Tres Historias tristes de Blackberrys

De historias trágicas está llena la historia, igualmente de historias pendejas y en esta Venezuela esnobista,en donde si no tienes PIN no estás en nada, suceden historias similares como estás; que no desgarran el alma sino el alma de los bolsillos.

Ahí va la primera:

BOLD 2 no es un detergente

Estaba tranquilo, descansando un poco los ojos antes de salir de nuevo a la oficina, cuando un súbito ruido insistente me hace despertar “Quién llama con tanta insistencia” Un toc-toc intermitente que me quería sacar de mis casillas “Toc-toc-toc” “¿Quién es?” y nadie; voy a la puerta y todo por allí desierto a la 1:20; en donde ya era preocupante porque seguía el “Toc-toc” A afinar entonces el oído para identificar de donde venía ese insistente ruido, hasta que por fin atiné que provenía de la lavadora. “Lavadora” Me recorrió un frío polar por todas las entrañas, un miedo atávico y subconsciente que me erizaba el corazón, un paro respiratorio, un temblor  enfermizo que se elevaba mientras con torpeza y furia apagaba la lavadora para ver que era lo que se golpeaba. El llanto ya se adelantaba mientras sacaba un edredón, hasta que envuelto en un manto de espuma descubro que el “Toc-toc-toc” eran los golpes que se estaba dando mi nuevo BB Bold 2 “Noooooooooooooooo” “Mujer del coñooooo” “Qué hicissteeeeee”

Ahora haciendo un flashback de como se llegó a esto, resultaba que el niño se había orinado el también nuevo edredón y la cuidadosa de mi mujer, furiosa, recogió el edredón y lo metió a lavar inmediatamente, sin ni siquiera esperar para hacerlo el fin de semana como por ejemplo, con la mala suerte que momentos antes yo había dejado el teléfono en la cama.

Demás está decir que no sirvió ningún remedio, el flamante Bold 2 pasó a la historia y quedó como elemento de decoración, pisapapeles, cebo para los malandros, artículo de utilería o dárselo al niño para que jugara a ser un crackberrista.

El matrimonio tambaleó, se mentaron todas las madres desde Catalina La católica, se abrieron muchas heridas que se creían sanadas, por tan solo 4000 Bs, hasta que la bruta y tan aseada de mi mujer dijo: “Te lo pago con mis utilidades”

El Narcoléptico”

La presencia de un dormilón en un bus o en el metro, te dice que hará este de noche que se duerme en todas partes; así que es un personaje que decora la cotidianidad o alguien que no desperdicia 45 minutos de un viaje en Bus-teca con los últimos éxitos del vallenato o la salsa erótica. Así que dormía plácidamente, boqueando y atinando a que altura iba, era un sueño más pesado y aturdidor que en otras ocasiones; enfermizo, como dolor de hueso, que no lograba sacudirme para estar alerta y pedir la parada, hasta que se llegó al destino, recojo una bolsa en la cuál traía un tesoro: una lata de leche la campiña, la cual no quería dejársela a los pasajeros. Camino, camino, voy a mi destino, cuando llego al lugar al que iba en donde debía de preguntarle algo al encargado, caigo en cuenta que me falta algo “algo” “Falta algo” Ese algo era la carpeta que cargaba, en la cual debía sacar unos papeles en los cuales iba a ser la diligencia en ese comercio. “Ahh se perdió esa carpeta” Iría a buscarlo de nuevo a la oficina, pensé, se vuelve a imprimir me dije, me reí del destino juguetón…cuando, como en un sountrack de película de suspenso, tan-tan, tan-tan “Nooooooooooooooooooooooooo” “No, no, no, no puede seer, un taxi, tengo que alcanzar este autobús” Corro, “dónde están los taxis cuando se necesitan” No hay taxis, pasa una busetica y el delirio hace presa y se empieza a rogar a todos los cielos, a todos los santos, a todos los dioses, que se hiciera invisible esa carpeta, Diossss que nadie la vea, a esa fea y rayada carpeta que la ignoren, que una vez por sus vida la gente sea buenos ciudadanos y no la abran y se la den al conductor. Así que rogando como un bribón a última hora, me bajé de la buseta y tomé un taxi, directo al terminal en donde llegaban esos buses y la angustia y el miedo y el terror y el suspenso y el culillo, me hacía presa “Coño por dormirme en los autobuses” “Lo juro, por maíta que no me vuelvo a dormir”

