El Cumplir Horario

El cumplir horario como si de un nuevo instrumento de tortura patentado desde la revolución industrial para acá y atizado en nuestras economías burocráticas, nos trata de secuestrar por un mínimo de 8 horas con la excusa de que para eso se te paga. Minutos y minutos como en un verso de Arjona cualquiera, solo piensas que en la hora de salida, todos también salen luego de cumplir  su horario; los transportes llenos y tu llegas a las 6 a tu casa, como si fuera ya las 9 de la noche por culpa del cambio de horario, dispuesto que te atraquen y más cansado que el más trabajador de nuestros campesinos.

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Por supuesto muchas veces, si se trabaja, sea en trabajos de oficina o en trabajos de burro, en los cuales este eufemismo tortura trabajadores es una morisqueta, un insulto, porque no cumples horario, sino que haces sobretiempo QUE NO TE PAGAN–tema para otro post–en donde ya no cumples horario, sino que abusan de tu horario, algo así como un hombre denunciando ser víctima de acoso sexual por parte de una mujer.

La cuestión no es hablar paja de todo, como me dijo un comentarista por allí, que por cierto este es mi blog. Sino que este dogma existencial del ambiente laboral, lo cumplen a rajatabla muchos jefes, fariseos laborales, en los cuales te castigan a pasarte 2 y 3 horas quitándote las lagañas, limpiándote la nariz, meditando en las míticas fantasías con los culitos más hot de la oficina o escribiendo este post por cierto, en vez de decirte:

—¡Bueno! Jacinto, sino tienes nada pendiente por allí, aprovecha estas horas y así te cobras que anoche salimos a las 11.

No, eso nunca pasa, este es un gran imposible, un sueño que ni las leyes de las ilusiones o ningún chorisodio de supernatural rompería; así lleves una semana saliendo casi a la hora de ver la novela, eso le importan un cipote.

Y no solo son los jefes, esto es una cadena; hoy tu mela haces, mañana se la aplico al pajuito de turno. esta es una práctica humana más del proceso de socialización que no se debe custionar, ni criticar, así que soy un paria criticón, hablador de paja y sin oficio queriendo alterar el orden natural de las cosas.

También el cumplir solo horario, cuando ya no hay nada que hacer y tienes en tu casa una ponchera de ropa remojando en agua que te está esperando; es un elemento de control que tiene el medio laboral, no se, para lavarte el cerebro, embrutecerte, ponerte lambiscón, robarte el tiempo, para que solo quieras trabajar y no quieras a tus carajitos y a tu india media tigra mariposa. Así que también es una herramienta de cacería de brujas más, un instrumento para echarse paja mutuamente entre compañeros, por que si te escabulles  y te vuelas antes de la hora, no eres un héroe, eres un desertor, un pitiyanki, que mereces que le levanten un acta.

Una solución a esto, lo he leído de que algunas empresas en Europa lo hacen, horario flexible; me voy más temprano, termino el trabajo en casa (teletrabajo) entro a las 7, no como, me salto el descanso del almuerzo y salgo a las 2, llevo el chamo para la orquesta, visito a la vieja, voy a esa “reunión de negocios” que me invitó la buenota de mi ex-compañera. O sea tengo más tiempo y no falto a mi trabajo, pero no, como si de un Sr Rajuela se tratara, tienes que salir  a las 6 y punto, me importa un comino que te asalten en el autobús por salir  cuando ya anochese.

El optimista dirá, pero desagradecido, tienes trabajo, agradece a Dios por eso. Esta bien, tengo trabajo, pero si a las 3 no hay nada que hacer, no se vende nada allí, no va a detenerse ningún servicio vital para la nación y no hay ni internet que te dejen usar; no puedo salir al menos 10 minutos antes.

Y sí, ahora trabajo y tengo que abordar estos temas pero el hecho de que trabaje no contradice lo de desempleadoenguayana. Igualmente digo que cuando tenga mi propia empresa, voy a aplicar lo del horario flexible, aunque cumpliendo horario escribí este post, no es tan malo después de todo.

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Mercachifles Laborales

Los hay en todo trabajo, nos persiguen, desangran nuestro vapuleados sueldos, son peores que la inflación, sí esos son los mercachifles laborales: compañeros de trabajo que tienen la astucia de hacerse otro sueldo mas a costilla nuestra, de montarnos una de terror mediático de que si no le compramos somos unos manitos de caimán, pichirres, peseteros y toda esa fauna de seres tacaños.

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Así que también tienes que dejar después de la comida, el desayuno en el puesto de empanada, el pasaje, el fiado de la bodega, la rifa de la tía, el peaje para los panas del barrio, unos 15% de tu suelducho para comprar todo de lo que te imponen en el trabajo. Ropa, zapatos, tortas, dulces, colonias, chaquetas, hallacas, etc, etc, etc.

Y hablando de hayacas, parece como si fuera una feria de las mismas, por que más de uno la venden, hombres y mujeres por igual. Y bastante malas por cierto, en donde tienes que decir que están buenas, pero ninguna como la que hace tu mamá, o sea le estás diciendo que esa es un bodrio de hayaca.

Así es la cosa y peor es cuando es tu jefe es el que vende, tienen que comprarle todos o si no considerate un pre-botado, un cuasi maldito digno de una lista de tascón.

Pero la peor parte o no se si lo disfrutan son las mujeres, tienen de todo para vender, en donde casi todo lo que se vende es para ellas, y no solo son productos, bisuterías y demás, sino también se incluyen servicios; hacerse las uñas, secarse el cabello, tatuarse las cejas y todo lo demás que hacen para mantenerse bellas.

Y los hombres que hacemos, tener de 4 a 5 colonias, 3 after shave, 6 desodorantes. Eso es lo que podemos comprar al menos que sean unos metro-sexuales.

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Tampoco es que se va a poner uno en una actitud de no me interesa comprar nada, ya yo tengo, por que te sometes a un ostracismo laboral y en esas condiciones sería fatal trabajar, que todos te tengan como el ermitaño de la oficina. Así que si no compras no socializas, economía Vs sociología, quien se impone, así tengas que pagar un 50% más por una colonia que viste en la tienda de cosmeticos, con tal de no tener un enemigo en la oficina, el cual es mujer, no es recomendable.

Pero cual sería la solución, montar nuestro tarantantin laboral también, buscar que no ofrecen los demás para yo ganarme ese mercado cautivo; vender cuando halla cosecha de mamones, cigüelas, jobo la india; preparar leche e’ burra, vino e’ consonera, chicha de ocumo, hayaca de iguanas con huevos y todo.

Hay que ganarles en su terreno, y que no se atrevan a no comprarte, lo sentencias que “el que vende también tiene que comprar”, allí lo tachas y no le compras más y así te lo sacas de encima. Sometes a toda la oficina, a almorzar los platos más exóticos y excéntricos; mato de agua, araguato, oso palmero, cachicamo.

A comprar se ha dicho señores