Más del Sapo Laboral

Continuando el análisis del ambiente  laboral he diagnosticado  dos  (02)  clases  más  de sapos laborales, los cuales se hace necesario conocerlos para así estar alerta ante los mismos.

SAPOS QUE AÚN NO HAN SALIDO DEL CLOSEP

Estos son difíciles de identificar, pasan  desapercibidos, se  codean  contigo, hablan  mal del    jefe, apoyan  las  conspiraciones  para  pajear  a   los  mismos; pero  a   la  hora  de la chiquita, cuando requieres su apoyo activo, no solo que se ponga  a  chismear, empiezan a escurrir el bulto, a decir que hay que  cuidar  el trabajito, que  mejor  no  molestar a los chivos con ese informe porque pueden haber represalias.

Entonces es allí que te hace pensar y caes en cuenta por que este personaje  que lleva 10 a 15 años trabajando allí es por algo cuando tu tienes  02  meses  y  ya  te  quieres perder, por malos sueldos de cebolla, ningún beneficio y presión  y  carga de  trabajo  todos  los días. Ante este panorama ya te parece sospechoso este personaje y recuerdas que le has confesado todas tus quejas y amarguras laborales.

Este tipo de trabajador son muy buenos, saben hacer su  trabajo; no  hay  nada  de  malo en ello. Pero para los tramperos e inconformistas son  una  amenaza  silenciosa, porque sino lo identifican con tiempo, por  sus actos,  por  su  patriotismo empresarial, por  su posible actuar de doble agente, los mismos les hacen caer sus trampas, los hacen ir por la goma y no podrían vengarse en sus montadas operaciones morrocoy como actos de venganza laboral.

Así  que  señores  ambién  hay  sus sapos enclosados, los  cuales  temen  declararse  unos vulgares  sapos, los mismos meten sus uñas; tiran la  piedra  y  esconden  la   mano  y  no le quieren decir a todos en su trabajo “que si soy sapo y qué”

SAPO FISCAL O PICA-PLEITO

Sapo realmente polémico, fácilmente reconocible, es una  especie  de  delegado sindical que quiere defenderte los derechos laborales a todos, especialmente los de él.

El mismo anda en una eterna cacería de brujas,  pescando  cualquier  pifia, gazapo, falla, pelón para así erigirse como el defensor del pueblo, el llanero solitario laboral, defender a los desfavorecidos; así que es algo quijotesco el personaje.

De    esta    manera,   todos   le   temen,   el     mismo    es    el    reformista, el inquisidor, el fundamentalista  del  manual  de  buenas  costumbres  de  Carreño.  Nada  ni  nadie  se le escapa a su rigurosidad, en  este  aspecto  coincide  mucho  con  el  metódico  pero  aquel solo le importa la filosofía organizacional de la empresa y defender  la  ética profesional. En  cambio  este  Sapo  fiscal  quiere  regular  todo orden, moral, social, laboral, cultural y hasta espiritual.

Ante esta realidad  y  luego  de  hacer  un ejercicio mental, es posible que al   escanear los recuerdos,    identificaran    uno    igual;    en    tu   trabajo   actual,  en  uno   pasado,  en la universidad; siempre hay   uno   por   allí,   que     esta    dispuesto     a   pajearte   cualquier comportamiento irregular tuyo en un ámbito laboral.

Van 8 sapos, pero  escarbando  más  seguirían apareciendo  otros  en esta  fauna  laboral ¿Cuáles conocen ustedes?