, aquí lo que hace falta es ganar para la causa a una de esas ingeniosas y maliciosas mujeres que se le ocurren la mínima maldad y montarle una guerra fría o una guerra psicológica que lo lleve por lo mínimo a renunciar porque cambiar sería como difícil o peligroso por si después se vengan.

Atención no quisiera que algún funcionario del CICPC me detengan por subversivo laboral o por delitos a la apología al terrorismo laboral, pero se necesita una acción contundente contra estos abusadorcitos de los jefes tiranos.

Hay que darles un parao señores. Por qué seguro que tu también te quieres montar tu operación valkiria en tu oficina y volarte por los cielos y no hablando literalmente a ese jefesito, a ese sapito de turno o a ese compañero molestoso, je, je; seguro que sí.

OPERACIÓN VALKIRIA LABORAL YA

 

 

Más del Sapo Laboral

Continuando el análisis del ambiente  laboral he diagnosticado  dos  (02)  clases  más  de sapos laborales, los cuales se hace necesario conocerlos para así estar alerta ante los mismos.

SAPOS QUE AÚN NO HAN SALIDO DEL CLOSEP

Estos son difíciles de identificar, pasan  desapercibidos, se  codean  contigo, hablan  mal del    jefe, apoyan  las  conspiraciones  para  pajear  a   los  mismos; pero  a   la  hora  de la chiquita, cuando requieres su apoyo activo, no solo que se ponga  a  chismear, empiezan a escurrir el bulto, a decir que hay que  cuidar  el trabajito, que  mejor  no  molestar a los chivos con ese informe porque pueden haber represalias.

Entonces es allí que te hace pensar y caes en cuenta por que este personaje  que lleva 10 a 15 años trabajando allí es por algo cuando tu tienes  02  meses  y  ya  te  quieres perder, por malos sueldos de cebolla, ningún beneficio y presión  y  carga de  trabajo  todos  los días. Ante este panorama ya te parece sospechoso este personaje y recuerdas que le has confesado todas tus quejas y amarguras laborales.

Este tipo de trabajador son muy buenos, saben hacer su  trabajo; no  hay  nada  de  malo en ello. Pero para los tramperos e inconformistas son  una  amenaza  silenciosa, porque sino lo identifican con tiempo, por  sus actos,  por  su  patriotismo empresarial, por  su posible actuar de doble agente, los mismos les hacen caer sus trampas, los hacen ir por la goma y no podrían vengarse en sus montadas operaciones morrocoy como actos de venganza laboral.

Así  que  señores  ambién  hay  sus sapos enclosados, los  cuales  temen  declararse  unos vulgares  sapos, los mismos meten sus uñas; tiran la  piedra  y  esconden  la   mano  y  no le quieren decir a todos en su trabajo “que si soy sapo y qué”

SAPO FISCAL O PICA-PLEITO

Sapo realmente polémico, fácilmente reconocible, es una  especie  de  delegado sindical que quiere defenderte los derechos laborales a todos, especialmente los de él.

El mismo anda en una eterna cacería de brujas,  pescando  cualquier  pifia, gazapo, falla, pelón para así erigirse como el defensor del pueblo, el llanero solitario laboral, defender a los desfavorecidos; así que es algo quijotesco el personaje.

De    esta    manera,   todos   le   temen,   el     mismo    es    el    reformista, el inquisidor, el fundamentalista  del  manual  de  buenas  costumbres  de  Carreño.  Nada  ni  nadie  se le escapa a su rigurosidad, en  este  aspecto  coincide  mucho  con  el  metódico  pero  aquel solo le importa la filosofía organizacional de la empresa y defender  la  ética profesional. En  cambio  este  Sapo  fiscal  quiere  regular  todo orden, moral, social, laboral, cultural y hasta espiritual.

Ante esta realidad  y  luego  de  hacer  un ejercicio mental, es posible que al   escanear los recuerdos,    identificaran    uno    igual;    en    tu   trabajo   actual,  en  uno   pasado,  en la universidad; siempre hay   uno   por   allí,   que     esta    dispuesto     a   pajearte   cualquier comportamiento irregular tuyo en un ámbito laboral.

Van 8 sapos, pero  escarbando  más  seguirían apareciendo  otros  en esta  fauna  laboral ¿Cuáles conocen ustedes?

