Soberbia laboral, el fenómeno transformador del corderito a búfalo

Todos comenzamos gateando para después andar de corre corre, igual parece que para muchos el inicio en el mundo laboral se comienza siendo mansos corderitos para después convertirse en salvajes búfalos.

Así es el génesis en estos mundillos laborales, cada empresa es una selva o mejor dicho un zoológico de actitudes y comportamientos que afectan de una a otra el rendimiento en la masa laboral.

Este fenómeno quimérico se inicia en aquellos trabajadores que empiezan siendo contratados, pasantes  o en los que llevan tiempo haciendo portón. En esta etapa son los trabajadores más abnegados, ejemplares, efectivos, empleados del mes, comprometidos con el proceso y demás florituras similares; nunca faltan un día, asisten los feriados, no reclaman las horas extras, hacen más acción social y empresarial que los departamentos de desarrollo social de las mismas. Trabajaron todos los sábados y algunos domingos y le pagaron solo 20 cesta tickect, no importa #palantecomandante que así es que se gobierna, no asumen ese comportamiento rastrero, pesetero y capitalista de reclamar 6 simples cesta tickects, porque lo importante para ellos es ser agentes de cambio en la organización que creyeron en sus competencias laborales y en sus sólidos principios y arraigados valores; lo valioso para ellos es ser participe de la socialización empresarial y contribuir con el aparato productivo del país. Es por esa actitud progresista es que no reclaman el bono de transporte que le dan a los fijos, no importa que gaste casi medio sueldo en transporte público y taxis, ellos también forman parte de los empleos indirectos, ese gran ecosistema en el cual él forma parte. Ante estos loables actos de hidalguía laboral quien no se merece una debida recompensa, un ascenso, un cargo fijo; trabajadores como estos son los que necesitan las organizaciones de los nuevos tiempos.

Peor error cometerán, porque no mejorarán o transmutarán en oro  a estos empleados; el proceso quimérico va a ser más pervertido y malicioso; en ves de oro serán ídolos de barro, pero no en un lodo

cualquiera, sino en un barro de chiquero. Es allí entonces que los mansos corderitos, los leales borreguitos que cumplían las normas más espartanas, se convertirán por obra y gracia de un contrato de personal fijo en malvados y prejuiciosos búfalos, rebeldes, contumaces, intolerantes de las normas, contestatarios pseudos sindicalistas, guarimberos peseteros, conspiradores de oficio, quemacauchos patológicos, guerrilleros laborales. Así que el paso del progresismo, el triunfo de la selección por competencias, la efectividad empresarial, el manual de buenas costumbres organizacional, la chuleta de la filosofía organzacional al más buscado de la gerencia de personal, al enemigo público de los gerentes, al malejemplo de la chusma,al malajunta de las masas, al mercenario de los sindicatos; todo esto puede hacerse realidad   al materializarse  un contrato a tiempo indefinido, el mítico contrato fijo.

Aunque pueda resultar una lectura nihilista del ambiente organizacional y sea una interpretación hiper-realista de estos comportamientos mezquinos de drásticos cambios del coloraboracionismo a una soberbia  laboral, es posible que aguzando los sentidos y aplicando la lupa perceptiva del gerente proactivo, se puede identificar estas actitudes bufalinas. Pero será posible atacar este comportamiento, sin llegar a prácticas coercitivas, es necesario entonces diseñar una vacuna desde los laboratorios de la ciencia social del comportamiento organizacional.

 

 

 

Flojólico, el sindrome de Genovevo

Mientras el desempleo, el buhonerismo salvaje con su desempleo enmascarado y la violencia sindical golpea por los cuatro (04) vientos como movimientos telúricos al devaluado mercado laboral venezolano, se va alimentando  una  nueva  adicción  perversa  a  la  miseria  humana; un nuevo opio devastador de la honradez, el empredimiento y el optimismo. Un mezquino  antivalor  que  ya  rivaliza  con  la  delincuencia  como ladrón de los sueños juveniles, de prosperos futuros labrados por el trabajo y la esperanza.

Este nuevo comportamiento, que si no se atiende a tiempo, pronto será una especie de Venezuelan way life socialista o un vivalapepismo, mucho más cínico y desvergonzado. Así que este nuevo Venezuelan way life socialista, este vivalapepismo 2.0, es el recurrente comportamiento del Flojólico o llamado en términos más científicos “el síndrome de Genovevo” Pero de qué trata esta adicción y de qué viene este peculiar síndrome de Genovevo.

Genovevo, fue un popular programa de la extinta RCTV, protagonizado por Pepeto Lopez, el cual trataba de un manganzón que le tenía fobia a la palabra “trabajo”, el cual se enfermaba si le hacían cualquier referencia al mismo. Ante la popularidad que debió de tener, por haber marcado la memoria colectiva de una nación por allá por los años 60′ y 70′ es que cuando alguien presentaba los síntomas o comportamientos de un flojólico, lo llamaban eufemísticamente “Genovevo” “Anda a trabajar Genovevo” te decían tus padres, por lo cual resultaba un insulto si te llegaban a llamar así.

Por consiguiente, como hay alcohólicos, trabajólicos, igualmente existen estos flojólicos. Los mismos se presentan como una orgullosa casta de chulos y desvergonzados. Anquilosadas cargas familiares, personificados fraudes y decepcionantes hijos que no velarán las canas de sus padres, sino que estafarán las pensiones de éstos. Así que no hay vergüenza, ambición, ni futuro. Lamentablemente, están proliferando muchos flojólicos; la desesperanza, el desempleo y las miseras dadivas gubernamentales socialisticamente llamadas “misiones”; están abonando el cultivo de este parasitismo social y moral. No trabajan, pero igualmente no ayudan, no limpian, no cocinan, ni reparan tuberías, no botan basura, no ayudan a hacer las compras y mandados; su único oficio, terminar los ocho (08) mundos de Mario Bross y rescatar a la princesa; ver el último Rápido y furioso para ver si sale el Chino y Nacho; ver la página de sucesos; esperar a las 4 de la tarde para jugar el deporte mediático del momento.

Esto pareciera que se reduce la población económicamente joven, masculina y activa. Eres malandro o flojólico, algunos se desvían y se destacan en oficios informales (albañiles, limpiadores de aires acondicionados, colectores de autobuses, perrocalenteros, vendedores de CD) Por supuesto que hay vencedores y logran ser médicos, abogados, empresarios, cantantes de regaeton, pero es una proporción de 10/3 para ser optimistas.

 Así que de 10 varones jóvenes en edad productiva, se tiene:

3

en empleos o oficios formales

3

en oficios informales

2

flojólicos

2

delincuentes

 La tabla variará de acuerdo a la zona de donde provenga y el tipo de educación recibida.

 Para culminar, es importante destacar que se habla de flojólico pero no se toca acerca de las flojólicas. Por supuesto que hay mujeres flojas, que no gustan de hacer nada en casa, no se quieren superar, ni trabajar en la calle, casi ni se bañan y no atienden a los hijos. Lo que sucede es que su incidencia no se nota, porque es más tolerable una mujer floja que un hombre, casi siempre las mismas tienen más oportunidad de tener benefactores a cambio de invaluables pagos exóticos en especies aromáticas traídas de las enigmáticas indias australes.

 Así que no seas flojólico, inmunizate del sindrome de Genovevo y ponte a trabajar.

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