Peligros de quedar desempleado

Si no tienes que mantener a dos (02) suegras y los cuñados y equivocadamente te tomas unos días para buscar otro empleo, podrías caer en al menos dos (02) grandes peligros que harían mella en muchos ámbitos de tu existencia. Y no es exageración, estaremos hablando de dos (02) síntomas o males psicosomáticos que implosionarían tu vida más allá del ámbito laboral. Y vamos a identificarlos por que los llamados expertos y los grandes libros de textos especializados no alumbran nada acerca de estos interesantes temas del comportamiento organizacional.

En primer lugar:

Flojera o Flojera desempleada: La línea entre el flojo y el desempleado es muy delgada, porque se puede ser flojo y desempleado o ser flojo y estar trabajando, como también hay desempleados que no son flojos; el concepto a definir aquí es el desempleado que cayó en las mieles de la flojera.

Padecer de esta flojera así como cualquier otra tiene los mismos síntomas; es como tener una fiebre de pollo, te duelen los huesos, espasmos musculares, dolores en la parte de la espalda, debilidad general, sin fuerzas y sin ganas de hacer absolutamente nada. Se puede resumir que el flojo es una especie de hipocondríaco lite; tiene algo, se la bajaron las defensas y no tiene dinero para comprar las vitaminas.

Pero cuáles son los peligros de esta particular tipo de flojera y en que afecta tu vida laboral; el flojo desempleado cada día va enterrarse en esta condición y el mismo conspirará para no encontrar un empleo, por qué haría eso; cuando los casos son crónicos, es porque adora acostarse tarde pararse tarde, chulearse a todo el mundo y ante estos grandes beneficios para que se molestaría en volver a calarse todos los males de estar empleado; cumplir estúpidas reglas y normas empresariales, cumplir engorrosos procedimientos, levantarse de madrugada, jefes tiranos, etc, etc, etc.

Seguidamente.

La Depresión Laboral: Aunque este es un tema recurrente en mis anteriores escritos, debido a que estaba sumergido en el mismo, vamos a reseñarlo nuevamente.

El desempleado que ha llegado a este nivel o ya está lidiando con los embates de este fenómeno, es porque tiene un largo tiempo de paro como le dicen en España; seguramente meses de espera, de largas caminatas por oficinas y talleres introduciendo currículum, portazos en la cara de que sin experiencia ni te atrevas a venir por aquí, de tu actitud no me cuadra para este cargo, etc, etc. Así que todo este cuadro patético, de impotencia por resolver necesidades económicas, sociales, emocionales, sexuales y pare de contar; el desempleado cae en este pozo de desesperación, de dolor emocional, de corta venas; en el que te cuestionas, la carrera universitaria, las decisiones que hiciste en el último empleo, el tiempo perdido en la universidad y es entonces en donde florecen los conflictos existenciales, te vuelves ateo empedernido y demás locuras que llevarían a encubar o a un terrorista laboral o un temible psicópata que también puede ser laboral. Tremendismos aparte, los cuales serían los extremos; el que padece dicho mal o el pobre diablo que se encuentra sin nada que hacer, barbudo, todo el día viendo venevisión, sufre casi como precious, de una agonía, angustia, impotencia y de todo ese paquete de dolores emocionales.

En fin, un dolor agudo que rebaja tu valía y tus acciones personales, a centavos o que es lo mismo, a devaluados bolívares fuertes. Es entonces que si padecemos algo similar es que que nos vemos obligados a aceptar cualquier mocha oferta laboral, con tal de escapar del mismo como despavoridos.
En conclusión, si estas desempleado es necesario que continúes buscando empleo, no vayas a caer en ninguno de estos males aquí reseñados.

Así que Empleo, Quincena o Muerte Cobraremos

OPERACIÓN VALKIRIA LABORAL

Así como hubo valientes en la Alemania nazi, igualmente hace falta valientes en un ambiente laboral. En estos días comentando sobre esto con un compañero de trabajo, llegamos a la conclusión de que se debería  hacer algo similar en la oficina. A partir de allí se me ocurrió la idea de escribir esto en este descuidado blog laboral de comedia, el cual si sigo este camino, capaz me lo expropie algún guerrillero comunicacional candanguero.

En un ambiente laboral, generalmente es una ilustración de la palabra estrés; un rollo aquí, un drama allá, otro chisme que explotó por donde no debía; subordinados rebeldes, superiores insoportables; pero más que todo casi siempre hay un elemento más perturbador que todos los nombrados, en donde ilustraremos el chiste de las partes del cuerpo que querían ser jefes y en donde se impuso–lo diré con palabras guayanesas para ser más eufemísticamente correcto–La Guate.