El Sapo Laboral

En el competitivo mundo de la fauna laboral abunda este tipo de personaje: el sapo laboral o sin eufemismos por delante, abundan los pajuos laborales. Es tan complicado el accionar de estos espécimenes en el ambiente laboral que estadísticamente hablando todos son probabilísticamente  unos sapos en potencia; porque hasta uno mismo atenta contra su integridad laboral al írsele la lengua más de la cuenta por estar comentando como si de un contacto de Facebook se tratara.

Algunos dirán “Es que es difícil no comentar con los compañeros sobre el jefe látigo que tienen, sus caras de burro diarias como de una foto de muro se tratara, sus prepotencias, los malos sueldos, entre otros temas de inconformidad” Es una catarsis, poder desahogarse de todas las amarguras sufridas en el trabajo; una manera de integrase al proceso de socialización laboral al compartir las vivencias y opiniones entre los compañeros. Todo esta bien, pero después vienen los ayayay “Porqué dije eso, se lo dije a Ramonita, ay eso es como si se lo dijera a todo el mundo” Entonces es necesario conocer más de estos personajes, algunos dirán, “Yo se quienes son los pajuos en mi trabajo, son fulano, mengano y sutano y yo a ellos no les digo nada” Pero como dije más arriba no sabemos quienes son los sapos y los sapotes, por que si como de una novela de espías fuera hay hasta agentes dobles, pajean al jefe pero también pajean a sus compañeros; estos son los más peligrosos, no sabemos a quienes son leales, las verdaderas víboras.

Pero qué hacemos, nos volvemos unos ermitaños laborales, voy cumplo mi trabajo, no hablo con nadie, no entablo amistad con nadie; entro con mi carota de burro del día, me sabe si la jefa vino bien buena hoy o si vino de buen humor ¿Ah? Me digo a mi mismo y se lo digo cuando me pregunten que estoy allí es solo por la quincenita y más nada, me sabe la amistad y todo esa cursilería y romanticismo laboral de mi amiguito de trabajo. Viendo desde esta óptica, tampoco es el camino, definitivamente hay que integrarse, confraternizar, compartir, entablar amistades, hasta enamorarse.

En un destello de observación cuasi científica, desentrañando con la ayuda de los preceptos del comportamiento organizacional, he aquí una descripción de los tipos de sapo más comunes que te encontrarás en tu medio laboral

El Lengualarga: No son sapos por naturaleza, no quieren hacer daño, pero no pueden guardar nada, hablan más de la cuenta; en todo momento y delante de quién sea. Es Fácilmente reconocible, todos le huyen.

Soldadito de batalla o Caballito de batalla: es el imprescindible del jefe, el que hace todo sin chillar, va sube el everest y va al polo ártico sin chistar. Los trabajos más desagradables los hace. Todos lo odian, porque le demuestra a los jefes que los demás son unos flojos, porque si lo hizo Ramirez porque los demás no lo hacen. Generalmente estos soldaditos no son sapos, no quieren pajear a nadie, pero por sus acciones les tumban las trampas a muchos

El Lambiscón: Es parecido al caballito de batalla por lo fiel, pero este es más rastrero, más jala-jala pues hablando, es el que más se distingue. también lo odian, por jala-jala, pendejo y que les hace caer las trampas de los demás. Y ahh este es el que invita al jefe a comer parrilla en su casa y les regala Buchanes 18 años a los jefes, una joyita valiosisima que todo jefe anhela tener.

El lleva y trae: Peligrosísimo, mete a muchos en chisme, hace daño. Muchos lo tienen de aliado porque siempre tiene información valiosa, pero por su misma condición patológica con el chisme puede ser un arma de doble filo.

El Metódico: Este es parecido al soldadito, le gusta su trabajo, lo hace bien, pero en el camino con su mística pajea a sus compañeros. Siempre respetando la metodología, el cronograma, la planificación, los objetivos, la misión y toda esa parafernalia empresarial y organizacional de folleto. Este es el que en el liceo y en la universidad sacaba a los compañeros del trabajo porque no colaboraron. Esta bien ser metódico, pero hay veces que al final también te patearán ese rabo como al trampero y tu metodología no va a darle comida a tus hijos

El hablador de paja: se parece al lengua larga, pero este es un inconformista, habla de todo el mundo, especialmente de su pareja, de los padres, de los jefes, de ellos mismos y cuando te resbales te zumba tu crítica destructiva. parece pana, a veces es agradable escucharlos, se parecen a los casos que relataban las propagandas de regional light, en donde decía que “ser tan transparente no siempre es lo mejor” Así que cuidate y cuida tus espaldas, porque te van a rayar, pajear y avergonzar delante de todos.