Así con el corazón desbocado y las últimas esperanzas pendiendo de un hilito, llego a la parada y nada, la responsable del lugar dice: “Ya se fue uno” me digo: “Malaya sea” le digo al taxista que me deje a la salida, cuando de pronto veo que viene otro autobús de la línea, otro rayito de esperanza, si se puede, Dios escucha la oración del desesperado. Así que al llegar el autobús, me le zumbo y me dirijo en donde venía sentado y busco la ansiada carpeta, en una primera vista no la vi, me re-susto de nuevo y vuelvo a ver, hasta que estaba allí, como riéndose de mí. Empiezo a buscar el motivo de mi angustia de infarto, de culillo de terror; y busca y busca, empiezo a sacudir la malaya carpeta y nada “Noooooooooooooooo” de nuevo, pensé que el cielo me había escuchado, que era favorecido por el Olimpo, que Odín me ayudaría. Me llevo las manos a la cabeza, un sudor de pavor, de miedo ancestral y cobarde “Ahora que digo” “Se burlarán de mi si les digo la verdad” Así, con aire de derrotado y abatido, maldiciendo al curioso que revisó la carpeta, necesitó llamar me dije, el último recurso de los tontos; pero la mala suerte seguía jugando, no había autobús que cubriera la ruta, que me hago otro taxi, hasta que un buen samaritano me da la cola y me lleva a un lugar más transitado. Al llegar a la parada, me retumba la respuesta del terror “El teléfono del cual está llamando no se encuentra disponible” “Noooooooo”

Si, si señores, hice todo lo imposible, oré a todos los cielos, le prometí el cielo y el infierno a los soltarios que llegaron a abrir la carpeta y se encontraron con la gran sorpresota de que un tonto tenía allí: Un Flamante BB Geminis.

El Patuleco Geek

Estoy en mi tienda, mil quehaceres, oohh me llegó un correo, que fastidio “Yusiré anda y etiquetas con estos precios las blusas que vinieron ayer” Suena el teléfono, un mensaje, ahh que fastidio con este tipo, no puede entender que no le… “Ahh a la orden” “Marisa atiende a los señores” Estás cuentas no cuadran, echo una mirada a los clientes y me perturba el acompañante de la muchacha, uff este tipo…Otra ves me roban la atención, otro correo, un fax, que fastidio ser la subgerente.

Cuánto cuesta estas pulseritas” y yo viendo al patuleco que tenía como acompañante, preguntándome que relación tendrían, buscando a ver si quizá eran parientes y ella preguntando mil boberías y yo buscando a Marisa para que los atendiera, y la mujer del patuleco pregunta que pregunta como si cargara una mastercard y el patuleco con su danza de punto y coma y la revisadera y el manoseo de la mercancía de su acompañante me tenían confundida y Marisa, dónde está Marisa. Ya me estaba empezando a asustar esta parejita; no eran los compradores habituales de la tienda y eran más que los preguntones tukkys de siempre; se veían maliciosos, ya estaba empezando a temer pero no sabía el porque, a ponerme ansiosa, culillosa; y la mujer sigue preguntando y entran otros clientes y Marisa que se pierde hasta que se van los malas espinas que como siempre no compraron ni una franelilla. Y continuó la carga de trabajo, los reportes que llevar y me pregunto que raro que mi acosadorsito no me ha seguido mandando mensajes; cuando un frío terrorífico desde la médula espinal me asombra el corazón con una serie de microparos “Noooooo” “ Dónde está mi Storm” “Tú los has visto Marisa” “Que ví” dice Marisa”Mi BB” “Dónde está mi BB” “Mi BB Storm Dónde C…. Está” Hasta que me entendí porque el miedo a esos locos, los muerganos se habían dado cuenta que estaba cargando mi Super BB Storm “Noooo casi 5000 BS y era exclusivísimo, casi nadie lo tenía Nooooooo

