Venezuela Distópica

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En estos aciagos momentos para nuestra alicaída República Petrolera, de redundantes emergencias económicas, sanitarias, alimentarias y todo el calamitoso decálogo de desgracias que nos han caído, cualquier epíteto escatológico, le hubiera servido de título a esta nota: Venezuela Apocalíptica, Venezuela en Llamas, Venezuela Doomsday.

Los estados alterados, el modo sálvese quien pueda, el pillaje, la anarquía es lo que queda de la segunda independencia, todas las soberanías conquistadas y los pavosos trece motores de la economía; puro bla bla de realitys shows del país de las maravillas del SiBCI  y toda la fauna de enchufados.

Así que asistimos a nuestra propia distopía, a este fascismo hambreador, a este estado policial tergiversado en en el pranato y sus rutina y causas; en el Gran Hermano simbolizado en los ojitos del Galáctico, en su Gulag: la tumba del Helicoide. Quién lo iba a imaginar, que nuestro enfermizo caudillismo, que el virulento mesianismo político, que el contagioso populismo: iban a encerrarnos en nuestra propia novela distópica, que ni Gallegos, ni García Márquez, ni Delia Fiallo  y ni el profético George Orwell se hubieran imaginado.

La Venezuela Distópica, es esa misma que sólo es posible en socialismo, el mismo socialismo castrocomunista que al paciente ritmo de la fábula de la ranita en el estanque a la que han hervido surtiéndole agua caliente de poco a poco, en donde no los han inoculado de trapo rojo en trapo rojo, de pan y circo a pan y circo, de clientelismo electoral, de demagogia, de vulgar populismo pumalaca, de leyes habilitantes y entre otras perlitas propias del puntofijismo y el pérfido castrocomunismo.

Así esta Venezuela Distópica, plagada de angustia, desasosiego y desesperación; temiendo lo peor; sin un atisbo de esperanza o de un repentino outsider que tuerce las maquinaciones de los sátrapas del régimen, que al ritmo de la sonricita siniestra del Psiquiatra, amordaza el instinto fierro de este Bravo Pueblo. Así que a fuerza de un cruento desabastecimiento, colas laberínticas, bichos multiplicados por el hambre (bachaqueros, gorgojos) estado de sitio y toque de queda por el hampa, inmovilizan aún más y mantienen a la gente ocupada, pendiente de su supervivencia, sin atender a sus derechos políticos, económicos, sociales.

La Venezuela Distópica, tiene muchos géneros y tópicos de este estilo literario, como son que la realidad nacional resulta cada día más a una novela política de ficción; el extinto razonamiento de los cada día menos chabestias son clichés de un guión de película de zombies y la profusa propaganda política asemejan a esas sociedades gobernadas por totalitarismos que secuestran el libre albedrío y convierten a sus ciudadanos en seres alienados,  que viven bajo el temor de perder la asignación de su bolsita entregada por los CLAB y otros mecanismos de control que extorsiona mediante el hambre, el desempleo o enterrarlo como preso político.

La atmósfera agobiante, el negro futuro, las nulas esperanzas, la luz al final del túnel con los focos apagados porque le tocó el cronograma de la administración de cargas, presagia que aún falta más calamidades; el hambre puede degenerar en más miseria humana, en bandas de carroñeros, en saqueos a familias;  el régimen se tornaría en más violento en vez de lo caradura que ha sido, usando el miedo para aplastar el despertar que ha ido surgiendo en las masas tras el agotamiento del rentismo petrolero, instalando sus esbirros y su red de delatores, a través de sus sospechosos mecanismos de control, llámese Poder Comunal, Parlamento Comunal y las recién CLAB.

?Pero habrá esperanzas tras este hecatombe roja rojita? Las historias distópicas no son de factoría Disney, las mismas pretenden ser lecciones políticas, éticas, que permitan corregir las miserias que evitarían estos premoniciones; al menos que que  traten de sagas juveniles protagonizada por heroínas juveniles idealistas y valientes. Resulta difícil contar con una Katniss Everdeen cuando la máxima aspiración de nuestros jóvenes es ir al primer mundo o al menos a una hermana república, a lavar platos. Y si se nombra a algún dirigente de Voluntad Popular que pudiera remedar a una heroína, se corre el riesgo de ser etiquetado de golpista.

Qué resta entonces. Calarse sus colas el día del terminal de su cédula. Esperar tu bolsita de Libreta de Racionamiento. Volver al siglo pasado sin Internet, tv por cable, celular. Tener una sana alimentación sin mucho gluten, azúcar, carnes rojas, grasas, cerveza. Resignación o esperanza son las actitudes a escoger; todos son libres de tomar la que su espíritu pueda soportar. Pero finalmente  solo nos quedaría la ayuda del Creador.