El Sapo Mayor: Este es el que abiertamente te pajea de frente, anda a la caza de ver quien se resbala para montarle una acta, hacerle un informe, delatarlo con los jefes. Se parece al metódico, pero al contrario de aquel que hace de sapo por querer su trabajo, ser ético, este lo hace por maldad, por hacer daño, para que te boten. A este todos le temen pero es el que más maquinan para hacerle daño.

Entonces, como es algo inevitable, siempre va a ver sus sapos, los que quieren agradar al jefe para que lo tengan siempre en gracia, los que solo quieren hacer daño; tendremos que tener mucha prudencia, ser muy sutil a la hora de comentar cualquier cosa, hacerle un seguimiento y leer bien a las personas, para ver si son dignos de confianza, contar con un grupo pequeño de camaradería que se confían todo y nadie dice a nada a más nadie. Pequeñas recomendaciones para poder sobrevivir en el ambiente laboral.

El Cumplir Horario

El cumplir horario como si de un nuevo instrumento de tortura patentado desde la revolución industrial para acá y atizado en nuestras economías burocráticas, nos trata de secuestrar por un mínimo de 8 horas con la excusa de que para eso se te paga. Minutos y minutos como en un verso de Arjona cualquiera, solo piensas que en la hora de salida, todos también salen luego de cumplir  su horario; los transportes llenos y tu llegas a las 6 a tu casa, como si fuera ya las 9 de la noche por culpa del cambio de horario, dispuesto que te atraquen y más cansado que el más trabajador de nuestros campesinos.

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Por supuesto muchas veces, si se trabaja, sea en trabajos de oficina o en trabajos de burro, en los cuales este eufemismo tortura trabajadores es una morisqueta, un insulto, porque no cumples horario, sino que haces sobretiempo QUE NO TE PAGAN–tema para otro post–en donde ya no cumples horario, sino que abusan de tu horario, algo así como un hombre denunciando ser víctima de acoso sexual por parte de una mujer.

La cuestión no es hablar paja de todo, como me dijo un comentarista por allí, que por cierto este es mi blog. Sino que este dogma existencial del ambiente laboral, lo cumplen a rajatabla muchos jefes, fariseos laborales, en los cuales te castigan a pasarte 2 y 3 horas quitándote las lagañas, limpiándote la nariz, meditando en las míticas fantasías con los culitos más hot de la oficina o escribiendo este post por cierto, en vez de decirte:

—¡Bueno! Jacinto, sino tienes nada pendiente por allí, aprovecha estas horas y así te cobras que anoche salimos a las 11.

No, eso nunca pasa, este es un gran imposible, un sueño que ni las leyes de las ilusiones o ningún chorisodio de supernatural rompería; así lleves una semana saliendo casi a la hora de ver la novela, eso le importan un cipote.

Y no solo son los jefes, esto es una cadena; hoy tu mela haces, mañana se la aplico al pajuito de turno. esta es una práctica humana más del proceso de socialización que no se debe custionar, ni criticar, así que soy un paria criticón, hablador de paja y sin oficio queriendo alterar el orden natural de las cosas.

También el cumplir solo horario, cuando ya no hay nada que hacer y tienes en tu casa una ponchera de ropa remojando en agua que te está esperando; es un elemento de control que tiene el medio laboral, no se, para lavarte el cerebro, embrutecerte, ponerte lambiscón, robarte el tiempo, para que solo quieras trabajar y no quieras a tus carajitos y a tu india media tigra mariposa. Así que también es una herramienta de cacería de brujas más, un instrumento para echarse paja mutuamente entre compañeros, por que si te escabulles  y te vuelas antes de la hora, no eres un héroe, eres un desertor, un pitiyanki, que mereces que le levanten un acta.

Una solución a esto, lo he leído de que algunas empresas en Europa lo hacen, horario flexible; me voy más temprano, termino el trabajo en casa (teletrabajo) entro a las 7, no como, me salto el descanso del almuerzo y salgo a las 2, llevo el chamo para la orquesta, visito a la vieja, voy a esa “reunión de negocios” que me invitó la buenota de mi ex-compañera. O sea tengo más tiempo y no falto a mi trabajo, pero no, como si de un Sr Rajuela se tratara, tienes que salir  a las 6 y punto, me importa un comino que te asalten en el autobús por salir  cuando ya anochese.

