El Carnet de la Infamia 

Cientos de teorías se ciernen sobre este nuevo parapeto rojo-rojito, ríos de tinta dilucidando sus verdaderos propósitos, ¿Será un guiso más para la sobrevivencia de la Gerontocracia Antillana? ¿Un nuevo corre-corre para medir la lealtad a la Revolución? ¿Un plan post-hayaquero para que las UBCH no se depriman porque ya no va a ver más elecciones y por lo tanto se privarían de sus ingresos forjando votos? ¿O será otra estrategia distracciónista para tener al pueblo distraído en una cola, pensando con el estómago vacío y creyendo idiotamente que mágicamente que ahora si van a venir los beneficios que la perversa Guerra Económica les ha truncado y que ahora si le van a dar su apartamento de Gran Misión Vivienda, la pensión de Amor Mayor, Canaimitas, Tablets y hasta el cupo cadivi? ¡Que ilusos! 

Así que sí hay recursos para carnetizar a una nación pero no hay material para sacar una cedula de identidad. De esta manera, el tan mentado carnet, lamentablemente es otro fraude de la factoría madurista, al mismo estilo de los decretos mensuales de ampliación de la vigencia de los billetes de 100, y al igual que esta genialidad, todavía no acertamos o no entendemos su verdadero propósito. Por supuesto cada quien en la calle tendrá su opinión, pero la verdad estará guardada bajo siete llaves en La Habana, como un ingrediente secreto de la fórmula millonaria de su Coca-Cola de petrodólares.

Otros opinarán que el carnecito solo es la Libreta de Racionamiento en versión criolla, pero más moderna y con más herramientas coercitivas y no tenerlo implica no comprar ninguno de los productos que el clientelismo político madurista pretende seguir exprimiendo para ver si llegan al 2019. 

Sea como sea el Patriótico Carnet es peligroso, no tenerlo para alguien  que vive en una zona popular, más que perder todos los pinches beneficios que el control de cambio les permite a los testaferros de los enchufados y boliburgueses volverse descaradamente multimillonarios, es que se convierta en una especie de Lista de Tascón; en una nueva arma de persecución política pero para los extratos D y E; en un nuevo motivo para decirle al Departamento de Estado que soy un perseguido político porque los voceros de mi barrio me denunciaron por traidor a la Patria por no importarme sacar el milagroso Carnet. 

Así estamos, esperanzados que el carnet va a volver  el tiempo de las vacas gordas, que el petróleo va a aumentar como en la tiempos del Galáctico, en donde viviremos en un utópico socialismo a la carta, con trenes supersónicos del Elorza hasta Macuro, donde volverán las cabañuelas para gobernar el tiempo y crecerán bolsas de leche con propaganda alienante por las epopeyas místicas y legendarias del Galáctico. Pero también crea una zozobra en los no alienados con el proceso, con los rebelados que no se comen esas patrañas del paternalismo chantajista de este gobierno; en los que la Dieta Maduro aún no le han carcomido los dos dedos de frente para pensar y caer en el juego distracciónista de mantener a la gente en una cola y en no ocurrirseles protestar, ni mucho menos pensar, opinar. La estrategia madurista, no sabemos si por consejo de los socialistas sifrinos de Alfredo Serrano o por el G2, es mantener al pueblo como en una gimkana socialista, en nuestra vernácula versión de Los  Juegos del Hambre, solo hecho en Socialismo.

Así que los ilusos, los cobardes, los conformistas, los soñadores, los fantasiosos, a pasar sus ocho horas de cola, a aguantar las múltiples caídas de sistemas de  la desmantelada plataforma de CANTV, a engrosar su cartera con otra tarjeta inservible y agregar una plegaria más para que llegue el pan y circo de turno y seguir manteniendo a este astuto régimen. Vayan y denle trabajo a las UBCH y a las roscas del CENCOEX para que sigan asignando dólares preferenciales y los mártires de la Revolución sigan raspando la olla y engrosando sus cuentas en los paraísos fiscales.
El reto es entonces para los valientes y no ceder al chantaje del Gigante Rojo y su avasallante hegemonía comunicacional; una prueba de fuego en no dejarse marcar por este sello de la Bestia de clientelismo político y si en verdad se convierte en una lista de Tascón, en instrumento de discriminación y persecución política y no te asignaran ese taxi, ese Chevi, no pudieras recargar las tarjetas de los yutong, no te llegara las cajas de los CLAP. Bueno Dios proveerá. Papá Gobierno no lo es todo

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