“Eramos felices y no lo sabíamos” o trastorno nostálgico de la realidad

Partiendo de otra frase nostálgica: “todo tiempo pasado fue mejor” analizaremos esta otra que por ser repetida tantas veces que procesamos las penurias actuales–que en un tiempo pasado resultaban en menos que banales–se ha convertido casi en un lema político derrotista pero sarcástico que pretende alabar cualquier beneficio, recurso, bien, producto básico, utilidad, facilidad o paz existencial que se contaba en la cuarta república y que en este calamitoso Socialismo del Siglo XXI resulta en no menos que tareas mitológicas como las del Semidios Hércules o en alguna tortura china pero made in Cuba, como por ejemplo reponer una bombona de gas, comprar una mísera panela de jabón o un triste pollo de un  MegaMercal ganado por hacer una cola de diez horas; en donde nos lleva a dudar si estamos en la Pequeña Venecia o en Nueva Zimbabwe.

De esta manera, salvando las calamidades políticas y económicas; que igualmente son válidas, vamos a hacer  una crítica a esta expresión, que sin ser yo la reencarnación de Oscar Yanez, creo que debe de ser bien venezolana la misma. Entonces es allí que nos lleva a la definición que me atrevo a colocarle en el subtítulo de este acercamiento a ensayo: Un trastorno nostálgico de la realidad; una especie de utopía anclada en el pasado usada como muletilla para protestar por las actuales penurias; en una falsa ucronía que enmascara un pasado plagado igualmente de carencias; un enunciado filosófico enmarcado no sé en que escuela o tradición filosófica; una paradoja temporal bolivariana o un cliché político engendrado en las protestas febriles del   twitter . Pero también puede ser que es una especie de superación colectiva que nuestra madurez política nos ha dejado, porque en La Cuarta hubo corrupción, suspensión de garantías, acuerdos draconianos con el FMI, acta matavotos, tener que portar un carnet del partido de turno para comprar leche subsidiada, populismo, presos y ajusticiamientos políticos y hasta un remedo de CADIVI; pero al  contrastarlos con los acontecimientos actuales parecen cuentos infantiles de Tío Tigre y Tío Conejo; y es allí entonces que preconizamos la escatológica frase

Entonces, será que los recuerdos nos engañan benévolamente o en esta frase ya casi existencial se encuentra la fórmula de la mítica felicidad.  Sí es así, la misma resulta en un chiste de proporciones cósmicas, porque de acuerdo a la lógica de la frase, en cualquier momento podemos ser felices y no lo sabemos, para luego darnos cuenta 5, 10 o 15 años después  lo felices que eramos en ese entonces. 

La felicidad es irónica, siempre está presente, solo que como idiotas la apreciamos, la añoramos con efecto retardado; al igual que tontos con poco sentido del humor, que entienden un sencillo chiste días después, en este caso como tristes bufones que reconocen los felices momentos cuando ya han pasado, para luego soltar sus sarcasmos contaminados con la política caníbal venezolana.

Así que más que un inocente ejercicio nostálgico, una frase de moda al estilo: “el tiempo de Dios es perfecto” o en una amargura colectiva que en cada nueva escasez que se suma al álbum bolivariano de desabastecimiento, se está convirtiendo en una pandemia psicosocial que denominaremos como este Trastorno nostálgico de la realidad, que entre otros síntomas aparte de la depresión, la paranoia, la angustia, es el frenético uso de las redes sociales para postear tus amarguras, en donde como payasos ocultamos esta desazón con chistecitos de velada pesadumbre.

Es menester entonces hacer un ejercicio mental y repasar todas esas pequeñas cosas que hacemos ahorita, esas pequeñas miserias que creemos vivir; las poquitas libertades democráticas que nos quedan; las relaciones que estamos estrechando con desconocidos en las maratónicas colas para comprar,  no sé, cemento, champú o pañales; los tres periódicos que no están en manos de los bolichicos; los cinco dólares que nos quedaron en la gift card y lo más importante: el compartir con familiares y amigos que ahora nos resulta rutinarios pero que en una década va a pasar a ser parte de nuestras añoranzas.

Así que en este preciso momento puedes ser feliz y no lo sabes, tonto.

Creación de un Sistema Socialista para el Financiamiento Solidario de la Cesta Básica del Docente

Es bien sabido que la labor del Docente es una de las profesiones más loables y honorables de una sociedad que se considera progresista, pero también en muchas ocasiones resulta que no es recompensada debidamente. En este particular, en Venezuela esta realidad siempre ha sido más crítica o mejor dicho mucho más cruel que en otras latitudes.