El optimista dirá, pero desagradecido, tienes trabajo, agradece a Dios por eso. Esta bien, tengo trabajo, pero si a las 3 no hay nada que hacer, no se vende nada allí, no va a detenerse ningún servicio vital para la nación y no hay ni internet que te dejen usar; no puedo salir al menos 10 minutos antes.

Y sí, ahora trabajo y tengo que abordar estos temas pero el hecho de que trabaje no contradice lo de desempleadoenguayana. Igualmente digo que cuando tenga mi propia empresa, voy a aplicar lo del horario flexible, aunque cumpliendo horario escribí este post, no es tan malo después de todo.

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Mercachifles Laborales

Los hay en todo trabajo, nos persiguen, desangran nuestro vapuleados sueldos, son peores que la inflación, sí esos son los mercachifles laborales: compañeros de trabajo que tienen la astucia de hacerse otro sueldo mas a costilla nuestra, de montarnos una de terror mediático de que si no le compramos somos unos manitos de caimán, pichirres, peseteros y toda esa fauna de seres tacaños.

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Así que también tienes que dejar después de la comida, el desayuno en el puesto de empanada, el pasaje, el fiado de la bodega, la rifa de la tía, el peaje para los panas del barrio, unos 15% de tu suelducho para comprar todo de lo que te imponen en el trabajo. Ropa, zapatos, tortas, dulces, colonias, chaquetas, hallacas, etc, etc, etc.

Y hablando de hayacas, parece como si fuera una feria de las mismas, por que más de uno la venden, hombres y mujeres por igual. Y bastante malas por cierto, en donde tienes que decir que están buenas, pero ninguna como la que hace tu mamá, o sea le estás diciendo que esa es un bodrio de hayaca.

Así es la cosa y peor es cuando es tu jefe es el que vende, tienen que comprarle todos o si no considerate un pre-botado, un cuasi maldito digno de una lista de tascón.

Pero la peor parte o no se si lo disfrutan son las mujeres, tienen de todo para vender, en donde casi todo lo que se vende es para ellas, y no solo son productos, bisuterías y demás, sino también se incluyen servicios; hacerse las uñas, secarse el cabello, tatuarse las cejas y todo lo demás que hacen para mantenerse bellas.

Y los hombres que hacemos, tener de 4 a 5 colonias, 3 after shave, 6 desodorantes. Eso es lo que podemos comprar al menos que sean unos metro-sexuales.

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Tampoco es que se va a poner uno en una actitud de no me interesa comprar nada, ya yo tengo, por que te sometes a un ostracismo laboral y en esas condiciones sería fatal trabajar, que todos te tengan como el ermitaño de la oficina. Así que si no compras no socializas, economía Vs sociología, quien se impone, así tengas que pagar un 50% más por una colonia que viste en la tienda de cosmeticos, con tal de no tener un enemigo en la oficina, el cual es mujer, no es recomendable.

Pero cual sería la solución, montar nuestro tarantantin laboral también, buscar que no ofrecen los demás para yo ganarme ese mercado cautivo; vender cuando halla cosecha de mamones, cigüelas, jobo la india; preparar leche e’ burra, vino e’ consonera, chicha de ocumo, hayaca de iguanas con huevos y todo.

Hay que ganarles en su terreno, y que no se atrevan a no comprarte, lo sentencias que “el que vende también tiene que comprar”, allí lo tachas y no le compras más y así te lo sacas de encima. Sometes a toda la oficina, a almorzar los platos más exóticos y excéntricos; mato de agua, araguato, oso palmero, cachicamo.

A comprar se ha dicho señores

UN DÍA DE SALARIO PARA LA REVOLUCIÓN

Pobres empleados públicos, otro tortura más para humillarlos  y restregarles en la cara que deben de demostrar una vez más la total y rendida genuflexión  a este Papá Gobierno.

Quién será que inventará estas vainas, será el superministro Ramirez.

Ya me imaginría yo, haciendo todo un acto fariseico para que vieran que si estoy con esta revolución. Pero ¿cuanto daría? Ese es otro peo, si doy poquito demuestro que soy un pichirre ratón desestabilizador, golpista y agente de la CIA y si doy más o menos, aunque me congracio con los espías internos del gobierno, me levantan tremendo informe y me ponen en las listas de los “fieles al proceso”, inamovible en el cargo y candidato a ascenso; me da dolor darle ese realero a no se quién que agarrará esos reales para mandar a sus hijos a DIsneyworld.