Después de las amenazas habituales, que le reventaría la otra pata con mi novio petejota, que los tenía grabado con las cámaras de seguridad, que si el GPS, pura paja, se perdieron esos reales y a mi quién me saca de esta depresión económica, como me recupero, si me acosador tuviera plata lo chulearía.

Estás tres historias son reales, menos mal que @presid_movistar está bloqueando los PIN, pero ahh dos de esos BB eran movilnet, así que no los bloquearán

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OPERACIÓN VALKIRIA LABORAL

Así como hubo valientes en la Alemania nazi, igualmente hace falta valientes en un ambiente laboral. En estos días comentando sobre esto con un compañero de trabajo, llegamos a la conclusión de que se debería  hacer algo similar en la oficina. A partir de allí se me ocurrió la idea de escribir esto en este descuidado blog laboral de comedia, el cual si sigo este camino, capaz me lo expropie algún guerrillero comunicacional candanguero.

En un ambiente laboral, generalmente es una ilustración de la palabra estrés; un rollo aquí, un drama allá, otro chisme que explotó por donde no debía; subordinados rebeldes, superiores insoportables; pero más que todo casi siempre hay un elemento más perturbador que todos los nombrados, en donde ilustraremos el chiste de las partes del cuerpo que querían ser jefes y en donde se impuso–lo diré con palabras guayanesas para ser más eufemísticamente correcto–La Guate.

Porque podrán existir muchas cosas buenas en un ambiente laboral, los colirios para las chicas, los culitos hot para los panas, los resuelve o las sopitas de los mecachifles laborales. Pero un Jefe o Jefa al mejor estilo de un dictador de la Segunda Guerra Mundial es un personaje casi fijo en la fauna laboral. No se, son necesarios; son como un equilibrio para los masoquistas, o es que no siempre puede ser paz y amor porque sería aburrido; siempre debe de haber un elemento perturbante estresador jodedor que te mata la sonrisa mañanera del lunes, que te quiere amargar tu existencia utópica laboral en la que quieres olvidar los peos en casa, los chamo, el flojo del marido o la cuaima terminator; en donde te quieren censurar tus risas y chistes con los compañeros de trabajo o los conatos de echar perros o como dicen en las películas: ligar con los compañeros (a) de trabajo.

Ante esta realidad, se hace necesario empezar un movimiento o una operación valkiria dentro de nuestras oficinas de trabajo. No es necesario ir a buscar un campamento guerrillero para comprar algo de C-4 o contratar a Chuck Norris para que haga el trabajo sucio; en todo caso en estos tiempos compulsivos del socialismo del siglo XXI no creo que existan kamikases o pendejos idealistas en esta Venezuela capitalista y pitiyanki que se atrevan a tanto, aquí lo que hace falta es ganar para la causa a una de esas ingeniosas y maliciosas mujeres que se le ocurren la mínima maldad y montarle una guerra fría o una guerra psicológica que lo lleve por lo mínimo a renunciar porque cambiar sería como difícil o peligroso por si después se vengan.

Atención no quisiera que algún funcionario del CICPC me detengan por subversivo laboral o por delitos a la apología al terrorismo laboral, pero se necesita una acción contundente contra estos abusadorcitos de los jefes tiranos.

Hay que darles un parao señores. Por qué seguro que tu también te quieres montar tu operación valkiria en tu oficina y volarte por los cielos y no hablando literalmente a ese jefesito, a ese sapito de turno o a ese compañero molestoso, je, je; seguro que sí.

OPERACIÓN VALKIRIA LABORAL YA