Ante el drama político, social y económico que atraviesa esta vapuleada Patria Socialista, el docente  promedio pertenece al más bajo escalafón de cuanto tabulador exista. Cualquier oficio, vendedor informal, todero, obrero sin calificación, buhonero, bachaquero: obtiene mejores beneficios sin necesidad de haberse calado las teorías de Piaget, las inteligencias múltiples y ningún otro fundamento psicopedagogo.

Ante este panorama desolador, en donde las aulas quedarían desiertas, no por faltas de alumnos envalentonados por alcahuetas LOPNAS, sino porque las hordas de educadores decidieron quedarse bachaqueando, taxiando, pregonando mandarinas en los semáforos y se produzca  el hecatombe de la civilización en Venezuela, en donde las nuevas generaciones de infantes no serían lobotomizados por las épicas independencistas de nuestros valerosos próceres; quiénes les adoctrinarían con nuestra secular fe bolivariana; como manipularían los gobiernos de la esperada 6ta República a este triste Soberano. Ante esta distopía amenazante, solo quedaría  bautizar a esta cercana Patria Nueva  como Analfavezuela o Mediocrezuela.

Por esta razón, desde mi cómoda pero atribulada posición, propongo la creación de este Sistema Socialista para el Financiamiento Solidario de la Cesta Básica del Docente; este sistema permitirá que cada uno desde su ocupación, profesión;  con su devaluado poder adquisitivo pueda resolver la canasta básica de cada docente en el país,  en donde se mancomunará varias instituciones autónomas , comercios, bancos, etc.

El Sistema funcionaría  de la manera siguiente: a través de un sistema informático se registraría las donaciones que cada quien debería de aportar a un  docente o conjunto de docentes que decida adoptar, en donde esas donaciones serían deducibles para pagos de ISRL, impuestos municipales, pagos de timbres fiscales, multas de tránsitos, entre otros pagos a algún organismo gubernamental. Los docentes beneficiados deberían inscribirse, el sistema arrojaría una planilla con cada producto de la canasta básica que contendría un código personalizado  que revelará el número de créditos que pueden ser canjeados con cualquier pago gubernamental. Igualmente el docente tendría un talonario que le proporcionaría su Zona Educativa, en donde cada vez que reciba una donación, emitiría el recibo correspondiente, firmado y con el sello de su institución, sello que permitirá que no halla fraudes, ni bachaqueos hacia Colombia. Los usuarios reunirán tantos recibos obtengan de sus donaciones.
Igualmente hay muchas donaciones para cubrir la cesta básica de tantos docentes. Unos ejemplos sólidos pueden ser:
*Reparación de una muela por Técnico Dental
*Carrerita en mototaxi a un docente que llega tarde
*Corte de cabello por parte del ex-privado de libertad que no  tiene otro empleo
*Ropas dadas por un buhonero
*Una chicha donada a pleno mediodía

En fin estas donaciones serían como un trueque solidario, para ayudar a esta clase de profesionales desamparados por sus autoridades sindicales, con contratos colectivos congelados desde el mítico paro petrolero, para de esta manera cuadrarse una cesta básica decente.

Esta propuesta no es ninguna  cruel ironía, sino una idea consistente con los ideales bolivarianos, zamoranos y socialistas. En donde desde el Poder Ejecutivo, para incentivar las donaciones del pueblo, premien a los que aporten más, con apariciones en todos las parcelas mediáticas del SIBCI, al lado del Presidente y hasta ganarse su viajecito en las comitivas presidenciales a  algún país innombrable y de dudosas libertades democráticas situado por el cáucaso, los balcanes o alguna hermana morocha república de África.

De esta manera animamos a las autoridades políticas, a todos los poderes públicos que son como la Trinidad, uno solo, a tomar en cuenta esta propuesta que es socialista y desprovista de todo malsano sentimiento capitalista, para así restaurar la moral y el bolsillo de nuestros valerosos docentes, herederos de Simón Rodríguez.

Asegúrate de estar del lado correcto de la historia

Resulta difícil pecar de indiferente ante los acontecimientos actuales en todo el territorio de esta Tierra de Gracia; el blackout informativo, la brutal represión de la Guardia Nacional Bolivariana y la grosera impunidad de los mal llamados colectivos de paz, han dado paso a las millares de imágenes y de videos de las redes sociales que aunque con tintes sesgados, nos medio informan de todos estos desmanes. Marchas y contramarchas, hashtags reaccionarios que se codean con las celebridades del espectáculo mundial, llamados de conferencias de paz, nos hablan de que este movimiento de los siempre aguerridos estudiantes no va a ser una simple “Guarimba” o algún nuevo epíteto despectivo emanado desde las altas esferas del poder, para desmoralizar cualquier atisbo de oposición.

