MATANDO TIGRITOS

Y en el mismo orden de seguir teorizando acerca de las instituciones laborales en Venezuela, hoy les traigo el de matar tigres. De entrada no soy ningún Oscar Yanez que se le parezca, así que vamos a darle una explicación al muy estilo de desempleadoenguayana y quizá de darle una aproximación objetiva y científica en las disciplinas de las ciencias del comportamiento organizacional.

Matar tigres o tigritos, según sea el tamaño del trabajo, consiste en trabajar a destajo para algún particular. Todo esto está bien que algún albañil, plomero, electricista haga eso. Pero está bien que algún licenciado o ingeniero tenga que matarle los tigres a un albañil; por supuesto que un contador o un abogado también matarán sus tigres, pero un administrador reparando cañerías ¡POR DIOS! A dónde hemos llegado.

Son casi 20 años perdidos, para eso el estado no ponga universidades, después de bachillerato nos vamos todos para el ince a aprender algún oficio o montar alguna cooperativa o vamos a servir al ejercito. Sería más productivo y realista.

Y no se trata de ser arrogantes, de que yo “soy ingeniero para ponerme a arreglar ese tubería” ¡NO! Está bien que paguemos un poquito, hagamos esos trabajos y oficios, ayudar a familiares, amigos y vecinos y que de pasó nos den algunos fuertes para imprimir cuatrocientos más curriculum, pagar el internet para seguir revisando a perfilnet.com, pero no se abuse, estar 3, 4, 5 años batiendo pega, destapando pocetas, pegando bloques, limpiando conucos, repartiendo volantes en la calle y metiéndonos embustes de que ya me van a llamar de EDELCA, de VENALUM, de PDVSA, lo que pasa es que estoy pagando ahorita, comiéndome las verdes para después comerme las maduras. Nooo, ya me he comido todos los mangos verdes, las guayabas, las piñas, los tamarindos, los nones, bien verdes y aún no he visto los manguitos maduros.

Cuál será la opción, matar tigres o no matar. Si me obstino y decido no matar más tigres que me hago, pedir colas en los autobuses como hacía mi primo, pedir plata en los autobuses a nombre de mi vecinito que tiene labio leporino.

Las empresas se confabularon y está montada una conspiración laboral, con no se quién, con los nuevaeristas que quieren un nuevo orden mundial para la limpieza del mundo, con Al Qaeda que al no ver empleos no se trabaja con el imperio. No sé, pero está pasando algo, el desempleo debe de ser algunos de los caballos del apocalipsis, una manera moderna de matarnos de hambre a los que vivimos en las ciudades.

Pero por los vientos que soplan, tendremos que seguir matando ya esos molestos tigres que ya no llegan ni a cunaguaros, hasta que tengamos para mandar a hacer un carrito de chicha para montar nuestra propia franquicia.

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