Porque podrán existir muchas cosas buenas en un ambiente laboral, los colirios para las chicas, los culitos hot para los panas, los resuelve o las sopitas de los mecachifles laborales. Pero un Jefe o Jefa al mejor estilo de un dictador de la Segunda Guerra Mundial es un personaje casi fijo en la fauna laboral. No se, son necesarios; son como un equilibrio para los masoquistas, o es que no siempre puede ser paz y amor porque sería aburrido; siempre debe de haber un elemento perturbante estresador jodedor que te mata la sonrisa mañanera del lunes, que te quiere amargar tu existencia utópica laboral en la que quieres olvidar los peos en casa, los chamo, el flojo del marido o la cuaima terminator; en donde te quieren censurar tus risas y chistes con los compañeros de trabajo o los conatos de echar perros o como dicen en las películas: ligar con los compañeros (a) de trabajo.

Ante esta realidad, se hace necesario empezar un movimiento o una operación valkiria dentro de nuestras oficinas de trabajo. No es necesario ir a buscar un campamento guerrillero para comprar algo de C-4 o contratar a Chuck Norris para que haga el trabajo sucio; en todo caso en estos tiempos compulsivos del socialismo del siglo XXI no creo que existan kamikases o pendejos idealistas en esta Venezuela capitalista y pitiyanki que se atrevan a tanto, aquí lo que hace falta es ganar para la causa a una de esas ingeniosas y maliciosas mujeres que se le ocurren la mínima maldad y montarle una guerra fría o una guerra psicológica que lo lleve por lo mínimo a renunciar porque cambiar sería como difícil o peligroso por si después se vengan.

Atención no quisiera que algún funcionario del CICPC me detengan por subversivo laboral o por delitos a la apología al terrorismo laboral, pero se necesita una acción contundente contra estos abusadorcitos de los jefes tiranos.

Hay que darles un parao señores. Por qué seguro que tu también te quieres montar tu operación valkiria en tu oficina y volarte por los cielos y no hablando literalmente a ese jefesito, a ese sapito de turno o a ese compañero molestoso, je, je; seguro que sí.

OPERACIÓN VALKIRIA LABORAL YA

 

 

Más del Sapo Laboral

Continuando el análisis del ambiente  laboral he diagnosticado  dos  (02)  clases  más  de sapos laborales, los cuales se hace necesario conocerlos para así estar alerta ante los mismos.

SAPOS QUE AÚN NO HAN SALIDO DEL CLOSEP

Estos son difíciles de identificar, pasan  desapercibidos, se  codean  contigo, hablan  mal del    jefe, apoyan  las  conspiraciones  para  pajear  a   los  mismos; pero  a   la  hora  de la chiquita, cuando requieres su apoyo activo, no solo que se ponga  a  chismear, empiezan a escurrir el bulto, a decir que hay que  cuidar  el trabajito, que  mejor  no  molestar a los chivos con ese informe porque pueden haber represalias.

Entonces es allí que te hace pensar y caes en cuenta por que este personaje  que lleva 10 a 15 años trabajando allí es por algo cuando tu tienes  02  meses  y  ya  te  quieres perder, por malos sueldos de cebolla, ningún beneficio y presión  y  carga de  trabajo  todos  los días. Ante este panorama ya te parece sospechoso este personaje y recuerdas que le has confesado todas tus quejas y amarguras laborales.

Este tipo de trabajador son muy buenos, saben hacer su  trabajo; no  hay  nada  de  malo en ello. Pero para los tramperos e inconformistas son  una  amenaza  silenciosa, porque sino lo identifican con tiempo, por  sus actos,  por  su  patriotismo empresarial, por  su posible actuar de doble agente, los mismos les hacen caer sus trampas, los hacen ir por la goma y no podrían vengarse en sus montadas operaciones morrocoy como actos de venganza laboral.

Así  que  señores  ambién  hay  sus sapos enclosados, los  cuales  temen  declararse  unos vulgares  sapos, los mismos meten sus uñas; tiran la  piedra  y  esconden  la   mano  y  no le quieren decir a todos en su trabajo “que si soy sapo y qué”

SAPO FISCAL O PICA-PLEITO

Sapo realmente polémico, fácilmente reconocible, es una  especie  de  delegado sindical que quiere defenderte los derechos laborales a todos, especialmente los de él.

El mismo anda en una eterna cacería de brujas,  pescando  cualquier  pifia, gazapo, falla, pelón para así erigirse como el defensor del pueblo, el llanero solitario laboral, defender a los desfavorecidos; así que es algo quijotesco el personaje.