Ahora desde el lado de los de la acera del frente; los todavía fieles de este “proceso revolucionario”, entendiendo que sean románticos de ideologías izquierdistas, beneficiarios de alguno de los cientos de programas clientelares o alguna u otra excusa que explique el porqué se mantienen como dogmáticos defensores de las más disimiles tropelías ordenadas por el ejecutivo y el resto de la pandilla de los demás poderes secuestrados. Acusan de guarimberos, fascistas y golpistas, a todas estas expresiones de oposición, ante el acabase, el llegadero de la indignación de estos arriesgados estudiantes y sociedad en general que no avistan ningún futuro, ante un gobierno que no dialoga y en cambio se burla de cualquier expresión que pretenda reconciliar a toda la mitad de un país. Si de acusar a los focos de violentos que perturban la tranquilidad, trancan calles y destrozan bienes de propiedad pública y privada, sería justo llamarlos como anarquistas, quemacauchos de siempre, encapuchados pescando en río revuelto; en donde el aparato de propaganda del régimen, llámese SIBCI, los exacerba hasta encumbrarlos como terroristas, paracos de Uribe, mercenarios de la C.I.A. comandados por JJ Rondón o algún otro digno de las ojerizas del Coronel Diosdado.

En fin no hay posibilidad de dialogo, nadie quiere ceder ante años de ataques sistemáticos a una pluralidad política. Mucho sectarismos y odios recalcitrantes de lado y lado atentan contra cualquier atisbo de reconciliación. De este modo ante tanto surrealismo político, el risible realismo mágico madurista para aferrarse a la figura mediática del Gigante, la grosera injerencia de elementos castrocomunistas en los organismos del estado, la descarnada escasez y los demás jinetes macroeconómicos de la inflación, el desempleo y el brutal hostigamiento al empresariado: han parido este bravo e insurgente movimiento, nacido con fórceps en este también febrero rebelde de este año del caballo.

De esta manera, ya están aquí, el feroz movimiento estudiantil que no se rinden ante la arremetida de Los Gorilas de Verde, la sociedad tachirense, los pocos políticos de oficio que arriesgan sus escasas cuotas de poder; los continuos llamados de paz desde infinitos rincones del mundo: atestiguan que definitivamente se está viviendo un momento histórico, que aunque suene a cursi eslogan majunche, es de lo más cierto; por lo cual obliga a cada uno que nacido en esta tierra de gracia o que se enaltece de orgullo con entonar las gloriosas notas del himno nacional, a todo el que verdaderamente se considera patriota y no un fantoche de rojo comunista que repite como idiota lorito “Pero tenemos patria”, deberá de asegurarse de que lado de la historia va a estar, si de los cobardes, acomodaticios o timoratos que se conforman con su arepa de miseria o de los valientes y atrevidos que arriesgan la poca estabilidad que brinda esta seudo democracia. Al final la justicia, la providencia divina y la historia le dará la razón a los valientes que apostaron por las tantas injusticias, corruptelas y las descomunales mentiras disfrazadas del mítico poder popular: resultaron en la más grande mentira que haya creado el infernal caudillismo en este vapuleado país enamoradizo de sus carismáticos déspotas.

Ante esta declaración, aún a riesgo de pecar de ridículo y cursi, es necesario preguntarse que sentimientos similares vivieron otros venezolanos en otras épocas de dictadura. No crean que la oposición de la época gomecista y perejimenista la tenían fácil, que todos los apoyaban; solo resulta que ahora, con el romanticismo que otorga la historia y los libros, le otorgamos la absolución, el aura de vencedores y no percatamos que tuvieron mucho rechazo de sus contemporáneos, que se encontraron con muchos cobardes, idiotas que creían las manipulaciones del régimen del momento o que tenían un bozal de arepa que les impedía al menos apoyarlos. De esta manera, como dicen que la historia es cíclica y se repite continuamente, en estos tiempos revoltosos, se levantan otros estudiantes aguerridos como los de la generación del 28, otros perseguidos políticos como los de la represión de los esbirros de la dictadura perejimenista y por que no un nuevo caracazo.

Todo es valido, siempre desde el lado de los que gobiernan los que se le oponen férreamente serán llamados vándalos, terroristas o como les gusta tildarnos los rojos: “guarimberos”. Porque así como ellos tuvieron su momento histórico grabado en videotapes noventeros de un Gigante aún escuálido, estrenando su verbo profético, ha llegado la hora de un relevo que traiga otras administraciones que traiga prosperidad en lo económico y ecuanimidad en lo político. Y no es ocasión para satanizar a la actual dirigencia opositora como herederos del puntofijismo, burguesitos que no volverán o como lacayos del imperio; ya esos rebuscados juicios lo sabemos al caletre, lo hemos escuchado desde hace quince años y solo convencen a los alienados que se han dejado lobotomizar por las constantes emisiones de propaganda política prefabricadas por el aparato propagandístico del régimen.