Pero la cuestión no es juego, ni tampoco el post de un despechado desempleado, no, los empleados públicos tienen que tener ojo pelao, por que esta es otra lista más para medir su fidelidad al gobierno, comparable a lista tascón y a los inscritos al PUS; así que si no has donado tu diita de sueldo, a coger la colita y bajarte con al menos una semanita para que estes en la buena y no te molesten hasta que inventen su otra listica para medir la fidelidad.

En otros paises les preocupan el acoso sexual y andan en una eterna paranoia laboral, midiendo sus palabras y controlando cuando se te agua el ojo cuando pasan esas kenal gotas, se dan un saludo seco, nada de besitos, con el miedo que alguna loca obsesiva te meta una demanda por que la llenastes de saliva cuando la saludabas con un beso. En Venezuela es un eterno piropeo, de hombres y mujeres por igual, de chistes de viagra y de quien se le moja la canoa. Pero tenemos otro acoso, el político. Ese si es peligroso, por que tiene repercusiones laborales graves. Ayyy si te pones a definirte escualido en una empresa del estado, mejor es que te hubieras amarrado una piedra de molino al cuello y te lanzaras del caroní. Ayy papaito, muchas son las historias de pendejos idealistas que se pusieron a opinar y lo despacharon palca; el remedio es aguantarse sus opiniones para decirselas a tu mujer o a tu perro de compañia.

Así que antes estos nóveles ejemplos de fidelización gubernamental partidista revolucionaria y bolivariana misma, parace que no hay más remedio que rendirse  e ir anotándose a cuanto invento saquen en los laboratorios de PDVSA y el PUS y dejar las ganas de quejarse a nosotros los no afortunados, los desempleados. Aunque viendolo bien deberíamos los desempleados también reunir con los churupitos que nos da la abuelita por comprarle el yannaté en farmatodo y el tabaco de mastica al tío abuelo, una fuerzita allí para irla a donar a la revolución, de repente nos anotan en una lista mágica y nos llamen algún día de PDVSA. Es posible.

Bueno mis panas, a donarle un día de sueldo a la revolución, pa’ donde vamos a cogé con esta pata hinchá, PAPÁ GOBIERNO es todopoderoso, el dueño de la chequera loca, en donde todos los días piensa que empresa nacionalizar,a sí que hasta esa fabrica de  sardinas en latas en la que trabajas la pueden llegar comprar para vender sardinas a precios solidarios y populares. Así solo espera ese día en el que te convertirás en otro empleado público sometido a cualquier instrumeto de fidelización revolucionaria. Pero no todo es malo, si eres empleado público, puedes gozar del plan empleado público de movilnet, ¡¡¡estaaaá Fiiino!!!!!!

LA CONSPIRACIÓN CHINA

Luego del embelsamiento que tuvimos aquí en occidente por los chinos, a los cuales pudimos haberles llamado hermanos, por sus fastuosa olimpiada y aún por su apertura al mercado capitalista mundial; los chinos son de temer hermanos, así le estén haciendo el satelite a Huguito, hay que estar moscas con estos chinos.

Pero el por que de esta preocupación existencial por estos señores y el por que de una conspiración china.

Pasemos a analizar el asunto más detalladamente.

Anda para cualquier pueblo, próspero o arruinado de Venezuela; en donde metas las narices ves a una sucursal de chinaplas o un supermercado chino, comida china, motos china. Los mismos quieren ganarle a los colombianos en lo que se refiere a vender la copia pirata de todo. Necesitas un telefono de casa, mejor compra uno chino, es más barato. Hasta ya tienen poder de decisión para los distintos candidatos a alcalde y gobernador; así que tienen poder económico. Ya que si te quieres lanzar a alcalde tienes que contar con la comunidad china para que te apoye con muchos duros. También es bien sabido que en muchos pueblos y ciudades los chinos tienen a la policía comprada, los policías solo cuidan a los chinos, con razón hay tanto malandro suelto y asesinatos, por que los policeman no hacen su trabajo.