De    esta    manera,   todos   le   temen,   el     mismo    es    el    reformista, el inquisidor, el fundamentalista  del  manual  de  buenas  costumbres  de  Carreño.  Nada  ni  nadie  se le escapa a su rigurosidad, en  este  aspecto  coincide  mucho  con  el  metódico  pero  aquel solo le importa la filosofía organizacional de la empresa y defender  la  ética profesional. En  cambio  este  Sapo  fiscal  quiere  regular  todo orden, moral, social, laboral, cultural y hasta espiritual.

Ante esta realidad  y  luego  de  hacer  un ejercicio mental, es posible que al   escanear los recuerdos,    identificaran    uno    igual;    en    tu   trabajo   actual,  en  uno   pasado,  en la universidad; siempre hay   uno   por   allí,   que     esta    dispuesto     a   pajearte   cualquier comportamiento irregular tuyo en un ámbito laboral.

Van 8 sapos, pero  escarbando  más  seguirían apareciendo  otros  en esta  fauna  laboral ¿Cuáles conocen ustedes?

UN DÍA DE SALARIO PARA LA REVOLUCIÓN

Pobres empleados públicos, otro tortura más para humillarlos  y restregarles en la cara que deben de demostrar una vez más la total y rendida genuflexión  a este Papá Gobierno.

Quién será que inventará estas vainas, será el superministro Ramirez.

Ya me imaginría yo, haciendo todo un acto fariseico para que vieran que si estoy con esta revolución. Pero ¿cuanto daría? Ese es otro peo, si doy poquito demuestro que soy un pichirre ratón desestabilizador, golpista y agente de la CIA y si doy más o menos, aunque me congracio con los espías internos del gobierno, me levantan tremendo informe y me ponen en las listas de los “fieles al proceso”, inamovible en el cargo y candidato a ascenso; me da dolor darle ese realero a no se quién que agarrará esos reales para mandar a sus hijos a DIsneyworld.

Pero la cuestión no es juego, ni tampoco el post de un despechado desempleado, no, los empleados públicos tienen que tener ojo pelao, por que esta es otra lista más para medir su fidelidad al gobierno, comparable a lista tascón y a los inscritos al PUS; así que si no has donado tu diita de sueldo, a coger la colita y bajarte con al menos una semanita para que estes en la buena y no te molesten hasta que inventen su otra listica para medir la fidelidad.

En otros paises les preocupan el acoso sexual y andan en una eterna paranoia laboral, midiendo sus palabras y controlando cuando se te agua el ojo cuando pasan esas kenal gotas, se dan un saludo seco, nada de besitos, con el miedo que alguna loca obsesiva te meta una demanda por que la llenastes de saliva cuando la saludabas con un beso. En Venezuela es un eterno piropeo, de hombres y mujeres por igual, de chistes de viagra y de quien se le moja la canoa. Pero tenemos otro acoso, el político. Ese si es peligroso, por que tiene repercusiones laborales graves. Ayyy si te pones a definirte escualido en una empresa del estado, mejor es que te hubieras amarrado una piedra de molino al cuello y te lanzaras del caroní. Ayy papaito, muchas son las historias de pendejos idealistas que se pusieron a opinar y lo despacharon palca; el remedio es aguantarse sus opiniones para decirselas a tu mujer o a tu perro de compañia.

Así que antes estos nóveles ejemplos de fidelización gubernamental partidista revolucionaria y bolivariana misma, parace que no hay más remedio que rendirse  e ir anotándose a cuanto invento saquen en los laboratorios de PDVSA y el PUS y dejar las ganas de quejarse a nosotros los no afortunados, los desempleados. Aunque viendolo bien deberíamos los desempleados también reunir con los churupitos que nos da la abuelita por comprarle el yannaté en farmatodo y el tabaco de mastica al tío abuelo, una fuerzita allí para irla a donar a la revolución, de repente nos anotan en una lista mágica y nos llamen algún día de PDVSA. Es posible.

Bueno mis panas, a donarle un día de sueldo a la revolución, pa’ donde vamos a cogé con esta pata hinchá, PAPÁ GOBIERNO es todopoderoso, el dueño de la chequera loca, en donde todos los días piensa que empresa nacionalizar,a sí que hasta esa fabrica de  sardinas en latas en la que trabajas la pueden llegar comprar para vender sardinas a precios solidarios y populares. Así solo espera ese día en el que te convertirás en otro empleado público sometido a cualquier instrumeto de fidelización revolucionaria. Pero no todo es malo, si eres empleado público, puedes gozar del plan empleado público de movilnet, ¡¡¡estaaaá Fiiino!!!!!!