De esta manera ante la contundencia del momento histórico, que reclama que nadie se quede indiferente, se requiere un paso al frente y no arrodillarse o esconderse ante la barbarie y como seres pensantes y venezolanos comprometidos, es necesario hacerse un juicio de valor, un juicio histórico que te permita redimirte ante la historia y ante tus herederos, que no perdonarán tu pusilanimidad que tuviste ante este inmoral régimen. Convencido hasta aquí, no te excuses que no vas a ser carne de cañón o un mártir de alguna causa política, que no tienes el guáramo de esos estudiantes; nadie te está enviando a tirar piedras a una sede de algún poder genuflexo al ejecutivo; sin necesidad de ese tipo de violencia catártica de cacerolas retumbantes, puedes hacer otros tipos de activismo político, apoyando a los estudiantes o defendiéndolos de los juicios de ñangaras trasnochados o de timoratos que aún creen que se puede ganar una elección con este CNE corrompido. Llegado hasta aquí y luego de incontables derrotas para tratar de instalar un relevo ante esta sarta de resentidos que nos gobiernan, no se debe de detener esta insurgencia amparada por la guillotina que dejaron los constitucionalistas del 99 en el esquivo y muchas veces ininteligible artículo 350.

Así que una vez más ¡ASEGURATE DE ESTAR DEL LADO CORRECTO DE LA HISTORIA!

LA OMNIPRESENCIA PUBLICITARIA DEL GIGANTE, AMENAZA QUE SE AVENTURE A UNA SEGUNDA VENIDA.

Se recorre una avenida y allí sonriente te anuncia su eterna candidatura; ejerces un zaping y te hipnotiza su verbo escatológico en el canal de todos los alienados o si te sometes de masoquismo político y en riesgo de sufrir un derrame ideológico, te arriesgas a escuchar a algún funcionario público o algún aleatorio de las centenas de viciministros, te embargas de desasosiego, desorientación. ¿Se vive en el 2012 o en el 2014?, ¿esto es un chiste, un bodrio post del Chiguire Bipolar, o es en serio la realidad? ¿en dónde se quedó la objetividad? ¿baleada en algún peaje cundido por los calenturientos delirios del caudillismo endémico decimonónico?.

 

Así es este sentimiento de asombro y de rechazo, cada día El Gigante se crece en esta su feligresía; su leyenda redentora del  Cristo de las Américas se repite hasta el cansancio por las serviles huestes del SIBCI y como si se asistiera a un realismo mágico venezolano, contaminado de surrealismo político, se evidencian a lo largo y ancho de los organismos del estado: vergonzosas muestras de genuflexas y demenciales gestos de lealtad hacia la memoria de un difunto, cuyo único merito fue ese imaginario bananero del socialismo, dizque del siglo XXI.

 

Sus fieles con el típico arrebato sectario de los de su clase, se ofenden si se recuerdan sus cientos de errores que mantienen hundido a este Titanic de país; te catalogan de blasfemo, hereje, merecedor de cruentos castigos terrenales en este infierno de escasez y desabastecimiento. Ha sido tanto el fanatismo o servilismo político que le han bautizado con sacrosantos títulos celestiales, porque el Glorioso Gigante ya no se le puede llamar con su nombre terrenal, ya el mismo pertenece al cielo bolivariano y por lo tanto es un insulto no dirigirse a él sin los protonombres adecuados: el comandante eterno, el supremo, el gigante; “no dirás su nombre en vano, sin sarcasmo, ni ridiculizarlo en caricaturas profanas de medios golpistas”. Tan es así la necesidad de saber si veneran o se mofan de estos títulos al Comandante, que deberían de crear un viciministerio preciso para cuidar de la memoria, la honorabilidad y el legado del Gigante. Igualmente es más digno dirigirse a él con estos gloriosos epítetos que con su nombre mortal, porque como un tetragrámaton del socialismo del siglo XXI,  sería un irrespeto, una condena al inframundo, que se materializaría en una visita a los calabozos del Helicoide.