Otro caso de notar, es que tu los ves vendiendo alochino en cualquier taguara o en la calle y en unos días ya están dragando una laguna para construir un edificio de tres pisos y montar sus chinaplas; algunos pendejos optimistas dirán que ellos son muy unidos y entre todos se apoyan; pero todo eso a mi me huele a melón, yo si una vez leí en un periódico que decía que de tanta prosperidad se debía que eso era simple y llanamente lavado de dinero, que el porque de que todos esos chinitos odiosos se fueran para arriba era producto de ser testaferros de las triadas chinas que quieren tener sus sucursales por aquí por el tercer mundo:llamese eufemisticamente latinoamerica. Y eso lo saben los chivos del gobierno, solo que se hacen los locos, se callan con los cochidolares que le sumban los chinitos.

Pero eso a mi no me molesta tanto, de que laven dinero, que compren pasaportes y lealtades políticas; lo que más calienta de los chinitos es que son odiosísimos, se creen superiores a nosotros, no saludan, son repelentes, malasmadres y pichirean el minímo bolivita debil que falta por comprarles una sinfonía de hojaelata; no se ríen con los clientes, se les dice un chiste y ellos como si les hubieramos sumbado un peo y si llegas a hacerle a lgunas preguntas ya que vienes de cualquier organismo del gobierno, alcaldía o alguna misión rivas-sifontes-fernandez-chaparro no se de cual procer independentista, te salen de que no hablan español, que ellos no son los dueños; ¡versia,! eso es lo más “$%&/ da; que nos creen, soquetes.

Algunos sonsos por aquí me dirán que es por la barrera del idioma que ellos se comportan así, que no comprenden nuestra rochelera y bochinchera cultura y trato que tenemos entre nosotros, que ellos son más serios con eso, todo por su vasta y milenaria cultura de 5000 años.

Me sabe a tegüa sus 5000 años de cultura, tienen que tratar bien a los que le aceptaron tener más de un muchacho, los que se hacen los locos para que laven sus yenes encochinaos. Y de pasó me tratan bien a nuestros trabajadores y a nuestros panas los guyaneses también, no es que lo van a venir a negria, por que los guyana si son panas y se han sabido a adaptar a este gentilicio de ser un pana venezolano.

En conclusión, no es xenofobia hacia los chinos  lo que se respira  en este post, no, solo es prestar atención ante esta chinainvación que tienen montada desde hace tiempo, solo que es solapada y lenta; ellos son conocidos por sus paciencia.

Así que pilas, si esta no es la verdadera estrategia, de ir invadiendo a occidente poco a poco, para cuando explote el peo, ya nos tiene montado en la olla.

LOS PSICOLOGOS

Ahh, estos flamantes científicos de las ciencias de la conducta humana, casi tan perfectos y sabios como el mismísimo DIos, capaces de entrever que existe en tu psique más oscura, urgar tu pasado y preveer tu futuro; que creen tener la suficiente capacidad moral de juzgar tus actos; casi perfectos y superiores y  que consideran tener autoridad para decir la última palabra de si eres acto para un empleo o no.

Son de temer, no es ninguna clase de paranoia laboral. Los temibles psicologos creen que todo el mundo padece de algún trauma psicológico o trastorno o de alguna patología sexual o sea algún tipo de ninfomanía mezclado con necrofilia y zoofilia; todos somos alguna clase de fenómeno, aberrado o pendejito social; nadie es normal para ellos, todos somos cuestionables menos ellos, porque ellos son los psicologos los semidioses de la postmodernidad.

Perdone los amigos psicologos, pero es que cuando vamos a una entrevista con ustedes nos  ponen una cara de director, para ver si uno afloja y deja entrever alguna fisura, si asomamos alguna rendijita para que ustedes comienzen con sus analisis pseudocientíficos. Y con esa actitud de regodeo, de egocentrismo académico como si uno no fuera profesional también y vio sus tres materias de psicología para comprender un poco de su mundo, pretenden patear con su carota de sargentones, mandandole a uno a pintar casitas y de allí sacar que no somos actos para tal empleo.

Pretenden estudiar la psique humana, no siendo empaticos, humanos. No. no, si no hacen así no son objetivos, si así son los mas subjetivos.

Bueno no voy armar una cruzada contra estos profesionales, pero si dejar claro que en la jauría laboral, plagado de sindicalistas, jaja-jala, sapos, envidiosos, existen estos personajes; peligrosos, porque consideran a todos como anormales, raros y peligrosos; en los cuales está la potestad de darnos ese cargo deseado y muchas serán las historias en que por culpa de un pinche psicologo se haya perdido de conseguir un empleo.

Así que mis hermanos, tenemos que jugarles vivo y medio y ganarles en esas pruebas, porque la psicología no es una ciencia exacta.