El Valor de la Austeridad en la Vida de un DESEMPLEADO

Ante todas las situaciones de la vida se tiene unos valores o antivalores según sea el caso, en la atribulada situación del desempleado se adopta el valor de la austeridad que para muchos solo se traduciría lo más prosaicamente posible como estar pelandobolas.

Pero es que se tiene que ser muy austero, presindir de muchas cosas. Claro, no vas a prescindir si no tienes a donde caerte muerto te dirían.

El ser una persona austera, también se traduciría a ser una persona ahorradora, que guardas cualquier centavito de fuertes que caiga en tus manos; que te vayas caminando para no gastar pasaje, taxi, ¡Por Dios! en que estás pensando, esa es una blasfemia de pena capital.

También ser austero significa que para comer en la calle, en un restaurante o comer en cualquier calle del hambre de la Republica Bolivariana, solo lo harías si tienes buenos amigos, pero muy buenos amigos; los cuales siempre te salven la vida y te saquen las patas del barro. Así que el que no tiene esos amigos, el día que vaya a un restaurante va ser el propio indio en la ciudad  ¡pobre seres!

Son tantas las historias tristes que se escribirían: las crónicas de un pelabolas anónimo, las cuales serían más famosas que la Iliada.

Así que no hay lujos, ni jevitas, ni ir al cine, ni pizza hut, ni burger king, ni wranger originales, ni cable, ni internet. Todo tiene que se barato, pirata y mercalero.

Por todos estos cuadros deprimentes es que no se ponen arbolitos, no se celebran cumpleaños, se compra un par de zapatos al año, se come carne cuando algún pana se metió a cuatrero, una camiza te da para vestirte por unos cuatro años. Casi unos cubanos son los desempleados.

Cambias de ser individualista, egosita, egolatra, egocentrista y fiel consumidor capitalista en el más acerrimo socialista, comunista; gran usuario de los infocentros, mercal, cdi, becarios de cuanta misiones lismoneras existan.

Te da grima el ver tanto derroche, gastos innecesarios, como otros compran un perrito  como si fuera un principe europeo, gastar en una cajita feliz cuando se pueden comprar tres pollos en el mercal; gastar en un levi cuando se puede comprar cuatro pantalones de ureña y dicen igual de levis.

Y cuando cae un aguita, que es como una vez al año, se tiene que estirar esos churupos como hombreelastico, para que te alcance pa’ siempre. Allí es donde pones en práctica la austeridad, que teniendo unos duros te restrinjas de gastar, de seguir viviendo igual como antes, de no volverte loco y patear a todo el mundo por que ahora tienes plata. No, sigues igual, calladito, hecho el vuevarin, para que sigas de austero, para que guarde para los tiempos malos, igual a la leyenda de la hormiguita y la cigarra.

Así que señores y señoras, son ustedes austeros o no.

¿TE DOY MI CURRICULUM?

Andamos en una constante caza, esperando en las sombras de cualquier lugar, puede ser en los lugares mas insospechados, en una piscina, en una Iglesia, en el supermercado. No hay sitios en que los pelemos. Se nos esconden, no nos contestan los teléfonos, pero aún así insistimos. Sabemos  que eso  resulta en un ejercicio infructuoso, en una práctica masoquista más, pero allí estamos.

–¡TE DOY MI CURRICULUM!

–¡AQUÍ TE TRAIGO MI CURRICULUM!

Cuando ya le hemos llevado media docena de curriculum, cada mes le hacemos cualquier cambio para que lo vean  distinto  y  no  crean  que  ya  está repetido. Lo hacemos en word, en excel, en pdf y en no se formatos más.

Consultamos las mil páginas de internet que te aconsejan en como redactar un curriculum de éxito, cada día le agregas una funcionalidad más, le pones color, se lo quitas, se lo pones blanco y negro, para que los locos de selección y empleo no te vayan a juzgar mal, no vayas a ser como Elle Woods en Legalmente Rubia que impregnaba de colonia sus curriculum. Cuando lo agarras, lo tomas como si tuviera antrax, para que no se te llene de cualquier grasa malvada que te haga ver como un cochino. A la hora de entregarlo, no sabes si le pones soporte o lo das solito, si en carpeta, de que color, o transparente, a veces te da el impulso de sacarle copias, para eso del ahorro y poder entregar más.