 

Así resulta esta campaña de endiosamiento, hábilmente orquestada por las curtidas mentes de  manipulación política de la Habana, la cual parece surtir efecto; no se sabe si se instalado como un chiste más para la guachafita y la rochela política; o los cientos de personeros de los secuestrados poderes públicos, lo repetirán como un mantra para cubrir sus espaldas y así  asegurarse su mesadas de corruptelas; o los millares de mendigantes del aparato de clientelismo político lo repiten como descerebrados loritos para igualmente asegurarse sus comisiones, bequitas o vacías promesas de casitas bien equipadas. Monumental tristeza embarga que existan tantos rastreros y miseros comportamientos, idolatras devaluados  que han vendido el alma nacional por cobardes que creen cuidar su pellejo; dónde queda esa leyenda del bravo pueblo, que se rindieron a las fabulas cazabobos que la gerontocracia cubana logró inocular a la banda de resentidos que se hicieron del poder.

 

Lo más preocupante es que lo digan con verdadero fervor, con convicción cuasi religiosa. Lo cual ante tanta espiritualidad con tintes de manipulación mediática, campeando por todos los rincones de esta patria ingenua y eternamente enamorada de sus caudillos y montoneros históricos, hace temer que estos no ha acabado, que hay una peligrosa segunda parte aguardando agazapada para terminar de zarpar más de populismo religioso a esta quinceañera  nación; en donde los más iluminados deben de saber que se espera una segunda venida y es allí donde retumbarán los ayayay por los blasfemos que se atrevieron a tomar en vano a los merecidos nombres del comandante eterno.

El Fenómeno Del Buen Samaritano Laboral

 

 Así como aquel Buen samaritano que socorrió a aquel desvalido, a quien nadie se había conmovido a auxiliarle, en el ámbito laboral se erigen personas como “Buenos Samaritanos Laborales”, almas caritativas que se conmueven por las penurias y las miserias que vive el desempleado, cual leproso en el mercado laboral. Hasta aquí, se observa que ante la vorágine entre la descarnada competencia para lograr contar con un pase para ese paraíso de la estabilidad laboral, todavía existen estos ángeles redentores.

 Oh, que bienaventuranza que un desafortunado desempleado sea bendecido por la ayuda de uno de estos altruistas; lo que la suerte, el ángel, la chepa o el nacer mantillado no hubiera logrado en años de viacrucis de desempleo, quedaba resuelto por la acción cuasi divina de estos celestinos laborales.

 Pero quiénes son estos Buenos Samaritanos: mitomanos no diagnosticados, delirantes de fantasías de agencias de empleo itinerantes: algún familiar, un amigo cercano, algún conocido que gozan de llenarte de ilusión, prometiendo paraísos de beneficios sociales de vértigo, empleos codiciables como el fruto prohibido y otras florituras mágico-religiosas; en donde cada vez que te ven, te aseguran el fin de tus penurias, el pronto llamado en que su astucia y don de gente lograron conseguirte un envidiable empleo; pasado el tiempo, dos meses, desdieseis meses después, te vuelven a contar el mismo cuento: “espera la llamada” “ten activo ese celular” “no te comprometas con nadie” “ya se te va a acabar la peladera” y el pobre desempleado que estaba sin esperanzas, casi ateo de sacrosantas estabilidades, vuelve a caer en sus marañas de delirios de pleno empleo.

 De esta manera, este personaje, resulta ser un buen samaritano perverso; que disfruta de tus anémicas alegrías y alimenta su ego y su sadismo a costa de tus disfunciones económicas; en donde por mucho tiempo mantiene su juego hasta que te das cuenta que eres su hazmereir.

 En conclusión, es dificultoso diagnosticar a este Buen Samaritano Laboral; existe una delgada línea para distinguir a este sádico personaje del que verdaderamente quiere ayudar. Se necesita mucha pericia para entresacar lo precioso de lo vil y así llegar a ser favorecido por este Santa Claus Laboral.

El ostracismo laboral Vs la socialización laboral

A la par de cumplir las funciones del cargo y de toda la batería de normas relacionadas con el mismo. Es fundamental el tipo de actitud con que se afronta la manera de abordar la convivencia en un medio laboral. De acuerdo a este planteamiento,  muchos asumirán esta posición alineado con su personalidad.
De esta manera,  los extrovertidos y simpáticos,  serían los más entusiastas socializadores, sujetos que desde el primer día ya cuentan con un grupo de admiradores por su magnética simpatía. Pero igualmente,  los introvertidos,  los timidos,  así como los desconfiados,  pueden encuevarse en un enfermizo ostracismo con el pretexto de sobrevivir a una estabilidad blindada contra el compañerismo cómplice del que tanto temen los patronos.
Por consiguiente,  el ostracismo laboral,  aisla y convierte al que lo asume, en un paria laboral, en un espía y en tantos otros epitetos denigrantes. De esta manera, el ostracismo no es el camino, el medio laboral no es una maquinaria, los trabajadores no son unos autómatas y la socialización en el trabajo no es una continua conspiración de maniqueísmo laboral entre los malvados patronos y los subversivos trabajadores.
En conclusión, la socialización laboral es el lubricante que mantiene la mejor actitud que favorece a un clima laboral agradable.

