SOMOS LA VERGUENZA DE NUESTRO PADRES

Sí, se que suena contundente, pero es así. Debíamos de ser la esperanza de nuestros padres, los proveedores de sus cheques en su jubilación, pero por el camino que vamos aún le somos carga.

Eramos su futuro promisorio, abandonaron sus sueños para volcarlos en nosotros, por eso algunos padres, llevaban a sus hijos religiosamente a las prácticas de beisbol por si surgía un 2º Omar Vizquel, a las prácticas de la orquesta por si surgía un nuevo Dudamel; o le compraban todos los maxwell, action man, hot weals y a las niñas todas las barbies .

Sembraban, sembraban en nosotros para ver un gran roble en el cual resguardarse y por los vientos que soplan no llegamos ni a mata de limón.

Pasan, uno, dos, cuatro, seis años y nada y el único futuro que se tiene es vender bon ice.

Ahora nace un nuevo miedo para los padres con respecto a sus hijos; ya no es solo que les salga una hija promiscua, que tengan una orientación sexual distinta, que el hijo se le meta a malandro; sino que ahora se suma que “no consigan trabajo”, unos flojos con diploma universitario es lo que creen que tienen. Tanto esfuerzo, tantas listas escolares compradas, tantas colaboraciones que mandó a pedir la maestra, tanta pedideras para comprar tickets de transporte, todos los años uniformes nuevos, calculadora cientifica, monos deportivos, 3000 meriendas. Todo eso se volvía sal y agua por que el muchacho (a) no consigue trabajo.

Algunos padres toman este trabajo como suyo y empiezan a mover sus teclas, a llamar compadres y viejas amistades, a hacer valer sus derechos de jubilados, a montarles lloronas a todos los gerentes de empresas. Y aún eso no vale nada.

Las historias que nos contaban ellos, que a los 15 años ya trabajaban; ordeñando, sembrando papas, vendiendo empanadas a orilla de playa, de caletero en la polar. Esas historias que nos parecían épicas, de tesón, de esperanza, constrastarán con las que le vamos a contar a nuestros hijos, de que pasamos 20 años estudiando para ser buhoneros, taxistas, bodegueros y vendedores de bon ice.

Que a los 20 años, ya ellos tenían mujer, carro, casa y tres muchachos, nosotros apenas ibamos por el 3º semestre. Se supone que cada generación avanza con respecto a sus padres, pero parece que nosotros retrocedimos 2 o más con respecto a ellos. El futuro que queda es vivir en una invación, vender hielo o teta en el rancho, dar clases en la misión sucre, viajar en los buses gratis que pone la alcaldía, ir al infocentro para revisar el correo, comprar toda la vida en traki y solo en diciembre, hacer todos los días cola en el mercal para cuadrar la papa.

¿Y nuestros padres? será que esperen a sus nietos, para ver si ellos nos sacan las patas del barro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s