Entramos en una paranoia laboral, en donde vemos a cualquier persona como potencial empleado de selección y empleo; se lo damos a la cajera del banco, apara que lo deje allí; al bodeguero del barrio para que se lo de al vendedor de alimentos polar que le trae mercancía; se lo damos a todo familiar hasta quinta la generación. a todos los amigos asi trabajen en una empresa de aseo urbano, a todos los vecinos así hayamos peleado por que me vendió un cochino berraco; andamos cada día descubriendo y averiguando quien trabaja y en donde trabajan para entregarle un curriculum, nos huyen como a los candidatos que andaban buscando firmas para lanzarse como constituyentistas.

Ya no saludamos, sino “aquí te tengo un curriculum” mi hermano.

Si llevaramos un marcador de cuantos curriculum hemos entregado, creo que juntandolos sería la misma distancia que hay de la tierra a  la luna, no es exageración, cada día con precisión militar ideamos las estrategias a implemetar para entregar más curriculum; aplicamos el refran que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, o me canso de entregar curriculum o me llaman de alguna empresa.

La basurita que podremos ganar vendiendo tapaito, animalito o la ruleta rusa, nos compramos dos cartuchos recargados, si tenemos la dicha de tener  PC, o nos averiguamos el sitio en donde  sacan las copias más baratas, e imprimimos por la medida chiquita unas 50 copias, eso debe durar para unos 5 o 7 días.

Por eso cuando nos ven huyen, ya no preguntamos de nada, no saludamos, ya perdimos las normas de cortesía, solo estiramos la mano para entregar una de estas infames hojitas. Se me ocurre ahorita que deberíamos de imprimir unas 10 franelas con la imagen de nuestro curriculum, así sabrían que andamos buscando trabajo, así alguien se conduele de nosotros y nos dan una ayudadita y nos contratan aunque sea como officeboy o motorizado.

Así que amigo lector ¿te doy mi curriculum? Debes de tener algún amigo que trabaja en alguna empresa ¿verdad? O tu mismo es el que trabaja, asi que ¿te doy mi curriculum?

SOMOS LA VERGUENZA DE NUESTRO PADRES

Sí, se que suena contundente, pero es así. Debíamos de ser la esperanza de nuestros padres, los proveedores de sus cheques en su jubilación, pero por el camino que vamos aún le somos carga.

Eramos su futuro promisorio, abandonaron sus sueños para volcarlos en nosotros, por eso algunos padres, llevaban a sus hijos religiosamente a las prácticas de beisbol por si surgía un 2º Omar Vizquel, a las prácticas de la orquesta por si surgía un nuevo Dudamel; o le compraban todos los maxwell, action man, hot weals y a las niñas todas las barbies .

Sembraban, sembraban en nosotros para ver un gran roble en el cual resguardarse y por los vientos que soplan no llegamos ni a mata de limón.

Pasan, uno, dos, cuatro, seis años y nada y el único futuro que se tiene es vender bon ice.

Ahora nace un nuevo miedo para los padres con respecto a sus hijos; ya no es solo que les salga una hija promiscua, que tengan una orientación sexual distinta, que el hijo se le meta a malandro; sino que ahora se suma que “no consigan trabajo”, unos flojos con diploma universitario es lo que creen que tienen. Tanto esfuerzo, tantas listas escolares compradas, tantas colaboraciones que mandó a pedir la maestra, tanta pedideras para comprar tickets de transporte, todos los años uniformes nuevos, calculadora cientifica, monos deportivos, 3000 meriendas. Todo eso se volvía sal y agua por que el muchacho (a) no consigue trabajo.

Algunos padres toman este trabajo como suyo y empiezan a mover sus teclas, a llamar compadres y viejas amistades, a hacer valer sus derechos de jubilados, a montarles lloronas a todos los gerentes de empresas. Y aún eso no vale nada.

Las historias que nos contaban ellos, que a los 15 años ya trabajaban; ordeñando, sembrando papas, vendiendo empanadas a orilla de playa, de caletero en la polar. Esas historias que nos parecían épicas, de tesón, de esperanza, constrastarán con las que le vamos a contar a nuestros hijos, de que pasamos 20 años estudiando para ser buhoneros, taxistas, bodegueros y vendedores de bon ice.

Que a los 20 años, ya ellos tenían mujer, carro, casa y tres muchachos, nosotros apenas ibamos por el 3º semestre. Se supone que cada generación avanza con respecto a sus padres, pero parece que nosotros retrocedimos 2 o más con respecto a ellos. El futuro que queda es vivir en una invación, vender hielo o teta en el rancho, dar clases en la misión sucre, viajar en los buses gratis que pone la alcaldía, ir al infocentro para revisar el correo, comprar toda la vida en traki y solo en diciembre, hacer todos los días cola en el mercal para cuadrar la papa.

¿Y nuestros padres? será que esperen a sus nietos, para ver si ellos nos sacan las patas del barro.