Los Días Libres Continuos como Apología de la Flojera

Es bien sabido que esta LOTTT, nació con el estigma populista del Innombrable Supremo; con la misión clientelar cazabobos de sumar los compromisos electorales de la masa obrera. Una sumatoria de beneficios de trama de trepadora y de no de grandes reivindicaciones laborales, fue lo que resultó. Y con esta premisa amenazante y no de negociador, el Estado Venezolano, como garante de los derechos laborales y a la vez mayor patrono, sale al ruedo como un engreído Redentor de los explotados trabajadores, a arrebatarle otro día de descanso de los malvados patronos, para el esparcimiento y el disfrute de la convivencia familiar de los trabajadores. Toda una hazaña libertaria de este justiciero Gobierno socialista, cuando es otra puñalada para la pequeña y mediana empresa y para el empresariado en general.

Por supuesto se aplaude el aumento del pago de los días de Utilidades y el Bono Vacacional, pero igualmente crea este rompecoco de la camisa de fuerza de los horarios de trabajo y el socialista progreso de los dos días continuo de descanso, que como un infame boomerang, golpea el bolsillo devaluado y inflacionado de los trabajadores, al quitarles la vuelta que conseguían cuadrando trabajar las sábados y domingos, más la cuatro cesta ticket menos que resentirán sus alacenas.

Así que más días libres para
matar tigritos, menos cesta ticket, menos ingresos y la despedida de corn flakes de la dieta de los niños, porque hay que ahorrar los cesta ticket. ESOS SI ES SOCIALISMO.

No me vuelvo a fanatizar, totalmente para qué

Luego de un análisis introspectivo, exhaustivo y asertivo, se puede aseverar que ridículos nos ponemos cuando entramos en
el terreno del fanatismo, llámase equipo deportivo, partido político o alguna otra causa perdida como ecología,  ser vegetariano o caer más bajo aún como ser amantes de los gatos.

¿Pero por qué esta nota de amargura? ¿por qué no volverse a fanatizar? Porque después del efecto analgésico y placentero que pueda producir estas desaforadas pasiones, viene el despertar, el abrir los ojos y es allí que tomamos en cuenta que no vale la pena el precio de ese momentáneo efecto orgásmico, por las altas facturas que cobraría la implacable realidad.

Actualmente regresó el opio del pueblo, el béisbol, el cual viene a sustituir la orgía opiácea que fue la campaña presidencial. Ya los caraquistas y magallaneros, comienzan a reclamar su atención mediática y se inicia la banal pseudo rivalidad de estos compinches del raiting y de las ventas de la boletería.

Los eternos rivales o el cascarón de venevisión para justificar una transmisión televisiva. Desfile de orgullosos vencedores fanáticos al día siguiente y de valientes perdedores escatológicos que henchidos de gallardía afirman: “ese es mi equipo, gane o pierda y no lo cambio por nada. Magallanes pa’ todo el mundo” y deja escapar un gritico de orgullo amanerado y da muestras como si fuera a soltar una lagrimita.

Es así que nos unimos a este rito social, nos apegamos a esta arista de la cultura pop venezolana y tomamos un bando; caraquista o magallanero, ser o no ser, o si eliges un tercero tienes que justificarlo con una partida de nacimiento o eres tachado de desertor de algunos de estos oligopólicos del béisbol. Por supuesto no es un delito vestirse de pelotero los siete días de la semana, estimular a la industria textil y buhoneril del país, que bastante falta le hace diversificar el consumo interno porque no sólo se va a gastar lo poco que no se comió la inflación en amazon y la lechuga verde.

Se podría decir que no es dañino fanatizarse sanamente por algún pasatiempo o alguna otra causa, mientras no te vuelvas un yonki de las mismas y lo conviertas en el opio central de tu vida. Tremendismos aparte, seas yonki, geek, freaki o no quiera Dios un talibán de estas vanidades, hay que tener mesura, dominio propio, no permitir ser alienado por estas causas vacuas, de cuestionables partidos políticos, de corporaciones chupasangre, para el cual solo somos idiotas prostitutos que le servimos para depositarles un voto o en su lugar zombies come pasión por la pelota.

Entonces para sobrevivir ante la vorágine de la convivencia social y no ser tildados de ermitaños, gruñones antisociales, loser, aburridos y anticuados y demás epítetos denigrantes, pero tampoco volverse unos loquitos; hay que someter cada una de estas pasiones deportivas y políticas, principalmente, ante el ridiculómetro y el cursímetro, para medir hasta que medida estamos siendo unos soberanos ridículos y idiotas cursis, cuando defendemos quijotescamente esas pasiones corporativas y esas causas demagogas. Por supuesto estos artilugios se pueden comprar, abonando sentido común, cultivando la madurez y valiosa sabiduría, en nuestra vapuleada cuenta de la cordura y de la prudencia.

De esta manera, luego del carnaval político de las elecciones, de corazones de mi patria victoriosos, de soberbios caminos unigénitos truncados, de icónicas gorritas tricolor, de depresiones post traumáticas electorales; va a ver corazón de Caterina Valentino para apasionarse a otra causa banal y mediática como el béisbol. Quizá para el próximo año, cuando el despecho se haya disipado y se quiera adormecer un poco la realidad con una banalidad contagiante que a la final no defraude mucho, al menos si eres de los tiburones.

El espejismo del multinivel y otras utopías.

“Visualiza la casa de tus sueños” “No seas esclavo de un trabajo formal” “Se tu propio jefe”. Frases henchidas de optimismo y más exitosas que promociones de el aprendiz, te la repiten periódicamente olvidados ex-compañeros de trabajo, la vecina que vende hasta el marido, tu proveedora de hallacas y quesillos, un primo oportunista o algunos otros emprendedores de catálogo. Estas son las prepagadas y hipócritas frases del avaro y estafador demonio de las oportunistas y cambiantes empresas multinivel.

multinivel

Este paraíso perdido de los negocios, el oasis de los osados de las aventuras empresariales, redención de los desempleados crónicos. Se transmuta y cambia de rostro según como les sople el viento. Es multinivel, multifactorial, multifacético. Una hidra astuta que nunca termina de morir. Hipnotiza, idiotiza y esclaviza a ilustres ilusos que después te quieren hipotecar con su estafa.

De esta manera, los tontos idealistas que caen en sus redes. Son alienados, mentirosos y estafadores de manual. Ya no son tus amigos, tus queridos primos, apacibles vecinos, fieles compañeros de trabajo, sino que ahora son el ejército zombie de alguna oscura transnacional de jabones milagrosos que te protegen del VIH, de cuestionables medicinas oscurantistas infalibles que te harán casi inmortal porque no te va a picar ni coquito; ni la sábila mística del Chivo Negro se puede resistir al poder de realismo mágico de estos truculentos productos.

Este letal virus, se alimenta del cuerpo famélico del desempleado, del inconformismo de los malpagados empleados, de amas de casas frustradas y de toda la fauna de idiotas crédulos que aún esperan a San Nicolás. Hay que estar alerta, cualquier vecino que nunca te saludaba, la excompañera sensual que ni te miraba, el primo tercero que se creía cuarto sucesor al trono de Reino Unido, el día menos pensado te pueden hacer una llamada, proponiéndote un negocio. No te hagas muchas ilusiones, ni gastes neuronas visualizando múltiples escenarios, porque lo que te van a proponer es la oportunidad de negocios de tu vida, la ansiada estabilidad económica, la libertad de retirarte de ese esclavizante trabajo, la comodidad y la tranquilidad de recibir un cheque mensual de cuatro ceros y en divisas libre de inflación y devaluaciones de repúblicas bananeras. En donde tan solo debes de cancelar unas cincuenta unidades tributarias para comprar el paquete místico de iniciación a esta especie de culto religioso-empresarial, asistir como un connotado fanático extremista a todas las reuniones, charlas y demás aquelarres de lavado de cerebros de pachulí de superación personal y empresarial, así como leer cuanto material cursi de auto ayuda exista en el mercado. Convertirte en el más molestoso evangelizador de multitudes, el más hábil maestro manipulador de conciencias, en un apóstol de la eficiencia y de la altísima calidad interestelar de los productos fraudulentos, piratas y tapaamarillas que se proponen vender.

Así que no solo se hipotecan, ponen en riesgo de perder el trabajito que tienen, la pareja, los amigos, sino que se convierten en inmorales, mentirosos, manipuladores y, candidatos a ser parte de tu bestiario de ladillosos, como los loquitos vendedores de herbalife, anway y demás clones, igualmente cuestionables y fraudulentos.

Así que la próxima vez que recibas esa llamada inesperada de ese último amigo del feizbuc, recuerda a este post franco y reaccionario y apréndete una repuesta contundente, sincera pero amable y dile que no estas interesado en ninguna utopía multinivel, ni en ningún clon de herbalife. Así que sacúdete asertivamente y no te sometas a esas torturas de superación personal. Se astuto y no caigas en estas trampas por solo quedar como amable y buen samaritano.